El Gobierno cubano clausura Internet e incomunica a la isla para abortar las protestas

Mercedes Gallego / Colpisa

INTERNACIONAL

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Díaz-Canel arremete contra la Casa Blanca y pide a Biden que retire las 243 medidas que implantó Trump para endurecer el embargo. Detenida una periodista española por informar sobre las protestas

14 jul 2021 . Actualizado a las 10:19 h.

El tiempo no cuenta en Cuba. Particularmente cuando lo que está juego es la supervivencia de la revolución que liderase Fidel Castro hace ya 62 años. Y si algo desafía la lentitud con la que se mueve la isla es la velocidad de internet, a la que el Gobierno cubano abrió las puertas renuentemente y cerró de golpe el domingo sobre las dos de la tarde, cuando las protestas más importantes que se hayan producido en la isla desde el Periodo Especial en 1994 se propagaron como la pólvora por Facebook y otras redes sociales.

Aparte de aquel maleconazo como se le conoció en tiempos de Fidel, nadie se había atrevido a manifestarse masivamente en las calles al grito de «¡libertad!» y «¡abajo la dictadura!». El estallido no fue en el centro de La Habana o Santiago, las dos ciudades más importantes de la isla, si no en el pequeño poblado de San Antonio de los Baños, a las afueras de la capital, a la que se dirigió ese mismo día el presidente, Miguel Díaz-Canel, para pedir la calma.

Pero cansada de los largos apagones eléctricos que sufre Cuba desde que dejó de fluir el petróleo de Venezuela y se agudizaron las sanciones de Donald Trump, la población más desfavorecida salió a las calles a exigir luz y vacunas. Simultáneamente las protestas se multiplicaron en lugares tan distantes como Palma Soriano y Alquízar.