Londres reúne a más de 40 países para abrir Ormuz sin provocar una escalada militar

ivannia salazar-saborío LONDRES / COLPISA

INTERNACIONAL

La ministra de Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, durante la reunión telemática convocada por Londres con más de 40 países para abordar la situación del estrecho de Ormuz
La ministra de Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, durante la reunión telemática convocada por Londres con más de 40 países para abordar la situación del estrecho de Ormuz TOLGA AKMEN | EFE

El Gobierno británico acusa a Irán de convertir a la economía mundial en su «rehén». España se queda fuera e insiste en priorizar el diálogo

03 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La ministra de Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, presidió este jueves desde Londres una reunión virtual con representantes de más de cuarenta países en la que se abordó la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz. Según los datos expuestos al inicio de la cita, en las 24 horas previas solo cinco buques habían logrado cruzar la vía, muy por debajo de los cerca de 150 tránsitos diarios habituales, mientras que más de 25 ataques contra embarcaciones habían sido registrados en la zona y alrededor de 2.000 naves permanecen bloqueadas, con unos 20.000 marineros atrapados a bordo.

«Hemos visto cómo Irán secuestra una ruta marítima internacional para mantener como rehén la economía mundial», afirmó la jefa de la diplomacia británica, que vinculó directamente el bloqueo con el encarecimiento del coste de la vida. «No solo está afectando a los tipos hipotecarios, los precios de la gasolina y el coste de vida en el Reino Unido y en muchos otros países, sino que está afectando a nuestra seguridad económica mundial», añadió.

En una declaración conjunta, los países participantes acordaron intensificar la presión diplomática sobre Irán, también a través de la ONU, y estudiar medidas económicas coordinadas, incluidas posibles sanciones, al tiempo que se comprometieron a trabajar con la Organización Marítima Internacional para liberar a los buques atrapados y restablecer el tráfico marítimo, así como a reforzar la coordinación con el sector para estabilizar los mercados y garantizar el flujo de información.

La reunión, convocada por el Reino Unido y secundada por países como Francia, Alemania, Italia, Japón o Canadá, se enmarca en un esfuerzo diplomático que busca coordinar respuestas sin precipitar una escalada militar directa. Treinta y siete países ya habían suscrito en marzo una declaración con su compromiso a contribuir con «esfuerzos apropiados» para garantizar el paso seguro por el estrecho, aunque actores claves como EE.UU., China, naciones de Oriente Medio y España no están entre los firmantes.

La estrategia que plantea Londres se centra «en la movilización colectiva» de todas las «herramientas diplomáticas y económicas», explicó Cooper, quien también mencionó la coordinación con la industria naviera, las aseguradoras y los mercados energéticos. La próxima semana se reunirán expertos militares para «movilizar» las «capacidades defensivas colectivas» con el fin de «hacer el estrecho accesible y seguro para la navegación» a través de opciones como el desminado y la protección naval. En paralelo, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha intensificado los contactos con sus socios europeos; el último con la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

España, fuera

España se quedó fuera de la cumbre de Londres, pero ayer reiteró su apuesta por «no hacer nada que contribuya a la guerra actual» y por priorizar «la desescalada, el diálogo y el respeto al derecho internacional», según apuntaron fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores.