Putin ordena a las Fuerzas Armadas rusas entrar en Donetsk y Lugansk

Rafael M. Mañueco / La Voz MOSCÚ / COLPISA, REDACCIÓN

INTERNACIONAL

Activistas prorrusos celebrando en la calles de Donetsk la decisión de Putin de reconocer su independencia.
Activistas prorrusos celebrando en la calles de Donetsk la decisión de Putin de reconocer su independencia. ALEXANDER ERMOCHENKO

El Kremlin envía tropas a las repúblicas rebeldes de Ucrania para una «misión de mantenimiento de la paz». La Unión Europea y EE.UU. responden con sanciones tras la decisión

22 feb 2022 . Actualizado a las 15:31 h.

En un mensaje a la nación, el presidente ruso, Vladimir Putin, reconoció este lunes a las repúblicas rebeldes de Donetsk y Lugansk como Estados independientes de Ucrania. Poco después del anuncio, ha ordenado a las Fuerzas Armadas rusas entrar en estas regiones en el marco de una «misión de mantenimiento de la paz». Washington y sus aliados ya han amenazado con duras sanciones a Moscú. Joe Biden firmó una orden ejecutiva que prohíbe nuevas inversiones, comercio y otras transacciones económicas por parte de instituciones y ciudadanos estadounidenses en Donetsk y Lugansk, una acción que pretende aislar a esas dos regiones del sistema financiero internacional basado en el dólar.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha condenado el reconocimiento «unilateral» por parte de Rusia de las provincias ucranianas de Donetsk y Lugansk y ha asegurado que España responderá «en estrecha coordinación» con sus socios ante una «violación» de los acuerdos de Minsk y de la legalidad internacional.

Este movimiento de Moscú aleja la posibilidad del diálogo con Occidente y surge con fuerza la posibilidad de choques armados directos entre las tropas rusas y ucranianas, lo que a su vez podría desencadenar una intervención de Rusia a gran escala. El Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de urgencia, a petición de Ucrania. Rusia preside el Consejo este mes de febrero, y en el seno del organismo los países aliados de EE.UU. (principalmente Reino Unido, Francia, Irlanda, Suecia y Albania) no han logrado hasta ahora sumar el apoyo de otros países no europeos. De hecho, China se ha mostrado más cercana a las posturas rusas y el resto de países miembros no permanentes (México, India, Gabón, Emiratos o Kenia) han preferido mostrarse equidistantes en los debates anteriores sobre la crisis en Ucrania.

Putin explicó en su discurso que «la Ucrania moderna fue creada en su totalidad por la Rusia bolchevique». Llamó a Lenin «autor y arquitecto de Ucrania» y recordó que el país vecino se vio entonces beneficiado por «regalos al nacionalismo ucraniano de territorios históricamente pertenecientes a Rusia» como, según él, el caso del Donbás, que fue «incorporado a empellones».

Después reiteró que la revuelta del Maidán, que culminó en febrero del 2014, fue un «golpe de Estado sangriento» orquestado por Occidente que, a su juicio, «no trajo la democracia» y denunció una vez más la amenaza que para Rusia supondría que Ucrania entrara a formar parte de la OTAN. Putin volvió a acusar a Kiev de negarse a cumplir los Acuerdos de Minsk y le responsabilizó de crear la «crítica» situación reinante en el momento actual en la región del Donbás por culpa de sus acciones armadas.

Los cabecillas de la república de Donetsk, Denís Pushilin, y de Lugansk, Leonid Pásechnik, habían solicitado horas antes el reconocimiento de sus respectivos territorios como independientes. Igual que hizo Moscú en el 2008 en relación con las dos provincias georgianas de Abjasia y Osetia del Sur, en las que inmediatamente fue desplegado el Ejército ruso. Parecido fue el procedimiento con el que Moscú se anexionó Crimea en el 2014.

Así que, como si se tratara de un guion teatral perfectamente coordinado, el Consejo de Seguridad de Putin se reunió después para presuntamente «estudiar» la petición de los líderes separatistas. Las intervenciones fueron, lógicamente, en la línea de satisfacer las demandas de Pushilin y Pásechnik.

