La cita electoral del 2023 ahonda el cisma del Gobierno argentino

Héctor Estepa RÍO DE JANEIRO / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Cristina Fernández Kirchner y Alberto Fernández, el pasado julio, en Buenos Aires
Cristina Fernández Kirchner y Alberto Fernández, el pasado julio, en Buenos Aires AGUSTIN MARCARIAN | REUTERS

Las disputas internas lastran al peronismo, pero también a la oposición liderada por Macri, que aún no ha anunciado si se presentará a las presidenciales del próximo año

19 oct 2022 . Actualizado a las 17:45 h.

La más reciente remodelación del Gobierno argentino ha vuelto a dejar patente la división existente entre las facciones del oficialismo, a menos de un año de las presidenciales del 2023, una cita que está comenzando a marcar decisivamente esas diferencias en el seno del Ejecutivo.

El presidente, Alberto Fernández, nombró la pasada semana a tres nuevas ministras sin consultar a la exmandataria y ahora vicepresidenta, Cristina Fernández Kirchner, ni al superministro de Economía con aspiraciones presidenciales, Sergio Massa, que ha pasado a comandar su propio grupo dentro del oficialismo y opera con cierta autonomía.

La relación entre el kirchnerismo y el albertismo continúa siendo distante, y las posturas no se han acercado ni siquiera tras el intento de magnicidio contra la ex líder argentina, hace unas semanas. A ambas facciones les separan diferencias en cuanto a la gestión económica —con Kirchner y los sindicatos pidiendo más gasto social— y comunicativa, en un cóctel que incluye también cálculos electorales.

Todo ello, en un país donde la crisis económica se agudiza, con una inflación que podría alcanzar el 100 % anual, y que ya ha dejado al 36,5 % de los argentinos por debajo de la línea de la pobreza, según datos oficiales.

El presidente apeló a la unidad oficialista durante el juramento, este miércoles, de las nuevas ministras: «Tenemos que estar unidos sobre todas las cosas. Es una tarea colectiva, todos hacen falta, Argentina lo necesita», señaló.

No lo tiene fácil. Este lunes se escenificará una nueva división del oficialismo durante la celebración del Día de la Lealtad, que conmemora el surgimiento del peronismo. Kirchnerismo, Partido Justicialista y sindicatos preparan hasta cuatro actos por separado. A ninguno de ellos acudirá el presidente, que tiene en agenda la inauguración de una obra en un municipio bonaerense.

En los últimos días se han publicado varias encuestas que no dejan en buen lugar ni a Alberto ni a Cristina Fernández. Juntos por el Cambio, el partido del macrismo opositor, lidera todos los sondeos, con una ventaja de entre 20 y 6 puntos con respecto al oficialismo, mientras los libertarios, comandados por Javier Milei, son terceros con entre 19 y apenas seis puntos de desventaja con respecto a la alianza de gobierno.

Los números muestran que los líderes de las tres principales facciones del peronismo aglutinan mucho rechazo. El que mejor sale parado en una encuesta de la firma Management and Fit es el presidente, que contaría con un techo de votos del 36,4 %, sumando quienes apostarían por él, o podrían hacerlo, y un rechazo del 61,8 %, es decir, personas que nunca optarían por él. Kirchner tiene un techo del 33,6 % (eso sí, con un 20 % que declara que votaría por ella seguro) y un rechazo del 65 %, mientras el techo de Massa es del 30,9 % y su rechazo del 68 %, el mayor de todos.

La indecisión de Macri

No está mucho mejor la oposición macrista, atrapada en sus propias disputas internas, mientras el expresidente decide si se vuelve a presentar. «Juliana no quiere que sea candidato», dijo esta semana Mauricio Macri en una entrevista, aludiendo a su esposa, al mismo tiempo que pedía a los aspirantes opositores que no peleasen entre ellos para no perder votos, porque esos encontronazos están comenzando a afectar en las encuestas.

Macri tiene un 33,7 % de techo y un 64,5 % de rechazo. Los otros dos principales aspirantes de Juntos por el Cambio mejoran esas cifras. El alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, tiene un 47,8 % de techo y un rechazo del 50,1 %, el menor de todos, y la exministra de Seguridad Patricia Bullrich marca un 36,2 % de techo y un 60,9 % de rechazo.

El mundial de fútbol y las vacaciones del verano austral podrían paralizar la escena política por unas semanas, pero el comienzo del 2023 dará definitivamente inicio a una campaña que promete ser intensa.