La mano dura del oficialismo es favorita en las presidenciales de una Costa Rica en crisis de seguridad
INTERNACIONAL
Laura Fernández, candidata de la derecha oficialista, puede imponerse en las elecciones costarricenses a Álvaro Ramos y Claudia Dobles
01 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La candidata de la derecha oficialista, Laura Fernández, es la favorita para imponerse este domingo en las elecciones presidenciales de Costa Rica, el país con la democracia más estable de América Latina, que padece desde la pandemia una crisis de seguridad resultante en el empoderamiento del discurso de mano dura, mientras la oposición y parte de los analistas alertan sobre un posible deterioro institucional.
«Haré lo que se tenga que hacer por recuperar la paz de los costarricenses. Y eso significa poner a los maleantes que le quitan el sueño a la gente buena en la cárcel», ha asegurado Fernández, postulada por el movimiento político del actual presidente, Rodrigo Chaves, cuya popularidad ronda el 60 %.
Ese apoyo al oficialismo se está trasladando a las encuestas, porque Fernández marca en el más reciente sondeo un 43 % de los votos, suficiente para lograr su objetivo en un país en el que se elige presidente a quien supera el 40 % de los sufragios. A la zaga se encuentran dos candidatos centroizquierdistas, Álvaro Ramos, del otrora poderoso Partido Liberación Nacional, y Claudia Dobles, de Coalición Agenda Ciudadana, que lucha por remontar la impopularidad de su marido, el expresidente Carlos Alvarado (2018 - 2022). Ambos rondan el 9 % de intención de voto y hay otros 17 candidatos, desde la ultraderecha a la ultraizquierda, que no superan el 4 % de los votos. Nada está decidido, eso sí, porque hay más de un 26 % de indecisos, pero el favoritismo de Fernández es claro incluso para evitar el balotaje.
El modelo de Nayib Bukele
En las urnas de Costa Rica estará muy presente este domingo un político que no es costarricense. No es Donald Trump, como ha ocurrido en otros comicios, sino el líder salvadoreño Nayib Bukele, cuyo discurso de mano dura se han apropiado buena parte de los candidatos, incluida Fernández, ante la crisis de seguridad que vive el país. El narcotráfico y los enfrentamientos entre bandas han provocado que Costa Rica, hasta hace poco un país considerado como un oasis de seguridad, registrase 873 homicidios en 2025 para una tasa de 16,7 asesinatos por cada 100.000 habitantes, la tercera más violenta de su historia. Son tres homicidios menos que en 2024 y el presidente Chaves ha ganado crédito entre la ciudadanía por poner freno a unas cifras de violencia que llevaban in crescendo durante una década en un país más relevante ahora para las rutas del narcotráfico que está espoleando la inseguridad.
El mandatario también ha usado la carta Bukele. El líder salvadoreño, de hecho, acompañó hace unas semanas a Chaves a poner la primera piedra de una futura prisión de alta seguridad en Costa Rica, cerca de la capital, con capacidad para más de 5.000 internos a inspiración de las que existen en El Salvador. La inversión fue de 32 millones de dólares. Fernández ha abogado por instaurar un estado de excepción similar al que Bukele decretó en El Salvador. Sería más difícil de llevar a cabo en Costa Rica, eso sí, porque el pequeño país centroamericano disolvió su ejército tras la guerra civil de los cuarenta.
El poder legislativo
Entre la oposición también hay quién aboga por la mano dura, pero parte del discurso se ha centrado en alertar sobre amenazas a la democracia. Sostienen sus críticas en el discurso populista del actual mandatario y, sobre todo, en las reformas constitucionales propuestas por Chaves y Fernández para remodelar el poder Judicial y fortalecer el poder Ejecutivo.
Algunos sostienen que Chaves podría intentar cambiar las leyes electorales para poder volver antes al poder. Con las actuales disposiciones no podría presentarse a unas elecciones hasta 2034. El oficialismo busca además, y parece tener en su mano, aumentar su poder en el legislativo para aprobar sus medidas con mayor celeridad.
El poder legislativo
Entre la oposición también hay quién aboga por la mano dura, pero parte del discurso se ha centrado en alertar sobre amenazas a la democracia. Sostienen sus críticas en el discurso populista del actual mandatario y, sobre todo, en las reformas constitucionales propuestas por Chaves y Fernández para remodelar el poder Judicial y fortalecer el poder Ejecutivo.
Algunos sostienen que Chaves podría intentar cambiar las leyes electorales para poder volver antes al poder. Con las actuales disposiciones no podría presentarse a unas elecciones hasta 2034. El oficialismo busca además, y parece tener en su mano, aumentar su poder en el legislativo para aprobar sus medidas con mayor celeridad.