En conversación telefónica, Putin puso al corriente de la decisión de reconocer Donetsk y Lugansk a su homólogo francés, Emmanuel Macron, y al canciller alemán, Olaf Scholz, quienes le advirtieron que tal medida supondrá la «ruptura unilateral» de los Acuerdos de Minsk.

Por este mismo motivo, la cumbre entre Putin y el presidente estadounidense, Joe Biden —que, según Macron, deberá tener lugar pronto—, muy probablemente se truncará. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ya adelantó que los contactos continuarán a nivel de ministros de Exteriores, Serguéi Lavrov y Antony Blinken, que tienen previsto reunirse el próximo jueves en Ginebra.

Sanciones

EE.UU., la OTAN y la UE ya habían advertido de que el reconocimiento de los separatistas sería una línea roja. Bruselas impondrá «sanciones» a los involucrados en la decisión de proclamar la independencia, anunciaron en un mensaje conjunto los dirigentes comunitarios, Ursula von der Leyen, Charles Michel y Josep Borrell.

Tras el anuncio de Putin, Macron convocó al consejo de defensa de Francia, mientras Biden ya llevaba reunido varias horas en la Casa Blanca con los secretarios de Defensa y de Estado, Lloyd Austin y Antony Blinken, respectivamente, y el jefe del Estado Mayor, el general Mark Milley. Al finalizar, Biden anunció sanciones económicas a Donetsk y Lugansk

El jefe de Gobierno ucraniano, Volodimir Zelenski, convocó a sus asesores de seguridad y defensa. Kiev entiende que el reconocimiento de Putin puede encubrir una invasión de facto.

Las violaciones del alto el fuego en la región separatista prorrusa de Ucrania siguieron escalando este lunes, después de que Rusia asegurara que había matado a cinco miembros de un presunto grupo de «sabotaje» ucraniano que habría entrado en territorio ruso, además de denunciar el ataque con misiles a un control fronterizo, dos incidentes que el Gobierno de Kiev niega y tacha de noticias falsas. 

EE.UU. alerta a la ONU de que Rusia tiene una lista de ucranianos para asesinar o detener 

La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos confirmó este lunes que ha recibido una carta en la que Estados Unidos denuncia que Rusia ha elaborado una lista de ucranianos que podrían ser asesinados o detenidos en una eventual invasión de Ucrania. «Es un bulo absoluto. Es mentira. Sé que es una total invención. Esa lista no existe. Es falso», reaccionó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa diaria.

La carta, dirigida a la alta comisionada Michel Bachelet, fue remitida a su oficina por la misión diplomática de EE.UU. en Ginebra y «está siendo examinada», según la portavoz del organismo, Ravina Shamsadani.

Los objetivos probables serían personas que se oponen a las acciones rusas, entre ellas disidentes rusos y bielorrusos que viven en Ucrania, periodistas, activistas anticorrupción y miembros de minorías étnicas y religiosas y de la comunidad LGTB, según informan The New York Times y The Washington Post, que el domingo adelantaron la información sobre la carta, que estaría firmada por la embajadora de estadounidense ante la ONU en Ginebra, Bathsheba Crocker. 

 «También tenemos información creíble de que las fuerzas rusas probablemente utilizarán medidas letales para dispersar las protestas pacíficas o contrarrestar los ejercicios pacíficos de resistencia que pudieran producirse por parte de los civiles», añade la misiva.

Centro de alojamiento temporal para los civiles evacuados de Donestk, en la ciudad de Taganrog, en la región rusa de Rostov.

Polonia, Hungría y Eslovaquia, a favor de acoger a los desplazados por el conflicto

La Voz

La posible invasión de Ucrania por parte de Rusia puede suponer la huida de hasta un millón de personas hacia países del Este de la Unión Europea, un escenario para el que esas naciones ya han comenzado a prepararse.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, ha cifrado en entre 20.000 y más de un millón el número de ucranianos que podrían huir hacia países vecinos en caso de que invasión.

Polonia, Hungría y Eslovaquia se muestran a favor de acoger a ucranianos. Una decisión que contrasta con su posición en la crisis migratoria del 2015, cuando se opusieron al reparto de cientos de miles de personas que huían de la guerra y la miseria en Siria, Irak y Afganistán.

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