Trump ordena reactivar las pruebas nucleares

Mercedes Gallego COLPISA

INTERNACIONAL

Imagen del ensayo realizado por Rusia de un dron submarino de propulsión nuclear y un misil de crucero con capacidad nuclear
Imagen del ensayo realizado por Rusia de un dron submarino de propulsión nuclear y un misil de crucero con capacidad nuclear Russian Defence Ministry | REUTERS

El presidente de Estados Unidos lanza un órdago atómico antes de la cumbre: publicó el anuncio minutos antes de reunirse con Xi Jinping y poco después de que Putin anunciase sus propios ensayos

04 nov 2025 . Actualizado a las 11:57 h.

Donald Trump ha vuelto a colocar al mundo al borde del abismo con un mensaje en su red social de Truth Social. En plena gira diplomática por Asia, y apenas una hora antes de estrechar la mano del presidente chino, Xi Jinping, el mandatario estadounidense ha dicho haber ordenado al Pentágono reanudar las pruebas nucleares «de inmediato», para estar «en igualdad de condiciones» con Rusia y China, escribió. Si cumple su amenaza se trataría de la primera detonación nuclear de Estados Unidos en 33 años.

El anuncio apareció mientras su helicóptero Marine One sobrevolaba Corea del Sur, rumbo a la cumbre comercial con Xi. Acaba así, de un plumazo, con las más de tres décadas de política de contención transcurridas desde el final de la Guerra Fría, cuando George H. W. Bush padre decretó en 1992 una moratoria. Desde entonces ningún presidente estadounidense ha osado desafiar el consenso internacional contra los ensayos nucleares. Se sabe que en 2020 el propio Trump lo discutió durante su primer gobierno y, de hecho, en la misma publicación de ayer se atribuyó el mérito de haber renovado «por completo» todo el arsenal nuclear de EE.UU. durante su primer mandato.

«Por el tremendo poder destructivo que tiene, ODIABA hacerlo, pero no tenía alternativa», aseguró. «Rusia es el segundo y China, que ahora es el tercero a mucha distancia, nos dará caza en cinco años», explicó. Trump lo considera ahora un equilibrio estratégico del planeta y de los intereses de EE.UU. «Debido a los programas de pruebas de otros países, he instruido al Departamento de Guerra a empezar a probar nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones que los demás», escribió.

El gesto llegó justo antes de su encuentro con Xi Jinping en la ciudad portuaria de Busan, donde ambos líderes trataban de aliviar las tensiones de una guerra comercial que amenaza con fracturar la economía mundial. La Casa Blanca no ofreció ningún detalle sobre si Trump pretende realizar pruebas reales o simplemente exhibir el arsenal nuclear estadounidense en ejercicios de demostración, pero el simple anuncio bastó para sacudir a la comunidad internacional.

Imagen del ensayo realizado por Rusia de un dron submarino de propulsión nuclear y un misil de crucero con capacidad nuclear
Imagen del ensayo realizado por Rusia de un dron submarino de propulsión nuclear y un misil de crucero con capacidad nuclear Russian Defence Ministry | REUTERS

China no ha realizado un ensayo nuclear desde 1996. Rusia tampoco ha detonado ninguna bomba desde el final de la Guerra Fría, aunque Vladimir Putin presumió la semana pasada de haber probado un misil de crucero con propulsión nuclear y este mismo miércoles un torpedo bautizado por Washington como Skyfall.

Trump, que durante su primera presidencia ya barajó la idea de una explosión de prueba en el 2020, retoma ahora aquel proyecto con un objetivo político: presionar a Pekín y Moscú en el tablero global mientras intenta presentarse como el único líder capaz de restaurar el equilibrio mundial a su manera.

El anuncio eclipsó la agenda económica de la cumbre. Estados Unidos y China acaban de esbozar un acuerdo preliminar para frenar la escalada arancelaria: Washington se comprometería a no imponer nuevos gravámenes del 100 % a las importaciones chinas, y Pekín suspendería durante un año sus restricciones a la exportación de tierras raras. A su estilo, Trump dejó claro que no había nada firmado, sino que todo dependía de su reunión con Xi. «Nada está acordado todavía, pero nos sentimos bien», dijo el lunes en el avión presidencial.

Con la posibilidad de una nueva Guerra Fría sobre el tablero, Trump sonrío al estrechar la mano del líder chino: «Me alegra verte de nuevo», le dijo en la ciudad de Busan.