Los talibanes exhiben su dominio en un Panshir huérfano de civiles

Mikel Ayestaran BARAZAK (PANSHIR) / ENVIADO ESPECIAL COLPISA

INTERNACIONAL

Los talibanes, en la oficina del antiguo gobernador del Panjshir, con su armamento estadounidense.
Los talibanes, en la oficina del antiguo gobernador del Panjshir, con su armamento estadounidense. MIKEL AYESTARAN

El emirato asegura tener «bajo control» la única región afgana que ofreció resistencia mientras su población huye a Kabul

15 sep 2021 . Actualizado a las 18:09 h.

«¿Es musulmán?», es la primera pregunta que tiene el mulá Farsat cuando le informan de la llegada de un periodista a Bazarak, la capital del valle del Panshir. Los once talibanes que están en la sala estrechan la mano al recién llegado y, en silencio, esperan las palabras del religioso, que es también el responsable de la seguridad en la única provincia de Afganistán donde hay resistencia armada contra el emirato.

«Todo está bajo control, en los últimos días más de 300 combatientes enemigos han entregado sus armas y el resto ha huido. Se han terminado los choques y el Panshir es una parte más del Emirato», afirma con rotundidad mientras el resto de la sala asiente. La enorme mesa del antiguo gobernador, como los sillones, están vacíos. Los talibanes se sientan en el suelo y emplean la mesa para dejar sus armas.

Hace una semana los islamistas proclamaron la victoria militar sobre el Panshir, pero la situación en el valle dista mucho de la imagen de normalidad que quieren dar los responsables del Emirato. El valle está desierto de civiles. Los pocos que quedan cargan sus objetos personales en camionetas o coches y se van a Kabul. La estrecha carretera que serpentea por el río Panshir es la vía de salida para civiles y la puerta para la llegada de refuerzos talibanes. El tráfico de vehículos con milicianos es constante.