Trump convierte la ofensiva de Irán en una guerra global del petróleo

Mikel Ayestaran BEIRUT, COLPISA

INTERNACIONAL

Iraníes transportan el cuerpo de Ali Shamkhani, uno de los asesores principales de Jamenéi.
Iraníes transportan el cuerpo de Ali Shamkhani, uno de los asesores principales de Jamenéi. ABEDIN TAHERKENAREH | EFE

Bombardea la isla de Jark y pide a sus aliados y a China formar una flota para proteger Ormuz

15 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La guerra contra Irán entra en su tercera semana convertida en la guerra del petróleo. Donald Trump recordó su pasado al frente de casinos como el Trump Marina o el Trump Taj Mahal y apostó fuerte por un pulso energético con el régimen de los ayatolás. Así, el presidente estadounidense anunció este sábado en su red social, Truth, que las fuerzas norteamericanas «aniquilaron» objetivos militares en la isla iraní de Jark, clave para la exportación del crudo persa, y amenazó con «borrar del mapa» su infraestructura petrolera si Teherán mantiene la apuesta por bloquear el paso de buques cisterna por el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20 % del oro negro mundial. El inquilino de la Casa Blanca no tiene claro que su órdago pueda funcionar, como tampoco funcionaron sus casinos, y por eso dijo que «esperemos que China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros países afectados por esta restricción artificial envíen barcos a la zona para que el estrecho de Ormuz deje de ser una amenaza por parte de una nación que ha sido totalmente decapitada». Sin embargo, existan dudas de que otros países estén dispuestos a meter a sus tropas en el avispero provocado por Trump y el primer ministro hebreo, Benjamín Netanyahu, que ha provocado brutales subidas del precio del petróleo.

Los iraníes aceptaron la apuesta, mantuvieron una jornada más el control del tráfico marítimo y la Guardia Revolucionaria afirmó que su respuesta consistirá en convertir los activos de EE.UU. en la región en «un montón de cenizas». En esta línea, el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, anunció que «si se atacan instalaciones iraníes, nuestras fuerzas golpearán instalaciones de empresas estadounidenses en la región o de compañías en las que Estados Unidos tenga participación». El primer objetivo fue el puerto de Fuyaira, el más importante de Emiratos Árabes Unidos, que tuvo que suspender su actividad debido a los drones persas.

Trump hizo mundialmente famosa a Jark, una pequeña isla situada a unos 30 kilómetros de la costa iraní, que es la terminal desde la que sale el 90 % de las exportaciones de crudo de la república islámica. «Por razones de decencia he decidido no destruir la infraestructura petrolera de la isla», escribió en su red social. Según la agencia iraní Fars, se escucharon más de quince explosiones en la isla y fueron alcanzadas defensas aéreas, una base naval y algunas instalaciones aeroportuarias. El Pentágono informó de la destrucción de almacenes de minas marinas y misiles.

Pese al ataque, Irán pudo seguir sus exportaciones, una actividad clave para su maltrecha economía y países compradores de su crudo como China. El periódico The Wall Street Journal reveló que el régimen islámico está incluso exportando más barriles que antes de la guerra porque controla de facto el tráfico en el estrecho y deja pasar principalmente a sus propios petroleros. Ante la superioridad militar de sus rivales, Teherán apuesta por una guerra asimétrica en la que Ormuz es pieza clave, tal y como alertaron todos los expertos y analistas cuando sonaban con fuerza los tambores de guerra en la Casa Blanca. Trump insistió en que han destruido «el 100 % de la capacidad militar de Irán, pero para ellos es fácil enviar uno o dos drones, colocar una mina o lanzar un misil de corto alcance en algún punto de esta vía marítima, o dentro de ella, por muy derrotados que estén».

El presidente ofrece cada día versiones contradictorias de la marcha de un conflicto en el que la información fluye entre la censura militar de EE.UU. e Israel y la propaganda iraní, lo que no ayuda a tranquilizar los mercados. Todo lo contrario.

El estrecho no está cerrado oficialmente, pero prácticamente sí, puesto que solo pasan los barcos que autoriza Irán. Su apertura se ha convertido en la nueva obsesión de la Casa Blanca, no de su aliado Israel, y se plantean escenarios como el envío de barcos militares para escoltar a los petroleros o el despliegue de 2.500 marines estadounidenses, que ya estarían de camino, según varios medios estadounidenses.

Más de 2.000 muertos

Irán volvió a lanzar misiles a territorio hebreo, al menos tres personas resultaron heridas y millones de israelíes vivieron un nuevo día de sirenas y carreras a los refugios. El ministro de Defensa, Israel Katz, confesó que la guerra entra en su «fase decisiva» y adelantó que durará «todo el tiempo que sea necesario». Después de dos semanas, más de 2.000 personas han muerto, la gran mayoría en Irán y Líbano, y millones han sido desplazadas en distintos países de Oriente Medio.

Israel planea la mayor invasión del sur del Líbano y pide a la población desalojar los suburbios de Beirut

El Ejército israelí ordenó este sábado la evacuación urgente para los residentes de diversas áreas periféricas del Dahye (sur de Beirut), bastión histórico de la milicia libanesa Hezbolá, ante los próximos ataques que va a efectuar contra estas zonas. La advertencia fue dirigida a los vecinos de Haret Hreik, Al Ghubairi, Lila, Burj al-Barajneh, Al Ghadir y Al Shayyah, a quienes se le instó a «no regresar a estos vecindarios hasta nuevo aviso», según informa Efe. «Las Fuerzas de Defensa de Israel no dudarán en atacar a cualquiera que esté cerca de elementos, instalaciones o equipos de combate de Hezbolá. Se están poniendo en riesgo ustedes mismos y sus vidas; por lo tanto, evacúen el área inmediatamente», dijo el portavoz del Ejército israelí, Avichay Adraee, en un comunicado.

El viernes, Israel ordenó también la evacuación de los residentes del municipio libanés de Al Abasiya, en el distrito de Tiro, ante la inminencia de los ataques que su Ejército iba a llevar a cabo contra supuestas infraestructuras de Hezbolá.

Estas ofensivas hebreas contra el Líbano se suceden a diario desde hace más de una semana como parte del conflicto desatado por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, que llevó al grupo chií libanés Hezbolá y proiraní, a volver a lanzar un ataque contra el norte del Estado israelí.

El balance de muertos por la campaña israelí se elevó este viernes a 773, mientras que la cifra de heridos desde el inicio de los ataques hace doce días asciende a 1.933. El número de personas obligadas a huir de sus hogares en el Líbano desde que el 2 de marzo escalaran las hostilidades entre Israel y Hezbolá ha aumentado hasta casi un millón de desplazados, según indicó este viernes la Organización Internacional para las Migraciones, que pidió 19 millones de dólares para ampliar su respuesta de emergencia ante este éxodo interno.

El sur del río Litani

El plan de Israel, según el portal Axios, es apoderarse de toda la zona al sur del río Litani, lo que supondría la mayor invasión terrestre en el país vecino desde el 2006, año en el que tuvo lugar la segunda guerra entre Israel y Líbano. Habría tomado esta decisión después de que Hezbolá, financiada por Irán, lanzara durante la noche del miércoles más de 200 proyectiles contra el norte de Israel, que no dejaron víctimas mortales, pero sí algunos daños en zonas residenciales.