Irán recluta a niños de 12 años para patrullar las calles de Teherán

Alin Blanco MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

Un grupo de voluntarios de la milicia islámica reza al lado de un edificio destruido por los bombarderos
Un grupo de voluntarios de la milicia islámica reza al lado de un edificio destruido por los bombarderos Jaime León | EFE

Los menores armados, además de controlar a la disidencia, frenan los ataques de los rebeldes, que evitan disparar contra los pequeños

28 mar 2026 . Actualizado a las 17:22 h.

La República Islámica ha comenzado a reclutar a niños de 12 años para que trabajen en patrullas urbanas, puestos de control y logística militar. Según reportan los residentes de Teherán, en las últimas semanas los puntos de vigilancia se han multiplicado en las calles, y muchos de ellos son custodiados por menores armados con ametralladoras y vestidos de civil. El oficial de la Guardia Revolucionaria en la capital, Rahim Nadali, ha confirmado este jueves que las autoridades iraníes han lanzado una campaña de reclutamiento denominada Por Irán. El programa rebaja la edad mínima para participar en actividades bélicas bajo el pretexto de una supuesta demanda voluntaria entre los sectores más jóvenes de la sociedad. «Ha disminuido la edad de los que se presentan y están pidiendo participar», ha asegurado el funcionario en la televisión estatal persa.

Los ayatolás utilizan el sistema educativo para identificar a los menores más influenciables y reclutarlos. En las escuelas, los niños iraníes aprenden a ensamblar armas y les instruyen tácticas de vigilancia urbana con la intención de prepararlos para que se incorporen a las filas del Basij. Esta milicia paramilitar juvenil es el brazo armado del Gobierno en las calles, con ella mantienen el control sobre la ciudadanía y sofocan cualquier intento de insurrección.

Escudos morales

Para la República Islámica, la inexperiencia de los menores no es un inconveniente, de hecho los jóvenes armados son especialmente útiles para la disuasión. Las milicias de la resistencia evitan atacar y asesinar a niños, por lo que se ven paralizados al enfrentarse a ellos. La presencia de los menores evita en muchas ocasiones que la oposición asalte estos puestos y el régimen los emplea como escudos morales para proteger objetivos estratégicos.

En este sentido, el Basij ha sufrido numerosas bajas desde el inicio de la ofensiva estadounidense e israelí. Los servicios de Inteligencia extranjeros han ejecutado operaciones muy precisas para debilitar a esta organización y promover una sublevación ciudadana. Un ataque el 17 de marzo eliminó a su máximo dirigente, Gholamreza Soleimani, además de acabar con el número dos y otros 300 oficiales. En un solo día, la organización perdió a sus estrategas más veteranos y las patrullas se quedaron sin una cadena de mando clara.

A esta crisis de liderazgo se suma la sangrienta represión de las protestas de enero, que provocó numerosas bajas y algunas deserciones. Los jóvenes a menudo son enviados a patrullar sus propios barrios, y durante las manifestaciones, los que se negaron a disparar contra sus vecinos, abandonaron las filas y se vieron obligados a esconderse o huir del país.

La actual campaña de captación busca cubrir estas bajas y saturar las calles de personal armado, independientemente de que los nuevos integrantes tengan poca o ninguna experiencia militar. El régimen iraní ya utilizó niños en la guerra de Irak. Según informes de la ONU, el episodio más oscuro fue el uso de menores de tan solo nueve años para desminar campos.