Bruselas aplaude al ganador, que dialogará con Rusia aunque no quiera felicitarlo
INTERNACIONAL
Las elecciones en Hungría, un país que tiene poco más de ocho millones de habitantes y una economía tan grande como la región de Múnich, se han seguido casi con obsesión desde estados vecinos como Alemania. Spiegel les dedicó muchas páginas y el editorial de este lunes, en el que resumía el éxito de Magyar, muy aplaudido por Bruselas: «Mientras los salarios reales aumentaran y miles de millones de la UE fluyeran hacia el país, suficientes húngaros aceptaron cambiar libertad por prosperidad. Pero la inflación se disparó, la economía se estancó y se quedó atrás de la vecina Rumanía. A medida que el país se empobrecía, la corrupción del clan Orbán se volvió cada vez más descarada».
Moscú ha perdido a uno de sus mejores aliados en la UE (solo le queda Eslovaquia). Aunque Magyar quiere seguir dialogando con Rusia y comprándole hidrocarburos, el Kremlin replica: «No enviamos felicitaciones a países inamistosos y Hungría lo es», aseguró el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov. Putin no le ha felicitado, algo que sí han hecho líderes como Volodímir Zelenski (Ucrania) o antiguos aliados de su predecesor, como Andrej Babis (desde Chequia), Alexandr Lukashenko (presidente de Bielorrusia) o el primer ministro israelí, Netanyahu. Incluso desde China le ofrecen colaboración.