Adiós a 20 años en Afganistán

David Alandete COLPISA

INTERNACIONAL

EE.UU. retira a sus últimos soldados y pone fin a su guerra más larga tras rescatar a más de 120.000 personas

31 ago 2021 . Actualizado a las 16:51 h.

Estados Unidos puso fin anoche a su guerra más larga, declarada como respuesta a los atentados del 11-S. En sus últimas horas en Afganistán, las Fuerzas Armadas estadounidenses se apresuraron a evacuar a refugiados y a diplomáticos desde Afganistán, además de los últimos 300 civiles estadounidenses que habían pedido la evacuación antes del repliegue completo, que se produjo en la medianoche del 30 al 31 de agosto.

Los talibanes han dado garantías a la comunidad internacional de que permitirán que aquellos que quieran abandonar el país lo hagan, tal y como han revelado la Casa Blanca y sus aliados en un comunicado, pero Naciones Unidas ha alertado de una inminente crisis humanitaria sin precedentes.

Desde que los talibanes volvieron al poder a mediados de agosto, Estados Unidos ha extraído de Afganistán a unas 120.000 personas en el mayor puente aéreo de la historia bélica norteamericana. Un atentado de Daesh (Estado Islámico) ha matado a 170 civiles y trece soldados norteamericanos del Cuerpo de Marines, y Estados Unidos ha respondido con dos ataques con misiles lanzados desde aviones no tripulados, lo que se conoce como drones.

De entre los evacuados hay aproximadamente 6.000 ciudadanos estadounidenses. Del resto, la Casa Blanca espera que unos 50.000 afganos que han trabajado para las fuerzas armadas norteamericanas en los 20 años de guerra sean acogidos como refugiados dentro de Estados Unidos. Las organizaciones humanitarias calculan que quedarán a su suerte más de 200.000 afganos que ayudaron a las tropas estadounidenses en las dos décadas de guerra.

Popularidad de Biden

La retirada se ha convertido en la crisis más grave para Joe Biden, que en apenas un mes ha perdido un 5 % de su índice de popularidad. La aprobación del presidente se ha desplomado del 52 % al 47 % según una media de sondeos que efectúa FiveThirtyEight. Sigue siendo más popular que Donald Trump a estas alturas de su mandato, pero menos que Barack Obama.

Por su parte, el Pentágono ha tratado de blindar el aeropuerto de Kabul en sus últimas horas, antes de que los talibanes tomaran el control completo del aeródromo.

En su punto máximo, ha habido 5.800 uniformados estadounidenses desplegados en el aeropuerto de la capital afgana. El lunes, las Fuerzas Armadas estadounidenses informaron de que horas antes un sistema de defensa contra misiles había detectado un ataque con cinco proyectiles y los había neutralizado, impidiendo otra matanza. 

El domingo el presidente de los EE.UU. recibió los féretros de los soldados muertos en Kabul en la base aérea de Dover. Varios familiares se ausentaron en señal de protesta, y criticaron la precipitación de la retirada y los errores que a su entender facilitaron el mortal ataque del Estado Islámico.

La portavoz de la Casa Blanca rehusó el lunes dar detalles de ese encuentro de Biden con los familiares de los soldados fallecidos. Dijo que el presidente está muy afectado por esas muertes pero que no tiene remordimientos por haber ordenado el repliegue de Afganistán.

«El presidente mantiene su decisión de devolver a casa a los hombres y mujeres sobre el terreno en Afganistán, porque la alternativa sería devolver allí a decenas de miles o al menos miles de soldados, a ponerse en peligro para luchar por algo por lo que el propio Ejército afgano no lucha», dijo ayer Jen Psaki en rueda de prensa.

Caída de Kabul el 15 de agosto

El Ejército afgano se rindió ante los talibanes y el presidente Ashraf Ghani huyó del país horas después de que estos llegaran a Kabul. Han muerto es esta misión de dos décadas casi 2.500 soldados estadounidenses, ademas de 43.000 civiles, según un estudio de la Universidad de Brown.

El Pentágono confirmaba, antes del anuncio oficial de la marcha, que la salida estaría completada cuando amaneciera el 1 de septiembre, y así ha sido. La Administración Biden ha dicho, incluido el propio presidente, que hay varios estadounidenses que no quieren abandonar el país, aunque los talibanes hayan regresado al poder.

