El Mossad hackeó cámaras de tráfico de Teherán para eliminar al líder supremo

Alín blanco MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

Un coche pasa ante un edificio afectado por bombardeos en Teherán
Un coche pasa ante un edificio afectado por bombardeos en Teherán Majid Asgaripour | REUTERS

Los espías de Tel Aviv tenía acceso a imágenes de la residencia de Jamenéi

04 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Israel jaqueó la red de cámaras de tráfico de Teherán para vigilar al líder supremo y acabar con él. Durante años, las fuerzas del Mossad tuvieron ojos por toda la capital. A espaldas de los ayatolás, Tel Aviv se hizo con el control de prácticamente todos las dispositivos, que funcionaron como mirillas en la ciudad. Fuentes de la Inteligencia israelí aseguran que los agentes espiaron durante años a los guardaespaldas, altos funcionarios de la cúpula y todo el entorno de Alí Jamenéi para planear el ataque que culminaría con su muerte. Tel Aviv tenía acceso a la cámara que apuntaba directamente a la residencia de Jamenéi. Podían saber cuándo estaba en casa y con qué guardias contaba en cada momento, ya que las imágenes mostraban el aparcamiento donde los agentes de seguridad estacionaban sus coches. Las autoridades hebreas tenían constancia de las direcciones de cada guardia, los horarios de trabajo y a quién debía proteger cada uno. Controlaban al detalle sus movimientos. El plan era monitorizar sus actividades y, cuando el líder ayatolá estuviera en su residencia y se dieran las condiciones, cortar el servicio de telefonía móvil y dejarlo completamente incomunicado, para que no pudiera pedir ayuda en el momento de la emboscada.

Y así fue. El sábado, Israel y Estados Unidos interrumpieron las telecomunicaciones en la calle Pasteur de Teherán y comenzaron el ataque. Los guardias que protegían al líder en ese momento no podían recibir las llamadas de quienes intentaban avisarles. En sus teléfonos móviles saltaba el mensaje de que estaban ocupados. Alí Jamenéi fue asesinado en esa misma calle. «Conocíamos Teherán como conocemos Jerusalén», aseguró un agente de la Inteligencia israelí al diario británico The Financial Times.

Un arma de doble filo

«Cuando conoces un lugar tan bien como la calle donde creciste, notas cualquier cosa que esté fuera de lugar», abundó. El sistema de cámaras era utilizado por la República Islámica para controlar y reprimir a sus ciudadanos. Los dispositivos monitorizaban cada rincón de la ciudad y formaban parte del aparato de vigilancia estatal con el que los ayatolás identificaban y perseguían a manifestantes y opositores al régimen. Pero esta poderosa arma de represión se volvió en su contra, y el Mossad las utilizó para derrocar al mismo Gobierno que las instaló. La información extraída de las imágenes generó macrodatos y las autoridades israelíes recurrieron a herramientas de inteligencia artificial y algoritmos específicos para clasificarla. El conocimiento sobre la cúpula iraní y sus movimientos era muy extenso; la colaboración con la CIA también fue importante. La agencia estadounidense contaba con un infiltrado sobre el terreno que fue clave.