Zelenski endurece su tono con Rusia antes de las negociaciones de paz en Ginebra

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

INTERNACIONAL

Ceremonia en honor a los caídos en Ucrania.
Ceremonia en honor a los caídos en Ucrania. FOREIGN MINISTRY PRESS SERVICE HANDOUT HANDOUT | EFE

Moscú enviará como negociador a un asesor ultranacionalista de Putin en lugar de un militar

17 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

A punto de cumplirse el cuarto aniversario de la invasión de Rusia a Ucrania, ambos países encaran hoy la tercera reunión trilateral, que incluye a EE.UU., para discutir los términos de una paz complicada que ponga fin a las hostilidades. Una cita con pocos visos de que se vayan a producir avances significativos, ya que se tratará especialmente la cuestión territorial. Moscú quiere todo el Dombás, Washington una solución rápida y Volodímir Zelenski, presidente del país atacado, no quiere mover ni un milímetro las fronteras nacionales. Es más, pidió sanciones contra el gigante euroasiático y avisó de que no se puede ceder ante los «chantajes» del Kremlin.

Los tiempos se agotan y las actitudes han cambiado. La presión está esta vez sobre Kiev después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, pidiera que Zelenski acelerara concesiones en territorio y la celebración de unas elecciones en Ucrania, para lo que el Congreso de este país está legislando, puesto que ahora sería ilegal celebrarlas. Todo ello para que el estadounidense pueda asumir los comicios de mitad de mandato con tranquilidad.

Pero Zelenski no confía en la palabra de Moscú y se desmarcó ayer de la posibilidad de restar kilómetros a sus fronteras. «No cederemos nuestros territorios porque estamos dispuestos a llegar a un acuerdo (...). No a uno que le dé a Rusia la oportunidad de recuperarse rápidamente y volver a ocuparnos», dijo el mandatario, que quiere ver primero rubricados los compromisos de que Rusia no volverá a agredir a su país en el futuro. Porque alertó de que es una «mala idea» dejar que un «ocupante» se «quede con algo». «Fue un gran error desde el principio, empezando en el 2014. E incluso antes, durante el ataque y la ocupación de partes de Georgia [2008]. Y aún antes, cuando Chechenia [1999] fue ocupada, con destrucción total y un millón de víctimas, entre muertos y heridos», precisó.

De hecho, para el presidente ucraniano la apuesta debe ser que Rusia ceda en sus exigencias. Y para ello, se deberían plantear más sanciones económicas. Concretamente, a la energética Rusatom, a cuyos dirigentes residentes en el extranjero les mandó un mensaje: «Váyanse a Rusia. Váyanse a su país. No respetan a nadie en Estados Unidos. No respetan las normas. No respetan la democracia. No respetan a Ucrania ni a Europa. Váyanse a su país».

Cambios en el equipo ruso

Rusia tiene más que ganar ahora mismo en los despachos que en el campo de batalla. El ritmo de la guerra es lento, los kilómetros ganados escasos y el precio pagado en drones, capital humano y economía es elevado. Hasta ahora, Moscú no había puesto mucha carne en el asador diplomático, pero se espera que la nueva delegación negociadora haga progresos en ese campo. El encargado de dirigirla será Vladimir Medinski, asesor de Putin, ultranacionalista y defensor del imperialismo ruso, que, a pesar de ser el líder del equipo negociador, faltó a las anteriores citas en Abu Dabi .«Porque se trataron cuestiones de seguridad, asuntos que afectan directamente al Ejército, y por lo tanto, nuestro grupo estaba dirigido por [el jefe de la inteligencia militar rusa, GUR, Ígor] Kostiukov», justificó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Ahora, Rusia espera que se «aborde una gama más amplia de temas, incluyendo temas claves sobre territorios» en Ginebra, por lo que la representación diplomática de su equipo se ampliará. Igualmente, en Kiev han acusado en varias ocasiones a Medinski de «entorpecer y ralentizar las conversaciones» debido a su postura rígida en lo que se refiere al Dombás.

De hecho, se espera que las negociaciones en Ginebra tengan un marcado tono político e ideológico, un terreno en el que el Kremlin nunca ha cedido un ápice y en el que ha especializado su propaganda. El propio Medinski ha creado proyectos educativos escolares para inculcar a los niños la visión imperialista de la nueva Rusia ideada por Putin. Por eso, el equipo ucraniano tiene poca fe en que se produzcan avances pese a que Trump presione para rubricar la paz este verano.

En el este ucraniano los esfuerzos siguen centrados en los combates. El Ejército ruso informó de la toma de las localidades de Pokrovka, en Sumi, y Minkovka, en Donetsk. Los avances rusos, según canales especializados, llegaron a cubrir 245 kilómetros cuadrados el pasado enero en toda la línea del frente. Son prácticamente la mitad que en los meses de noviembre y diciembre, y muestra que, pese al retroceso, Kiev aún tiene cierta capacidad de resistencia. El jefe del Ejército ucraniano, Oleksandr Sirski, aseguró que se ejecutaron contraataques exitosos y que se logró incidir en la comunicación de mando y control entre las unidades rusas en el frente de Oleksandrivka y Guliaipole, donde ha dado orden de recuperar territorio.

Hacia la adhesión europea

Kiev ha destinado parte de sus esfuerzos negociadores paralelos a los de Suiza en refugiarse bajo la seguridad europea con su candidatura de adhesión a la UE. Y precisamente ayer, el ministro de Exteriores ucraniano, Andri Sibiga, aseguró que «este proceso está cobrando una dimensión práctica» pese a la reticencia de países como Hungría. Incluso Zelenski dijo que el proceso podría culminar en el 2027.