El macabro ritual de la asesina de una niña en París: la violó, la asfixió y se bebió su sangre

Julia Fernández MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

Un hombre camina por París, cerca de la Torre Eiffel
Un hombre camina por París, cerca de la Torre Eiffel GONZALO FUENTES | REUTERS

Dhabia B., la principal sospechosa, ha dado ante el juez detalles del asesinato de Lola Daviet, de 12 años, que han estremecido a la sociedad francesa

18 oct 2022 . Actualizado a las 21:05 h.

París sigue estremecida por el asesinato de Lola Daviet, una niña de 12 años cuyo cadáver apareció este fin de semana en una maleta en una calle del barrio de Saint Dennis. La pequeña fue abordada cuando ya había llegado al inmueble donde vivía tras acabar el colegio, situado a 200 metros, y nunca alcanzó a su piso. Según la investigación, Dhabia B., una inmigrante de 24 años y de origen argelino, se la llevó al sótano del edificio y allí consumó el asesinato.

Por si la situación fuera poco dramática, ahora se están conociendo nuevos datos que demuestran que lo que vivió Lola fue un auténtico infierno. Su captora está acusada no solo de matarla, también de «violación con actos de tortura y barbarie». El lunes declaró ante el juez, un momento que su abogado aprovechó para pedir respeto y que se respetara la presunción de inocencia.

Dhabia llegó de manera legal a Francia en el 2016 con un visado de estudiante y consta como víctima de violencia doméstica desde el 2018. En agosto de este año la policía ordenó su expulsión del país al carecer de permiso de residencia. Durante la charla con el juez, reconoció y negó los hechos varias veces, pero desveló detalles dramáticos del secuestro. Además, que estuvo en el edificio parece irrefutable puesto que las cámaras de vigilancia del mismo registraron su entrada.

Al parecer, tal y como dijo, «arrastró» a Lola hasta el apartamento de su hermana, que vivía en el mismo inmueble. Luego, la obligó a bañarse y después la violó. «La agarré del pelo, le metí la cabeza entre las piernas (...), tuve un orgasmo», asegura en una información el medio francés Europe 1, que ha tenido acceso a la documentación. Los investigadores aseguran que no hay «lesión traumática de la esfera sexual».

No contenta con eso, la asfixió. Después, se tomó un café, escuchó música y pasó a descuartizar el cuerpo con unas tijeras o un cuchillo. La cabeza de la pequeña apareció casi desprendida del cuerpo. El macabro ritual continuó porque Dhabia admite haber bebido sangre de la víctima tras ponerla en una botella. Aunque la policía no ha encontrado nada que lo confirme y luego la arrestada se ha retractado.

El informe de la autopsia sí recoge que la pequeña tenía un cero y un uno escritos en rojo en la planta de los pies.

La principal sospechosa colocó el cadáver en una maleta que luego apareció en el patio interior del edificio. La descubrió un vagabundo de 42 años. Además de Dhabia, también está imputado otro hombre por haberla ayudado a transportar el cuerpo. Según un testigo, habría pedido su ayuda a cambio de dinero. Otras cuatro personas han quedado en libertad tras la investigación.

Un niño inmigrante pasea por la estación de tren de Ventimiglia, fronteriza con Francia, en una imagen de archivo.

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