El portavoz del Pentágono, John Kirby, dijo ayer en rueda de prensa que si esos ciudadanos quieren salir tras el repliegue militar, se les asistirá por medios diplomáticos. «No habrá apoyo militar en esos esfuerzos», advirtió Kirby, que no confirmó si Washington tendrá relaciones diplomáticas con los talibanes a partir de ahora. Lo cierto es que ha habido diálogo bilateral los pasados meses.

Primero, porque Trump lo autorizó en el 2019 para facilitar el repliegue, y después porque Biden ha pedido ayuda a los islamistas para que culmine esta masiva operación de evacuación.

Naciones Unidas pidió ayer a la comunidad internacional que mantuviera la presión sobre los islamistas una vez hubiera culminado la retirada estadounidense.

Además, la coalición para combatir a Daesh (Estado Islámico), comandada por Estados Unidos, emitió ayer un comunicado en el que afirma que seguirá combatiendo a los yihadistas tras la retirada de Afganistán.

Según dijeron los integrantes, usarán «el poder militar, de inteligencia, diplomático, económico y de aplicación de la ley para asegurar la derrota de esta brutal organización terrorista».

El mayor general Chris Donahue, el último soldado de Estados Unidos en salir de Afganistán

EE.UU. pone fin a la guerra de Afganistán con la salida de sus últimos soldados,  casi 20 años después de su despliegue en el país centroasiático

La Voz

Estados Unidos puso este lunes punto final a la guerra más larga de su historia con la retirada de sus últimos soldados de Afganistán, casi 20 años después de su despliegue en el país centroasiático.

El encargado de hacer el histórico anuncio, según recoge Efe, fue el general Kenneth McKenzie, jefe del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), que supervisa las operaciones de las tropas en el Cuerno de África, Oriente Medio y Asia Central.

«Estoy aquí para anunciar la culminación de nuestra retirada de Afganistán y el fin de la misión para evacuar a ciudadanos estadounidenses, nacionales de terceros países y afganos vulnerables», dijo el general en una rueda de prensa en el Pentágono, en la que intervino de manera telemática.

El mayor general Chris Donahue, comandante de la 82 División Aerotransportada del Ejército de EE.UU., se convirtió en el último soldado estadounidense en abandonar Afganistán, según reveló este lunes el Departamento de Defensa, informa Efe.

El Pentágono publicó en su cuenta de Twitter una fotografía del militar poco antes de abordar un C-17, el avión militar que despegó del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai de Kabul este lunes a las 15.29 horas de la costa este de EE.UU. (19.29 GMT) y con el que Estados Unidos puso fin a la guerra más larga de su historia.

La 82 División Aerotransportada tiene sede en Fort Bragg (Carolina del Norte) y es parte del XVIII Cuerpo Aerotransportado del Ejército. Esta división de paracaidistas, según su página web, ha combatido en la primera y segunda guerra mundial, así como en la Guerra del Golfo (1990-1991), informa Efe.

También hizo estuvo durante la invasión de Estados Unidos a Panamá (del 20 de diciembre de 1989 al 3 de enero 1990) y en la guerra en Irak (2003-2011), entre otras.

Durante una rueda de prensa desde el Pentágono, el jefe del Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), el general Frank McKenzie, detalló, según recoge Efe, que en el último avión militar estadounidense viajaba también el embajador de EE.UU. en funciones, Ross Wilson.

Además, confirmó que desde el pasado 14 de agosto, un día antes de que los talibanes tomaran Kabul, más de 79.000 civiles han sido evacuados en vuelos militares de EE.UU. desde el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, entre los que hay 6.000 estadounidenses.

Junto con los vuelos de la coalición internacional, la cifra asciende a más de 123.000 civiles evacuados. 

Los talibanes celebran con disparos al aire la salida de EE.UU. de Afganistán

Ya han tomado el control del aeropuerto internacional de Kabul tras la salida antes de la medianoche de los últimos soldados estadounidenses del país.

La Voz

Los talibanes salieron a las calles este martes para celebrar con disparos al aire el fin de dos décadas de ocupación estadounidense de Afganistán, después de tomar el control del aeropuerto internacional de Kabul tras la salida antes de la medianoche de los últimos soldados estadounidenses del país, según informa Efe.

