Las historias de la cena de los corresponsales, tan odiada por Trump desde que fue humillado por Obama
INTERNACIONAL
Este acto nació en 1921 para engrasar las relaciones entre la prensa y la Casa Blanca y se convirtió en un evento al estilo Hollywood
27 abr 2026 . Actualizado a las 20:16 h.La cena de corresponsales de la Casa Blanca nació en 1921 y se celebra tanto en honor de la Primera Enmienda, que garantiza la libertad de prensa en Estados Unidos, como del presidente de turno. También sirve, claro, para recaudar fondos y repartir premios y becas. Se ha convertido en una fiesta al estilo de Hollywood, a la que asisten entre 2.500 y 3.000 invitados, incluidos periodistas y figuras destacadas de la sociedad estadounidense. En teoría, es un acto distendido en el que el jefe del Gobierno se ríe de sí mismo y acepta con humor las bromas de los corresponsales y del cómico que suele actuar como maestro de ceremonias. Un día de tregua en la arena política.
La Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA) organiza cada último sábado de abril una gran cena de gala en el hotel Washington Hilton de la capital estadounidense. Suelen asistir el presidente, el vicepresidente, miembros del Gobierno, del Congreso y del cuerpo diplomático. La asociación, fundada en 1914, celebró su primera cena anual en 1921 y, desde la participación del presidente Calvin Coolidge en 1924 todos los mandatarios han asistido en alguna ocasión. Hasta el sábado, Donald Trump era la excepción. Declinó acudir durante su primer mandato (2017-2021) y tampoco estuvo el año pasado. Y cuando al fin ha ido, han intentado matarle.
La polémica del nacimiento de Obama
Trump sí estuvo en esta cena antes de llegar a la Casa Blanca. No guarda un buen recuerdo. De hecho, algunos analistas creen que su deseo de ser presidente de EE.UU. brotó en la edición de este acto en el 2011. Entonces, el inquilino de la Casa Blanca era el demócrata Barack Obama. Buen parlamentario. Y aprovechó su discurso para burlarse de uno de los invitados, precisamente el magnate inmobiliario Donald Trump, que había cuestionado la veracidad del certificado de nacimiento del entonces presidente. Trump tuvo que escuchar cómo el aforo se reía de él y jaleaba los comentarios de Obama, que se mofó del programa del republicano en televisión, The Apprendice. En la pantalla de la sala se proyectaron imágenes de esa emisión en las que se veía cómo el magnate expulsaba a un concursante. Obama cargó contra él: «Este es el tipo de cosas que me mantienen despierto por las noches. Buen trabajo, señor, buen trabajo. Sin duda, Donald traerá el cambio a la Casa Blanca». Mientras atronaba la carcajada general de los invitados, Trump tragaba bilis en su mesa.
También Biden bromeó sobre el magnate
Años después, también el demócrata Joe Biden convirtió al republicano en la diana de otra cena de corresponsales: recordó el pago realizado por el empresario para silenciar a la estrella del cine porno Stormy Daniels, con la que había mantenido una relación. Así que Trump tachó de su agenda la cita, «tan aburrida y negativa», con los periodistas de la Casa Blanca. Nunca se ha llevado bien con la prensa.
Otros contratiempos
No es el primer contratiempo de este acto. La cena fue cancelada en 1930 por la muerte del expresidente William Howard Taft; también en 1942, tras la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, y en el 2020 y el 2021 debido a la pandemia de covid. Hasta 1962, era un festejo al que solo podían acudir hombres. Eso se acabó con John F. Kennedy, que amenazó con no asistir si continuaba ese veto. En 1981, Ronald Reagan no pudo estar presente en el evento porque se estaba recuperando de un intento de asesinato. Aun así, intervino a través del teléfono y bromeó sobre el tiroteo. En esta última edición, la primera a la que Trump acudía como presidente, los disparos se han producido en la sede de la fiesta.
Una foto histórica: Trump y su equipo revisan el tiroteo del Hilton minutos después en el Despacho Oval
Donald Trump revisó junto a su gabinete en el Despacho Oval el vídeo donde aparecía el presunto tirador del hotel Hilton minutos después de que fueran desalojados de la cena de corresponsales. El Servicio Secreto trasladó al presidente de Estados Unidos y al resto de mandos a la Casa Blanca, distante unos 800 metros, mientras el agresor, Cole Tomas Allen, era detenido. Los miembros del Gobierno permanecieron allí a la espera de que se dieran las condiciones de seguridad para que el líder republicano reapareciera en público.
Una fotografía muestra a Trump concentrado en un móvil que reproduce la secuencia en la que el acusado trata de eludir a la carrera a los agentes de seguridad en la planta baja del hotel. Vestidos todavía de etiqueta, los altos cargos de la Administración rodean a Trump y observan la pantalla del teléfono que sostiene Dan Scavino, el asistente del presidente. Alrededor se encuentran, entre otros, el vicepresidente, JD Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de la Guerra, Pete Hegseth; el asesor de Seguridad Nacional, Stephen Mille; y el fiscal general del Estado, Todd Blanche.
Aunque no aparece en la imagen, en un lateral se encuentra también Karoline Leavvit, la portavoz de la Casa Blanca. Detrás de la cámara, las parejas de los políticos, a las que Leavitt fotografió en otra toma realizada desde el fondo del Despacho Oval. La primera imagen, tomada en blanco y negro, ha sido difundida este lunes por Marco Rubio.
Minutos más tarde, todo el equipo abandonó la sala y se dirigió al Ala Oeste, donde el presidente ofreció una rueda de prensa. Antes de comparecer ante los periodistas, Trump tuvo tiempo de enviar una serie de mensajes en su red social donde informó de la detención del tirador. «Nadie me dijo que este trabajo era tan peligroso», comentó luego a los medios.