Pakistán rechaza el diálogo con los talibanes y seguirá atacando Afganistán

La Voz REDACCIÓN

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Un soldado talibán en un puesto en Toorkham, en Afganistán
Un soldado talibán en un puesto en Toorkham, en Afganistán SAMIULLAH POPAL | EFE

«No hay negociación, el terrorismo tiene que acabar» afirmó Zaidi

28 feb 2026 . Actualizado a las 21:59 h.

El Gobierno de Pakistán rechaza cualquier posibilidad de negociación con el régimen talibán, apenas horas después de que Kabul ofreciera una salida diplomática a la escalada bélica. Las autoridades pakistaníes cifraron en más de 300 los combatientes talibanes muertos y en cientos los heridos durante las incursiones de los últimos días. «No hay diálogo. No hay negociación. El terrorismo desde Afganistán tiene que terminar», dijo el portavoz del primer ministro pakistaní para medios extranjeros, Mosharraf Zaidi, en declaraciones a la televisión estatal (PTV).

El Gobierno pakistaní declaró el sábado el estado de alerta máxima y ordenó el cierre preventivo de centros educativos en varias zonas por una amenaza de atentados suicidas como represalia a sus ofensiva contra los talibanes.

«Pakistán está en alerta máxima tras las amenazas de los talibanes de que pueden llevar a cabo ataques dentro del país. Además, Pakistán está en guerra con Afganistán, por lo que nuestras agencias del orden, nuestra policía, nuestro ejército (...) todos están en máxima alerta dada la situación», declaró a Efe un responsable de seguridad bajo condición de anonimato.

La negativa de Pakistán a dialogar con Afganistán coincide con un cruce de ataques a lo largo de la Línea Durand, la frontera de facto entre ambos países, y cuenta con el respaldo diplomático de Estados Unidos, que defendió el derecho de Islamabad a proteger su territorio. El ministro de Información paquistaní, Attaullah Tarar, hizo público ayer un recuento oficial de la operación Ghazb lil Haq (Ira por la Verdad). Según sus datos, en la ofensiva han muerto 331 combatientes talibanes, y las fuerzas paquistaníes destruyeron 163 vehículos blindados, bombardeado 37 posiciones y capturado 22 puestos avanzados en territorio afgano.

Por su parte, el Ministerio de Defensa del Gobierno de los talibanes aseguró ayer que su fuerza aérea llevó a cabo una serie de bombardeos nocturnos contra instalaciones militares paquistaníes en las zonas de Miranshah y Spinwam. El mando militar de Pakistán no reconoció hasta el momento bajas ni daños de consideración en sus instalaciones tras las incursiones de los talibanes. Ninguna de las partes facilitó datos verificables ni ha permitido el acceso de observadores independientes a las áreas bombardeadas.

El principal portavoz del Gobierno talibán, Zabihullah Mujahid, aseguró que su Administración estaba «abierta a resolver las tensiones» mediante la vía política. Ante la escalada, el ministro de Exteriores afgano, Amir Khan Muttaqi, inició una ronda de contactos con Arabia Saudí y Qatar en busca de una mediación internacional que frene el conflicto.

El detonante de esta crisis, la más grave de los últimos años, radica en las acusaciones de Islamabad sobre el amparo que el régimen de Kabul otorga al grupo insurgente Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), responsable de múltiples atentados en Pakistán. La actual fase de hostilidades se intensificó el pasado 22 de febrero tras un bombardeo paquistaní en la provincia de Nangarhar que dejó 17 muertos.