Francia, el primer país de la UE que podría aplicar una economía de guerra

Beatriz Juez PARÍS / COLPISA

INTERNACIONAL

Sébastien Lecornu y Macron, el miércoles de la semana pasada.
Sébastien Lecornu y Macron, el miércoles de la semana pasada. LUDOVIC MARIN | REUTERS

El ministro de Defensa anuncia la posibilidad de dar prioridad a los pedidos militares y hacer «requisiciones» para aumentar la producción

27 mar 2024 . Actualizado a las 22:09 h.

Francia no excluye llevar a cabo «requisiciones» en la industria de armamento para acelerar la producción y apoyar así mejor a Ucrania en un contexto de «economía de guerra», según reveló por sorpresa el ministro de Defensa, Sébastien Lecornu. «Por primera vez, no excluyo utilizar lo que la ley permite hacer al ministro y al delegado general para el armamento; es decir, que si la cuenta no está en materia de cadencia o de plazos de producción, hacer requisiciones cuando proceda o hacer valer el derecho de priorización».

Su anuncio acentúa la línea que parece haber marcado el presidente galo, Emmanuel Macron, de pretender asumir el liderazgo político de la UE frente a la agresión rusa en Ucrania, que visibilizó cuando instó recientemente a estudiar el envío de tropas de la OTAN a la antigua república soviética. Aparte del rechazo de una amplia mayoría de países aliados, sus manifestaciones han «enfurecido» a EE UU, según informó ayer el canal Bloomberg, por el riesgo de «fomentar un enfrentamiento con Rusia». Funcionarios estadounidenses señalaron que las palabras de Macron «no fueron muy inteligentes desde el punto de vista de la seguridad operativa». Ahora, su responsable de Defensa explicó que no excluye las «requisiciones de personal, de stocks y de instrumentos de producción» para dedicarlos a la fabricación de material militar. Algo parecido a lo que ha hecho la propia Rusia, que ha reconvertido fábricas y cadenas de producción a fines militares y multiplicado los turnos de trabajo de los empleados.

Lecornu admitió que la requisición es «el instrumento más duro del arsenal jurídico». «Por el momento, no está sobre la mesa. Pero lo cito porque existe y porque crea legibilidad para todo el mundo y no habrá sorpresas». Antes de esa medida, el ministro consideró que «en las próximas semanas» el Gobierno podría «hacer valer el derecho de priorización. Es decir, cuando se tiene una empresa o subcontratista que producen a la vez objetos civiles y objetos militares, se ordena a la empresa realizar el pedido militar antes que el pedido civil».

A su juicio, los plazos de entrega de misiles antiaéreos de largo alcance Aster, producidos entre Francia e Italia por MBDA, son demasiado amplios. Por eso, no descarta que se vaya a pedir próximamente a sus subcontratistas que prioricen los encargos militares frente a los civiles. El Ejecutivo trataría de responder así a la demanda de proyectiles para Ucrania, pero también a sus necesidades en el nuevo teatro del mar Rojo, donde sus fragatas hacen frente a los ataques de los hutíes.

La nueva Ley de Programación Militar, aprobada en otoño, permite las requisiciones en caso de «amenaza, actual o previsible, impuesta a las actividades esenciales de la vida de la nación, a la protección de la población o a la permanencia de instituciones de la República o que puedan justificar la aplicación de compromisos internacionales del Estado en materia de defensa». Macron ha insistido varias veces en que Francia avance hacia «una economía de guerra» para ayudar a Ucrania.

Sin límites

«Todavía no estamos en economía de guerra porque no hay ni requisición de empresas ni de personal ni ayudas masivas a las empresas para producir más rápido», opinó ayer el senador conservador Cédrin Perrin en declaraciones a Public Senat, la cadena de televisión del Senado francés. Sin embargo, admitió que «si Lecornu lo hace, entra efectivamente en el sistema de economía de guerra», concedió Perrin, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa.

El jefe de Estado francés, que fue uno de los líderes occidentales que más tiempo mantuvo el diálogo abierto con Moscú antes de la guerra, ha elevado en las últimas semanas el tono ante el presidente Vladimir Putin. Apuesta por mantener una ambigüedad estratégica para tratar de sumir a Rusia en la incertidumbre sobre las intenciones occidentales. «No nos fijamos ningún límite frente a una Rusia que no se fija ninguno» ha repetido Macron en las últimas semanas. La oposición ha reiterado su apoyo a Ucrania, pero ha criticado el tono belicista de Macron y consideran fundamental evitar una escalada con Rusia, que, al igual que Francia, es una potencia nuclear.