El SPD aspira a repetir triunfo y seguir gobernando en la Baja Sajonia

Juan Carlos Barrena BERLÍN, COLPISA

INTERNACIONAL

El canciller alemán German Chancellor Olaf Scholz con el presidente de Baja Sajonia, Stephan Weil.
El canciller alemán German Chancellor Olaf Scholz con el presidente de Baja Sajonia, Stephan Weil. FABIAN BIMMER | REUTERS

Los sondeos auguran un Ejecutivo de coalición de socialdemócratas y verdes

08 oct 2022 . Actualizado a las 18:36 h.

La crisis energética y el encarecimiento del coste de la vida debido a la alta inflación han centrado la campaña electoral para las elecciones legislativas de este domingo en el estado federado alemán de la Baja Sajonia. Son temas nacionales que preocupan a la ciudadanía desde que estallara la guerra y la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Los problemas de la norteña región alemana han carecido prácticamente de interés para el electorado local en los últimos comicios del año que se celebran en este país y que se consideran un barómetro para medir la popularidad de la coalición de gobierno que dirige en Berlín el canciller federal, el socialdemócrata Olaf Scholz, junto a sus socios verdes y liberales.

Los sondeos les son favorables. Todos auguran un triunfo del Partido Socialdemócrata (SPD) y de su candidato, el actual primer ministro de la segunda región más grande de Alemania tras Baviera, Stephan Weil, que lleva ocho años en el poder y aspira a repetir una legislatura más. La más reciente encuesta elaborada para el semanario Der Spiegel por el instituto Civey concede al SPD un 33% de votos, mientras los conservadores de la Unión Cristianodemócrata (CDU) obtendrían un 27%, Los Verdes un 17%, los ultranacionalistas de Alternativa para Alemania (AfD) un 10%, los liberales (FDP) un 5% y La Izquierda solo un 4%, que le dejaría fuera de la cámara regional en Hanover al no superar la barrera del 5%. Los liberales se encuentran a su vez en la cuerda floja y podrían verse excluidos de ese parlamento.

De confirmarse esos resultados, la gran coalición de socialdemócratas y cristianodemócratas que gobierna actualmente el estado sede de grandes industrias como el consorcio automovilístico Volkswagen habría llegado a su fin. Weil y el SPD han anunciado de antemano que su interés es negociar con los ecologistas una nueva alianza y, de ser necesario su apoyo, también con los liberales para repetir así el tripartito que dirige los designios del país desde Berlín. Con una población agobiada por los problemas energéticos y la subida de precios, Weil ha sabido presentarse como experto gestor de crisis con privilegiado hilo directo con el canciller federal. Weil quiere convertir la Baja Sajonia en eje energético de Alemania, aunque se haya visto obligado a abandonar posiciones que antes defendía. Ya que, además de fomentar la construcción de plantas solares y parques eólicos, en la costa del mar del Norte no solo se están levantando a marchas forzadas terminales para la recepción de gas licuado por vía marítima, sino que se estudia seriamente la posibilidad de extraer gas de bolsas detectadas bajo el fondo marítimo. En cuanto al alivio de la ciudadanía de la creciente carga energética, Weil ha planteado un programa regional de ayudas por valor de 970 millones de euros que se financiará con el superávit de los ingresos impositivos y que complementará el anunciado por el Gobierno federal.

Para afrontar la crisis energética, su principal rival electoral, el conservador Bernd Althusmann, es partidario incluso de mantener en funcionamiento la última planta atómica de la región, que previsiblemente será apagada a final de año. El duelo entre Althusmann y Weil ya tuvo lugar en los comicios anteriores de 2017. Si Weil vuelve a imponerse podría superar el récord de más de 14 años de gobierno en la Baja Sajonia de Hans Albrecht, el padre de la actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El actual primer ministro gana claramente en popularidad a su rival conservador, quizás por su tranquila y conciliadora presencia, así como por su larga experiencia de gobierno.

Desde Berlín, la central de los socialdemócratas observa el desarrollo de las elecciones en la Baja Sajonia con apreciable relajo y la seguridad de un triunfo anunciado. Nadie tiene la ocurrencia de pensar en alto sobre una posible derrota. De producirse, la sacudida se notaría sin duda en la capital alemana, donde reina cierta frustración en el SPD por la pérdida de popularidad de la formación en las encuestas a nivel nacional. Pero igual de peligrosa para la paz en el tripartito que gobierna el país sería un fracaso del FDP y su posible salida del parlamento de Hanover. Esto elevaría el peligro de enfrentamiento entre verdes y liberales en el seno de la coalición sobre todo si se agrava en invierno la crisis energética y hay que ponerse de acuerdo para tomar nuevas medidas para aliviar a la ciudadanía.