La UE y EE.UU. abren el camino para alcanzar una relación renovada y fuerte

Salvador arroyo BRUSELAS / COLPÌSA

INTERNACIONAL

Biden, acompañado por Von der Leyen y Michel a su llegada a la cumbre con la UE.
Biden, acompañado por Von der Leyen y Michel a su llegada a la cumbre con la UE. OLIVIER HOSLET

«Tengo una visión muy diferente a mi predecesor», sentenció Joe Biden en su primera cumbre con la Unión Europea

16 jun 2021 . Actualizado a las 12:16 h.

Dos horas -lo que para los estándares de Bruselas es una minicumbre-. Pero fueron las primeras dos horas después de siete años sin un encuentro bilateral al más alto nivel entre la Unión Europea y Estados Unidos. Joe Biden continuó este martes reparando daños. Los causados por su predecesor en la Casa Blanca, Donald Trump. La cita destiló positivismo y se resolvió con varios pactos de buena voluntad, compromisos de colaboración y un destacado alto el fuego en el conflicto arancelario entre los gigantes Airbus-Boeing, que superaba en el tiempo a varias Administraciones y que ni tan siquiera Barack Obama había conseguido resolver a gusto de los comunitarios.

Pero el que fuera su vicepresidente quiso dejar ese sello en la capital europea antes de despegar con destino a Ginebra, donde este miércoles celebrará un encuentro con Vladimir Putin. «Tengo una visión muy diferente de mi predecesor», afirmaba Biden, quien lleva seis meses conjurado el giro político para desvanecer la sombra de Trump.

Parado en la misma alfombra roja que pisan los líderes de los Veintisiete países de la UE en cada cumbre maratoniana, junto a Ursula von der Leyen y a Charles Michel, todo era distensión. «América está de vuelta aunque quizás nunca nos fuimos del todo», añadía el mandatario estadounidense mientras la alemana le replicaba con un «los últimos cuatro años no han sido fáciles». 

Asuntos pendientes

En todo caso, se certifica ya que la UE renueva su asociación trasatlántica. Y lo hace abriendo camino a la paz comercial (abriendo porque en ese flanco aún quedan varios asuntos pendientes) para apuntalar la nueva era pospandémica.

Un diálogo regular con Washington para evaluar los progresos. Y también muchas obligaciones compartidas. De todo tipo. La primera, poner fin a la pandemia para lo que se creará un grupo de trabajo de vacunas (no se profundizó en el debate sobre las patentes, sobre el que existe disparidad de opiniones) y «prepararnos para futuros desafíos de salud global e impulsar una recuperación mundial sostenible».

La segunda: proteger el planeta y fomentar el crecimiento verde. Se acabó el negacionista en la Casa Blanca. El 2050 es el compromiso de todos para alcanzar la neutralidad climática. Pero también fortalecer el comercio, la inversión y la cooperación tecnológica; «construir un mundo más democrático, pacífico y seguro» y una defensa del orden internacional con la ONU en su centro, así como el trabajo mano a mano para revitalizar y reformar las instituciones multilaterales «cuando sea necesario y cooperando con todos aquellos que comparten estos objetivos». Lo dicho, fin al trumpismo.  

«Hemos abierto un nuevo y prometedor capítulo en nuestra historia conjunta, con una asociación trasatlántica renovada y fuerte», destacaba la presidenta de la Comisión Europea al término de la reunión. Ella y Michel solos cuando Biden ya había levantado el vuelo hacia Suiza y se diluía ya el denso despliegue de seguridad que ha atenazado a Bruselas los tres últimos días.

Declaración conjunta

En la declaración de 36 puntos se tocaban todos los asuntos pendientes imponiéndose el arranque we resolve to work together (resolvemos trabajar juntos) en varios de ellos (contra la proliferación de armas de destrucción masiva, el diálogo sobre migración o movilidad o el Ártico). Democracia, paz, derechos humanos, flujo de datos transfronterizos.