Cuenta atrás en EE.UU. para unas legislativas muy ajustadas

Marta Garde WASHINGTON / EFE

INTERNACIONAL

Miles de personas marcharon en Washington en defensa del aborto,  a un mes de las elecciones legislativas de medio mandato.
Miles de personas marcharon en Washington en defensa del aborto, a un mes de las elecciones legislativas de medio mandato. AMANDA ANDRADE-RHOADES | REUTERS

El aborto y las medidas contra la inflación centran la campaña

10 oct 2022 . Actualizado a las 08:02 h.

Estados Unidos ha iniciado la cuenta atrás de las elecciones legislativas del 8 de noviembre. Una fecha rodeada de incertidumbre sobre qué partido se hará con el control de la Cámara de Representantes y del Senado, hasta ahora en manos de los demócratas. Hasta hace unos meses la cuestión no era tanto si los progresistas iban a perder el poder en la Cámara Baja, sino por cuánto, pero sus sucesivas victorias legislativas desde el verano y la polémica que rodea a candidatos respaldados por Donald Trump ha cambiado la narrativa.

La media ponderada de encuestas de la web FiveThirtyEight da a la Administración de Joe Biden un 67 % de posibilidades de mantener el Senado y a los republicanos un 69 % de hacerse fuertes en la Cámara de Representantes. Una tendencia en línea con anteriores legislativas, en las que el partido en la Casa Blanca se ve penalizado con la pérdida de escaños, pero las tornas no están tan claras: «La situación está muy ajustada y competitiva», señala a Paul Beck, profesor emérito de Ciencias Políticas en la Universidad de Ohio.

Están en juego un tercio de los cien escaños del Senado y los 435 de la Cámara Baja, pero también los gobernadores de 36 estados y tres territorios y cientos de cargos públicos a nivel estatal y local. Su lectura, sin embargo, es federal. «Que los demócratas pierdan y que lo hagan por mucho envía a Biden el mensaje de que hay que cambiar el rumbo», recalca una fuente legislativa.

Cinco estados están en el punto de mira: Georgia, Pensilvania, Arizona, Nevada y Nuevo Hampshire. Estados púrpura, sin un candidato claro, donde será decisiva la capacidad de cada bando de movilizar al electorado.

El aborto entra en el debate

Los demócratas han convertido el aborto en tema central en su campaña, tras la movilización de las mujeres tras el fallo del Supremo. Este mismo domingo, miles de personas marcharon en Washington y otras ciudades en defensa de los derechos reproductivos.

Georgia es ejemplo de la encarnizada batalla. Como protagonista, Herschel Walker, antigua estrella de fútbol americano y actual aspirante a senador respaldado por Trump, que defiende el veto al aborto sin excepciones, pero del que se ha publicado que en el 2009 pagó a una exnovia para que interrumpiera su embarazo.

El propio líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, admitió este agosto que las expectativas de su partido en esa Cámara se veían minimizadas por culpa de la «calidad» de sus aspirantes. Los demócratas apoyan su estrategia en avances como la ley para la reducción de la inflación y la que prevé subsidiar con 52.700 millones de dólares la fabricación de microchips y que fortalecerá las cadenas de suministro para mejorar la posición del país frente a la competencia china, o en el peligro para la democracia que a su juicio supondrá una victoria republicana. El bando contrario pone el foco, en cambio, en la subida de los precios y de la gasolina y en el incremento de los crímenes, señala Grant Reeher, director del Instituto Campbell de Asuntos Públicos y profesor de Ciencias Políticas.

Cerca de 300 republicanos que aspiran al Congreso o a puestos estatales siguen sin reconocer los resultados de las presidenciales del 2020. De ellos, más de 170 están en distritos o estados donde se espera una victoria demócrata, y otras decenas están en carreras ajustadas, según The Washington Post. A ello hay que sumarle que, según el experto, «si ganan los republicanos, con un presidente demócrata y un Congreso conservador va a ser muy difícil sacar cosas adelante, dado lo polarizado que está el país».

Los progresistas se afanan por ello en que vean la luz antes de acabe el año la ley que busca proteger el derecho al voto, la que vela por el matrimonio homosexual o la reforma destinada a dotar de mayores garantías al recuento electoral.

Y a la incertidumbre que rodea la votación se añade otra meramente por razones de calendario: la redistribución de las circunscripciones que se hace cada diez años, una vez que se dan a conocer los resultados del censo electoral y solo en aquellos estados donde la población ha crecido o menguado lo suficiente como para ganar o perder representantes en la Cámara Baja. En estos comicios de medio mandato, están ya en vigor nuevos mapas, los primeros desde el censo del 2020, y su diseño en estados como Texas o Florida beneficia a los republicanos.