Trump amenaza con dejar la OTAN por el plantón de los aliados a su guerra

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

INTERNACIONAL

Civiles caminan hacía un refugio mientras suenan las sirenas poco después de que Irán lanzara misiles sobre Tel Aviv.
Civiles caminan hacía un refugio mientras suenan las sirenas poco después de que Irán lanzara misiles sobre Tel Aviv. Ronen Zvulun | REUTERS

Irán niega que pidiera un alto el fuego como afirma el presidente de EE.UU.

01 abr 2026 . Actualizado a las 22:31 h.

La soledad de EE.UU. e Israel en la guerra se ha notado desde su inicio, pero Donald Trump no quiere dejar ese gesto sin consecuencias. Tras amenazar durante el fin de semana a los países europeos con que no haría nada por paliar los efectos del bloqueo del estrecho de Ormuz, ayer anunció que considera «seriamente» salir de la OTAN al no haber atendido su petición de formar una gran coalición militar para solventar la presión iraní sobre el crudo y el gas mundiales. Todo en el momento más bajo de popularidad del multimillonario republicano.

El mandatario republicano dijo a The Telegraph que «nunca me emocionó la OTAN. Siempre supe que era un tigre de papel, y Putin también lo sabe, por cierto». La mención al presidente ruso fue seguida de un mensaje a los europeos en el que dijo que «tendrán que empezar a aprender a defenderse por sí mismos; Estados Unidos ya no estará ahí para ayudarles, igual que ustedes no estuvieron ahí para nosotros». Sin embargo, la amenaza no podrá materializarse sin el apoyo del Congreso. Y para demócratas y republicanos, aislar al país es descabellado.

Los principales líderes de los Veintisiete, no obstante, marcaron perfil a favor de la Alianza para desmarcarse nuevamente de Trump. El primer ministro británico, Keir Starmer, apuntó que está «plenamente comprometido» con la OTAN, al igual que la Comisión Europea, que reafirmó nos fuertes vínculos trasatlánticos de los europeos. Stefan Kornelius, portavoz del Gobierno alemán, quitó peso al asunto y dijo que «la OTAN no está acabada», y que el multimillonario utiliza esas amenazas para añadir presión, pero de ninguna forma para quebrar la OTAN.

Trump quiso dar también un golpe de efecto con el anuncio de que Teherán quiere un alto el fuego. «El nuevo presidente del régimen iraní, mucho menos radicalizado y mucho más inteligente que sus predecesores, ¡acaba de pedir un alto el fuego a Estados Unidos de América! Lo consideraremos cuando el estrecho de Ormuz esté abierto, libre y despejado», escribió en Truth Social, sin especificar a qué líder iraní se refiere, y contrariando el mensaje lanzado a los europeos de que debían ir ellos a por el crudo en Ormuz. No obstante, afirmó que Washington seguirá «bombardeando a Irán hasta la aniquilación». Sin embargo, el vicepresidente del Parlamento iraní, Ali Nikzad, rechazó que su país haya planteado ningún alto el fuego con Estados Unidos, dado que esa decisión compete al líder supremo, Mojtaba Jamenéi, y este no ha autorizado tal petición. «Nunca habrá negociación. No soltaremos a Trump hasta vengar la sangre del líder de los musulmanes del mundo», avisó a la par que volvió a recordar que «tenemos la voluntad de poner fin a esta guerra siempre y cuando se establezcan las garantías necesarias para evitar que se repita cualquier agresión».

A por el estrecho

El presidente de EE.UU. quiere salir de la guerra cuanto antes. Se encuentra en el que la mayoría de estadounidenses, según sondeos, le repudian y están en contra de una invasión terrestre —un sondeo de YouGov dice que el 62 % de los estadounidenses se opone al envío de tropas a Irán y el 24 % no está seguro de que sea una opción adecuada, frente al 14 % que sí estaría a favor—.

Las amenazas de Trump alcanzan ya a todo el mundo: al régimen persa por no abrir el estrecho, a los europeos por no apoyar una contienda unilateral como hicieron algunos países con George W. Bush en Irak, y al resto del mundo por haber encarecido la vida civil tan dependiente del crudo y del gas. En paralelo, Teherán lanzó el mayor ataque desde que empezó la guerra contra Israel. Coincidiendo con la celebración del Pésaj, la Pascua judía, Teherán lanzó una decena de misiles que impactaron en el centro de Israel. Como resultado, el Centro Médico Sheba, en Tel Hashomer, cerca de Tel Aviv, notificó que estaba atendiendo a 14 heridos, uno de ellos grave.

Teherán fija peajes millonarios a los barcos que crucen el estrecho de Ormuz

Miguel Pérez

MADRID / Colpisa

Irán solo reabrirá el estrecho de Ormuz a aquellos países que «cumplan con nuestras nuevas leyes», anunció ayer el jefe del comité de Seguridad Nacional en el Parlamento, Ebrahim Azizi. Por tal se entiende al proyecto legislativo que prevé implantar un peaje permanente a los barcos que transiten por el canal. Teherán ya impone una tasa en uno de los cruces comerciales por mar más importantes del mundo, pero hasta ahora lo ha venido aplicando de manera discrecional y hasta cierto punto secreta. Desde la clausura, lo ha impuesto a cada uno de los escasos buques que ha navegado el estrecho. Solo los de bandera china y de otros gobiernos afines disfrutan de ciertas exenciones. Lo que se trata ahora es de establecer el peaje continuo. Según las primeras informaciones, se tratará de una tasa promedio de 1,8 millones de euros (dos millones de dólares) por barco en concepto de seguridad, ayudas a la navegación e incluso por los efectos medioambientales. La cantidad puede sufrir altibajos en función del volumen y la carga de cada navío. El régimen ha hecho sus cálculos y cree que podría ganar anualmente 87.000 millones de euros (unos 100.000 millones de dólares) en base a los actuales ratios de tráfico marítimo: Ormuz recibe el 20 % del comercio marítimo global con un importantísimo volumen de crudo, gas y graneles.