Biden se rodeó de sus leales para sentenciar a Afganistán

Mercedes Gallego NUEVA YORK / COLPISA

INTERNACIONAL

Joe Biden, a su regreso a Washington desde Camp David el martes.
Joe Biden, a su regreso a Washington desde Camp David el martes. Ken Cedeno | Efe

«Ojalá no hubiera culpado a los afganos, porque hay mucha culpa que repartir», lamentó el exdirector de la CIA Leon Panetta

18 ago 2021 . Actualizado a las 19:28 h.

El presidente en la soledad de su laberinto. Joe Biden salió de las montañas de Maryland para enfrentarse al histórico discurso del colapso de Afganistán en el solemne escenario de la Casa Blanca, pero tan pronto como concluyó esos 20 minutos frente a las cámaras se montó de nuevo en el helicóptero y volvió a la residencia vacacional de Camp David. Detrás quedó su equipo para defender la «difícil decisión» que había tomado.

El apoyo de la opinión pública se desmorona a velocidad talibana frente a las imágenes de esos C-17 derramando afganos por los cuatro costados. Hace cuatro meses, cuando anunció que todas las tropas saldrían antes de este 11S, casi el 70 % de los estadounidenses apoyaba la salida, según una encuesta de Politico. Durante el pasado fin de semana ese porcentaje se desplomó hasta el 49 %, antes incluso de que se pudiera medir el impacto de las imágenes tipo Saigón que, dijo, nunca veríamos «bajo ninguna circunstancia». Entonces había «cero posibilidades» de que se repitiera la escena de 1975, insistió el 8 de julio. «Los talibanes no son el ejército norvietnamita. No son ni remotamente comparables en cuestión de capacidad».

Las imágenes se sucedieron con escalofriante similitud y ya nadie las puede olvidar. Están grabadas en el imaginario colectivo y en la reputación de quienes participaron en esa toma de decisión. «Todos tenemos el corazón destrozado», aseguró el martes Jake Sullivan, su consejero de Seguridad Nacional. Este miércoles la Fuerza Aérea ha reconocido que se encontraron partes de un cuerpo humano en el hueco de la rueda del avión.