Fuerzas especiales de los talibanes, de la conocida como unidad 313 Badri, entró en el aeropuerto de Kabul una hora después de que el último avión estadounidense abandonase la zona militar del aeródromo, tomando el control total por primera vez de la última base de Estados Unidos tras veinte años de conflicto.

«A la medianoche de Afganistán, el último grupo de soldados estadounidenses salió del aeropuerto de Kabul. Se completó así la retirada de las fuerzas estadounidenses y nuestro país y los afganos lograron su plena independencia», afirmó a Efe uno de los principales portavoces de los talibanes, Qari Yusuf Ahmadi.

Kabul y la mayoría de las principales ciudades afganas fueron testigo de masivos disparos al aire de celebración, que se prolongaron casi una hora, después de que se confirmara la salida de los últimos soldados estadounidenses de Afganistán.

Fuegos de los talibanes para celebrar la salida estadounidense
Fuegos de los talibanes para celebrar la salida estadounidense STRINGER

Los intensos disparos crearon escenas de pánico entre la población, pero el principal portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, avisó en Twitter que la gente no tenía nada que temer, que «los sonidos de los tiroteos en Kabul son disparos de celebración para festejar la retirada de las fuerzas estadounidenses», informa Efe. «Los ciudadanos no deben preocuparse, estamos tratando de controlarlo», añadió Mujahid.

La oficina de comunicación de los islamistas compartió un vídeo en el que mostraba la llegada de los combatientes talibanes a la zona militar del aeropuerto de Kabul, donde se podían ver algunos helicópteros estadounidenses fuera de servicio en un gran hangar con las luces todavía encendidas.

«Se pasa una página oscura de la historia. Bajo el liderazgo del Emirato Islámico (como se autodenominan los talibanes), la nación muyahid afgana triunfó victoriosa», dijo a Efe otro portavoz insurgente, Bilal Karimi, en relación a los combatientes yihadistas.

Nueva era talibán

La retirada completa de las fuerzas extranjeras de Afganistán había sido la principal demanda de los talibanes y la condición previa en todas las negociaciones con Estados Unidos para avanzar en el proceso de paz y poner fin a dos décadas de conflicto.

Ahora se espera que la retirada de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN permita a los talibanes acelerar las conversaciones para la formación de un nuevo gobierno en el país, que será regido por la sharía o ley islámica y que han definido como «inclusivo», representando a todos los grupos étnicos y tribus de Afganistán, según informa Efe.

El fin de casi veinte años de guerra, tras la ocupación del país seguida de los atentados del 11-S de 2001 en Estados Unidos, comenzó a fraguarse con el histórico acuerdo de febrero de 2020 en Doha, en el que la Administración estadounidense pactó con los talibanes la retirada de las tropas en 14 meses, a cambio de que los insurgentes cortaran sus vínculos con grupos terroristas, en especial Al Qaida.

La nueva Administración de EEUU retrasó unos meses la retirada final, que vino acompañada en mayo de una fuerte ofensiva de los talibanes que culminó el pasado 15 de agosto con la toma de Kabul, derrocando al anterior Gobierno afgano. La victoria fue culminada ahora con la salida del último soldado estadounidense de Afganistán. 

El cantante Alí Zangali (a la izquierda), el joven Rahin Barzanji y el funcionario del PDK Janghis Awakalay,

¿Puede repetirse en Irak lo ocurrido en la retirada de Afganistán?

Pablo Medina

Alí Zangali lleva más de una década cantando en la televisión pública kurda. Debutó en 1987 en los escenarios y desde el 2003 vive una mala racha como intérprete. No tiene casa, no tiene coche y canta para sobrevivir como puede. Acompaña el té con un gesto desesperanzado en el rostro. Muestra algunas fotografías como artista en sus años mozos mientras piensa en el futuro. «No creo que si Estados Unidos abandona Irak suceda lo mismo que en Afganistán, pero llevamos 20 años sangrando por esta guerra. Si pasa algo, me iré a Turquía», asegura. Es el miedo que hay en las calles de Erbil ante una posible réplica de lo acontecido en Afganistán pero sobre suelo iraquí.

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