Pedro Sánchez intenta rebajar la tensión, pero mantiene su postura frente a Tel Aviv

Miguel Ángel Alfonso MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

Benny Gantz, en una imagen de archivo.
Benny Gantz, en una imagen de archivo. Europa Press / Contacto / Lev Radin | EUROPAPRESS

El presidente habló por teléfono con un miembro del gabinete de guerra israelí

02 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Pedro Sánchez trata de rebajar cuanto antes la crisis diplomática con Israel para centrarse en los múltiples frentes domésticos que el nuevo Gobierno tiene abiertos. Ayer, durante una conversación telefónica con Benny Gantz —exministro de Defensa moderado, ahora parte del gabinete de guerra de Benjamin Netanyahu— el presidente le reiteró su postura sobre la necesidad de que el Estado cumpla con el derecho internacional humanitario en su ofensiva militar contra Hamás. Además, volvió a insistir en que considera «insoportable la muerte de civiles» en Gaza, críticas que ya provocaron gran malestar en Tel Aviv. Eso sí, le quiso dejar claro que «Israel es un socio y un amigo de España».

La conversación telefónica, a iniciativa de Gantz, se produce en un momento clave en las relaciones hispanoisraelíes. El jueves, el Gobierno de Netanyahu, llamó a consultas a su embajadora en Madrid, Rodica Radian-Gordon, por las —como definieron en un comunicado— «vergonzosas» declaraciones del presidente en una entrevista en RTVE. Un acto con el que Israel evidenció su malestar y escaló la crisis ya abierta desde la visita del mandatario español a su territorio la semana pasada.

Fue el propio Sánchez, que ayer participaba en la cumbre del clima en Dubái, el que desveló la conversación con Gantz en sus redes sociales. «Una vez más, he condenado los atentados terroristas de Hamás del pasado 7 de octubre», así como el deseo de España de una «inmediata liberación de todos los rehenes», explicó el jefe del Ejecutivo. «Israel tiene derecho a defenderse de este ataque terrorista», añadió, antes de reafirmar que «España considera insoportable la muerte de civiles en Gaza».

Gantz, por su parte, intentó convencer a Sánchez de que «el Estado de Israel concede gran importancia a evitar en la medida de lo posible víctimas civiles». Y añadió que «Hamás, por otro lado, continúa perpetrando horribles crímenes contra la humanidad, como utilizar a niños y mujeres como escudos humanos para sus actividades terroristas».

Ha sido Israel —o al menos el ala moderada de su Gobierno— quien ha dado el primer paso para intentar aliviar la crisis, que España insiste en que no ha buscado. De hecho, Moncloa ha evitado tomar el acto reflejo de retirar a su embajadora en Tel Aviv, Ana Salomón, y la mantiene en su legación pese a que lo habitual en diplomacia es guiarse por el principio de reciprocidad en estos casos.

Malestar en Italia

La crisis, paralelamente, está sirviendo al PP para intentar abrir otra brecha al recién nacido Ejecutivo. Alberto Núñez Feijoo acusó a Sánchez de agravar el «conflicto diplomático» con Israel a raíz de sus últimas declaraciones e iniciar otro con Italia. «No sé lo que le pasa últimamente, pero es que no da una», exclamó. En el segundo caso, el líder de los populares se refería a la entrevista de Sánchez en RTVE del jueves, en la que provocó un gran malestar, poniendo como ejemplo a Italia como país liderado «por la ultraderecha», en el Gobierno de Giorgia Meloni. Su ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, llegó a pedir explicaciones al presidente en redes sociales. «Sánchez solo es presidente, después de perder las elecciones, gracias a un pacto con un prófugo de la Justicia», zanjó.

Feijoo llegó a asegurar que, con la retirada de la embajadora israelí, vivieron un día «muy sorprendente» y «probablemente» uno de los «peores» de la democracia española. En este sentido, señaló que no solamente se produce la «enemistad» con Israel, que es un país que está en «conflicto bélico» sino que además ha «insultado gravemente al Gobierno de Italia».