Sánchez insiste en tildar de error el ataque a Irán pero elude el cuerpo a cuerpo con Trump

Paula de Las Heras MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

Pedro Sánchez durante una reunión esta semana en la Moncloa.
Pedro Sánchez durante una reunión esta semana en la Moncloa. Kiko Huesca | EFE

El jefe del Ejecutivo expresa su «respeto» por la figura del presidente de EE.UU y la «admiración» por el pueblo americano sin dar un paso atrás

06 mar 2026 . Actualizado a las 21:04 h.

Pedro Sánchez mide sus pasos. El presidente del Gobierno no está dispuesto a ceder en una posición que, a su juicio, refleja el sentir de una mayoría de españoles y que, además, le permite ganar visibilidad internacional como referente del progresismo y antítesis de lo que representa Donald Trump. Sin embargo, tampoco tiene interés en cruzar una línea que sitúe a España en el disparadero del líder de la primera potencia mundial y que convierta sus amenazas verbales sobre un castigo comercial —que hasta ahora no se ha materializado— en algo más.

Lo reflejó la comparecencia que este viernes protagonizó con otro líder europeo menos enfrentado a las posiciones de la Casa Blanca, el portugués Luís Montenegro, con motivo de la XXXVI Cumbre Hispano-Portuguesa, celebrada en La Rábida (Huelva). Un día después de que el presidente estadounidense describiera a España, en una entrevista en The New York Post, como un país «perdedor» y «muy hostil con la OTAN», Sánchez tiró de diplomacia para acabar defendiendo exactamente lo mismo que sostiene desde que Estados Unidos e Israel iniciaron el pasado sábado el bombardeo de Irán, en el que falleció el ayatolá Alí Jamenéi. Sánchez reiteró que se trata de una guerra «ilegal» cuyas consecuencias «vamos a pagar» todos en forma de alza de los precios del gas y el petróleo, y aún más una región ya castigada como Oriente Medio.

«Tengo un enorme respeto por la presidencia de Estados Unidos y una enorme admiración por la sociedad estadounidense —proclamó en su primera intervención—. Creo que entre países aliados es bueno ayudar cuando se tiene razón y también señalar cuando se está cometiendo un error, que es el caso. Esta guerra, a juicio del Gobierno de España, es un extraordinario error».

La réplica de Montenegro, a su lado con cara de póker, fue un ejercicio de equilibrismo. El líder de la conservadora Alianza Democrática se mostró crítico con las formas empleadas por Trump contra un país «hermano»: «Las amenazas no nos parecen el modelo para relacionarnos entre aliados. Portugal no va a contribuir a aumentar la tensión», dijo de entrada. Pero tampoco ocultó su discrepancia con Sánchez. «Actualmente lo que tenemos es un país que ataca de forma indiscriminada a varios estados —alegó en alusión a la contraofensiva de Irán contra los países del golfo Pérsico—. Portugal tiene que ponerse del lado de los países atacados y, por tanto, de Estados Unidos».

Oposición «galimatías» Esa defensa de un «país amigo» es la que esgrimió Sánchez para negar que haya contradicción entre su rechazo a la guerra y el envío de la fragata Cristóbal Colón a Chipre, tras el ataque de un dron iraní contra la base británica de Akrotiri. «Somos coherentes en la defensa de la legalidad internacional», reivindicó tras mencionar la invasión rusa de Ucrania, el «genocidio» en Gaza o la intervención en Venezuela. «Lo que es un galimatías es la posición del PP y Vox, que están a favor de la guerra en Irán, pero parecen estar en contra de que ayudemos a un país europeo que sufre las consecuencias de ese conflicto», añadió.

El jefe del Ejecutivo lanzó también un mensaje de tranquilidad respecto al impacto económico: «España tiene capacidad y margen financiero para articular medidas de compensación», aseguró. Recordó que en la pandemia se destinaron 117.000 millones de euros a ERTE y ayudas, y que durante la crisis inflacionaria de Ucrania se movilizaron 45.000 millones.