Alexéi Navalni desaparece de la cárcel

Rafael M. Mañueco COLPISA

INTERNACIONAL

Cartel en apoyo a Alexei Navalny, en un edificio de Roma
Cartel en apoyo a Alexei Navalny, en un edificio de Roma Europa Press / Contacto / Pacific Pr | EUROPAPRESS

El opositor ruso lleva una semana sin contactar con su entorno y sus abogados han sabido que no está en la prisión de Meléjovo

12 dic 2023 . Actualizado a las 07:40 h.

El principal adversario del Kremlin, Alexéi Navalni, condenado a 19 años de cárcel en agosto, lleva casi una semana sin contactar con su entorno y este lunes sus abogados aseguraron que han podido saber que ya no se encuentra en la colonia penitenciaria número 6, en la localidad de Meléjovo (región cercana a Moscú), en donde venía cumpliendo la condena. Sus colaboradores tampoco saben a dónde ha podido ser trasladado ni qué ha pasado con él. La portavoz del disidente ruso, Kira Yarmish, ha confirmado a través de X que desconoce el paradero de Navalni y que lleva seis días sin haber podido contactar con él. Según Yarmish, «se niegan a decir a dónde fue enviado». Sus abogados trataron de averiguar si estaba en la colonia penitenciaria de régimen severo número 7 y también les dijeron que no está allí. La última condena contra el dirigente opositor fue para ser cumplida precisamente en condiciones de «régimen severo», de ahí que se suponga que haya sido enviado a un penal de esas características.

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, ha mostrado su «profunda preocupación» por esta falta de información. «Estamos profundamente preocupados por estos informes que dicen que (Navalni) lleva desaparecido, supuestamente, una semana, y que ni sus representantes ni su familia saben dónde está. Debería ser liberado inmediatamente. Nunca debería haber sido encarcelado en primer lugar», ha declarado Kirby. Además, ha asegurado durante una rueda de prensa que van a coordinar su trabajo con la Embajada de Estados Unidos en Moscú para lograr recopilar más información al respecto.

Eva Merkachiova, del Comité de Derechos Humanos ruso, ha aclarado que el Servicio Federal Penitenciario de Rusia (FSIN en sus siglas en ruso) «suele ocultar los detalles sobre el traslado de un preso mientras se está efectuando». Hacia finales de noviembre, según Yarmish, «Navalni cayó enfermo, le privaron de alimentos, le confinaron en una celda de castigo sin ventilación y le redujeron al mínimo el tiempo de paseo en el patio». Sin videoconferencia Después, el 8 de diciembre, el disidente no participó por videoconferencia en una audiencia judicial por su reclamación contra el centro carcelario por las condiciones de reclusión. Tres días después se volvió a intentar repetir la vista, pero se repitió la misma situación. Yarmish aseguró que un empleado del FSIN les dijo que ninguna de las dos audiencias telemáticas se llevaron a cabo debido a «una avería en el sistema eléctrico», explicación que ella consideró una tomadura de pelo. Antes, Navalni denunció que ya no le llegaban las cartas de su familia y abogados. La publicación Kasparov.ru sostiene que el opositor estuvo internado en la enfermería de la prisión tras sufrir un desmayo.

En octubre, tres abogados que representaban los intereses del político fueron detenidos y acusados de extremismo: Ígor Sergunin, Alexéi Liptser y Vadim Kóbzev. A finales de noviembre, el Comité de Instrucción de Rusia abrió una nueva causa penal contra Navalni por «vandalismo motivado por odio político». Él mismo lo anunció el pasado 1 de diciembre señalando que «cada tres meses inician contra mí una nueva causa penal. Nunca antes un condenado, confinado en régimen de aislamiento durante más de un año, había vivido una vida social y política tan activa». El pasado mes de agosto, el Tribunal Municipal de Moscú declaró a Navalni culpable de crear un grupo extremista, de incitar y financiar el extremismo y le sentenció a 19 años de prisión en régimen severo, condena que se unía a otras ya falladas contra él. En marzo del 2022 fue condenado por «estafa y desacato» a una pena de 9 años de cárcel y al pago de una multa de 1,2 millones de rublos, entonces unos 20.000 euros). Con anterioridad, en 2014, Navalni y su hermano fueron reconocidos culpables de «estafa y blanqueo de capitales» en un caso relacionado con la firma francesa Yves Rocher. Fueron condenados a tres años y medio de cárcel. Aquella pena quedó en suspenso, pero, en febrero de 2021 un juzgado de Moscú decidió levantar la suspensión y enviar a prisión a Navalni, que siempre se ha declarado inocente y asegurado que las acciones judiciales contra él están «amañadas» porque la verdadera motivación es política. El pasado mes de septiembre se le trasladó para un período de un año, por supuesta mala conducta, a una celda individual, medida que Navalni definió como «el castigo más duro posible en cualquier colonia penitenciaria». Antes de eso, el opositor ruso tuvo que pasar 23 veces por una celda de castigo por negarse a limpiar una valla, enhebrar mal la aguja de una máquina de coser o llevar un botón desabrochado. El líder opositor sostiene que hay también en preparación una acusación contra él por «terrorismo». Tras recuperarse en Alemania del envenenamiento sufrido en agosto de 2020 en Omsk (Siberia), Navalni regresó a Moscú el 17 de enero de 2021 y fue detenido nada más poner el pie en el aeropuerto. Desde entonces no ha pisado la calle. Esta incertidumbre sobre el paradero del principal adversario político del Kremlin se produce después de que el viernes el presidente Vladímir Putin anunciara su intención de volver a presentarse a la reelección el próximo mes de marzo. Es ya la quinta vez que concurre a las elecciones para ocupar la jefatura del Estado y podría hacerlo también en 2030.