«Nos pedían dinero y tenían una barra para aterrorizarnos», dicen los supervivientes del naufragio en el mar Jónico

La Voz

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STELIOS MISINAS | REUTERS

También indican que les daban «poca comida y agua sucia», que al poco de iniciar la travesía ya se quedaron sin agua dulce y que se vivía un auténtico clima de terror a bordo

19 jun 2023 . Actualizado a las 08:29 h.

El relato de los supervivientes de la que ya es una de las mayores tragedias de los últimos años en el Mediterráneo es escalofriante. Más de 700 personas viajaron hacinados durante días en un viejo arrastrero de Libia a Italia, que naufragó el pasado miércoles en el mar Jónico, al suroeste de la península del Peloponeso. El número supervivientes es apenas 104, frente a 78 muertos y cerca de 500 desaparecidos. Entre los supervivientes no se encuentran niños ni mujeres, a pesar de que había cientos de ellos en el barco. Fueron obligados a viajar encerrados en la bodega para ser «protegidos» de los hombres, según indican los supervivientes. Lo que supuso una trampa mortal para todos ellos. También cuentan que algunas nacionalidades, como los pakistaníes, fueron condenados a ir en la parte más peligrosa del barco, tal y como recoge The Guardian. Mientras que los que estaban en cubierta, «tenían muchas más posibilidades de sobrevivir al vuelco» de la embarcación. «La tripulación maltrataba a los pakistaníes cuando salían en busca de agua o cuando intentaban escapar», dijo uno de los testigos. 

Y describen un auténtico clima del terror a bordo: «Viajamos durante cuatro días, nos dieron poca comida y agua sucia», señala Hasan, un sirio de 23 años, que habló para el sirio Kathimerini. Mientras que otro testigo relató cómo uno de los traficantes al mando «pedía dinero y tenía una barra para aterrorizar» a los pasajeros y que al poco de iniciar la travesía se quedaron sin agua dulce. También explicaron que el motor del viejo pesquero ya presentó problemas desde el segundo día de viaje y que había una persona, entre los traficantes, encargada de arreglarlo cuando dejaba de funcionar. Pero la madrugada del miércoles el barco comenzó a hacer agua. Entonces, los migrantes se trasladaron al otro lado de la embarcación, donde no había vía de agua, lo que provocó que zozobrara y que acabara volcando. «A mi mujer y a mis hijos los pusieron en las bodegas», señala Rana, un pakistaní de 24 años. 

Los supervivientes pasaron la noche en un almacén de Kalamata.
Los supervivientes pasaron la noche en un almacén de Kalamata. POOL | REUTERS

Los testimonios de los supervivientes llevaron a las autoridades griegas a detener a nueve hombres de nacionalidad egipcia entre los rescatados. «La persona número 70 era la que se hacía cargo del barco cuando descansaba el capitán. Era el segundo en la jerarquía y todos le teníamos mucho miedo», contó uno de los que iban a bordo. Los detenidos afrontan cargos de organización criminal para el tráfico ilícito de inmigrantes, causar un naufragio y poner vidas en peligro. Este lunes prestarán declaración ante la fiscalía de la ciudad de Kalamata, en Grecia, donde todos los supervivientes fueron trasladados. Por su parte, las autoridades pakistaníes también han abierto una investigación para intentar localizar a los implicados en el tráfico de seres humanos. 

Los supervivientes pasaron la noche en un almacén de Kalamata.
Los supervivientes pasaron la noche en un almacén de Kalamata. POOL | REUTERS

El cabo

Tras el accidente, todavía no está clara la intervención de las autoridades griegas. En un primer momento, se informó de que el buque había volcado «porque los guardacostas les lanzaron un cabo», pero este hecho fue negado posteriormente e indicaron que mantuvieron una «discreta distancia» con la embarcación. Sin embargo, el viernes un portavoz griego confirmó que se lanzó un cabo «para estabilizar el barco». Los Guardacostas griegos informaron de un repentino cambio en el reparto del peso, pero no especificaron el motivo que lo ocasionó: si se produjo una ola de pánico entre los pasajeros, si se intentó darles algo o si se quiso remolcar el buque. Organizaciones humanitarias acusan directamente a las autoridades europeas en general y, a las griegas, en particular, de dilatar los tiempos para evitar un rescate, una estrategia que podría ser mortal. 

«Seamos claros, este no es un problema griego. Este es un problema europeo», dijo el jueves el secretario general de la ONU, António Guterres. «Si los países no se comprometen en crear las condiciones para una migración ordenada y regular, los migrantes estarán en manos de traficantes y las consecuencias serán tan trágicas como las que vivimos ayer», concluyó. 

Según los datos aportados por el Proyecto de Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) son casi 27.000 las personas desaparecidas en el Mediterráneo desde el 2014.