La movilización a favor de Cristina Fernández eleva la tensión política en Argentina

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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Choques entre policías antidisturbios y un grupo de simpatizantes de Cristina Fernández en Recoleta, la calle donde reside.
Choques entre policías antidisturbios y un grupo de simpatizantes de Cristina Fernández en Recoleta, la calle donde reside. MARIANA NEDELCU | REUTERS

El kirchnerismo carga contra el alcalde de Buenos Aires por ordenar vallar la residencia de la vicepresidenta para evitar la concentración de simpatizantes

28 ago 2022 . Actualizado a las 20:35 h.

El vallado de la residencia de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner ha elevado un grado más la tensión política en Argentina, después de que hace una semana comenzarán las movilizaciones de apoyo frente a su casa tras la petición del fiscal federal de condenarla a 12 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por presuntos delitos de corrupción.

Cristina Fernández, sobre un escenario improvisado a las puertas de su domicilio.
Cristina Fernández, sobre un escenario improvisado a las puertas de su domicilio. Prensa Cristina Fernández de Kirchner | EFE

La tensión estalló el sábado en las calles de Buenos Aires, con choques entre policías antidisturbios y un grupo de simpatizantes de la expresidenta en Recoleta, la calle donde reside. Al cabo de la tensa jornada y aclamada por miles de manifestantes y entre gritos de «Cristina presidenta», la viuda de Kirchner pronunció un discurso nocturno en el que pidió la retirada y el abandono de la protesta por parte de sus seguidores, aunque no escatimó en críticas a la oposición y especialmente al alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, cuyo gobierno municipal ordenó vallar la zona, informa Efe.

«Tenemos que pedirle a la oposición, sobre todo ahora que se avecina una nueva campaña presidencial, que dejen de competir entre sí para ver quién odia más y quién le pega más a los peronistas. Esas competencias para ver quién es más duro nunca llegaron a buen puerto en la Argentina», aseguró Cristina Fernández sobre un escenario improvisado a las puertas de su domicilio.

Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires y uno de los líderes del kirchnerismo, tildó de «provocación» la decisión del alcalde porteño. «Fue un grave error, algo absolutamente desproporcionado, ridículo y completamente pensado con intenciones políticas», dijo Kicillof, uno de los líderes que estuvo en Recoleta.

«La vicepresidente y el kirchnerismo no hacen más que echar nafta al fuego», criticó por su parte Larreta. «La vicepresidenta busca que la solución de sus problemas con la Justicia argentina se dirima en las calles, enfrentando a unos argentinos con otros. No lo vamos permitir», concluyó.

El Gobierno capitalino aprovechó las fuertes lluvias de la madrugada del sábado para limpiar la zona, reforzar la presencia policial y establecer el polémico vallado, impidiendo la confluencia de nuevos manifestantes.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, trasladó a Cristina Fernández su respaldo, y describió las acusaciones contra la vicepresidenta como un «nuevo Plan Cóndor», en referencia a la campaña de represión política en los años 70 y 80 en Latinoamérica.