La Casa Blanca revisará los protocolos de seguridad tras el atentado contra Trump
INTERNACIONAL
El presidente «respalda» al Servicio Secreto y culpa a los demócratas del clima de violencia
28 abr 2026 . Actualizado a las 18:16 h.El intento de magnicidio contra el presidente Donald Trump durante la cena de gala de la Asociación de Corresponsales en el hotel Hilton de Washington marca un antes y un después en los protocolos de seguridad de la Casa Blanca. La brecha de seguridad en un evento de este nivel ha puesto el foco en cómo fue posible que Cole Tomas Allen lograra entrar en el vestíbulo, tras eludir el detector de metales a toda velocidad e intentar ingresar a tiros en el salón, antes de ser interceptado por los agentes del Servicio Secreto. Según el diario The Washington Post, la Administración Trump dispuso un nivel de seguridad menor para el evento del sábado que para otras reuniones de altos funcionarios, a pesar de la presencia del mandatario y de gran parte de su Gabinete. En el recinto se encontraban los cargos incluidos en la línea de sucesión presidencial; dicha concentración de dirigentes en un solo espacio representaba un riesgo máximo y situó al país en una posición de extrema vulnerabilidad. No obstante, el secretario de Seguridad Nacional no encomendó al Servicio Secreto la coordinación integral de la seguridad mediante la designación formal de «Evento Nacional de Seguridad Especial».

En un comunicado, la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA) expresó su «profunda gratitud» al Servicio Secreto y a las fuerzas del orden por garantizar la integridad de los miles de asistentes. Asimismo, deseó una pronta recuperación al agente herido por un disparo que impactó en su chaleco antibalas. La Casa Blanca declaró que Trump «considera que el Servicio Secreto hizo un excelente trabajo» al neutralizar al sospechoso y escoltar al equipo presidencial a un lugar seguro. Por su parte, los medios cuestionaron cómo fue posible que el vicepresidente JD Vance fuera evacuado de la sala antes que el propio presidente.
Leer más: Radiografía de un magnicida frustrado
Violencia política
Mientras continúa la investigación, la Casa Blanca ha centrado sus críticas en los medios de comunicación y en el Partido Demócrata, acusándolos de demonizar continuamente a Donald Trump y de alimentar la «violencia política» que motivó al atacante. «Gran parte del manifiesto del presunto magnicida es indistinguible de las palabras que oímos diariamente por parte de tantos», declaró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. «El Partido Demócrata ha repetido a los votantes en todo el país que Donald Trump supone una amenaza existencial para la democracia y que es un fascista». «Este es el tercer intento de asesinato de gran envergadura contra el presidente Trump en dos años. Ningún otro mandatario en la historia ha enfrentado ataques tan reiterados», aseguró Leavitt. «Si bien tenemos la suerte de contar con un presidente que no teme a nada, no deberíamos vivir en un país donde el temor constante a la violencia política impregne nuestra sociedad», añadió en su última intervención ante la prensa antes de su baja por maternidad.
El tiroteo ha desatado teorías conspirativas en ambos espectros políticos, sugiriendo desde sectores extremos que pudo tratarse de un montaje para aumentar el apoyo popular hacia el presidente. El director del FBI, Kash Patel, aseguró que el protocolo será «completamente diferente» y que estarán preparados: «El presidente ha dicho que lo haremos de nuevo en unos 30 días, y estaremos listos», afirmó Patel en una entrevista con Fox News.
Sin embargo, hasta el propio detenido, Colle Allen, puso de manifiesto las deficiencias del cordón policial en un hotel en el que se hospedó tras viajar en tren desde Los Ángeles. En la nota que dejó a su familia aseguró que «esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones de hotel con micrófonos ocultos, agentes armados cada tres metros, detectores de metales por todos lados. Lo que había (¡quién sabe, tal vez me están gastando una broma!) es nada. Ni una maldita seguridad. Ni en el transporte. Ni en el hotel. Ni en el evento», dice en una misiva publicada por The New York Post.