Biden, ante al reto de convencer a la UE de su estrategia frente a China

esperanza balaguer NUEVA YORK / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Joe y Jill Biden, a su llegada a Mildenhall (Inglaterra)
Joe y Jill Biden, a su llegada a Mildenhall (Inglaterra) KEVIN LAMARQUE | Reuters

Los líderes europeos discrepan de la línea dura emprendida por EE.UU.

10 jun 2021 . Actualizado a las 09:17 h.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tendrá que lidiar con una realidad incómoda en su primera gira diplomática en suelo europeo. Las prioridades económicas y estrategias de la Unión Europea (UE) con China distan mucho de la línea dura abierta por el mandatario desde su llegada a la Casa Blanca. Se esperan declaraciones de unidad y el inicio de una nueva era en las relaciones trasatlánticas, tras las tensiones con Donald Trump, pero el líder de la primera potencia mundial lo tendrá más difícil cuando se trata de unir posiciones frente al gigante asiático.

La postura de enfrentamiento cuenta con el consenso doméstico. Pocas horas antes de viajar ayer al Reino Unido, el Senado aprobó con una amplia mayoría bipartidista un ambicioso plan de inversiones de más de 170.000 millones de dólares en ciencia y tecnología para contrarrestar la amenaza de China. «Estamos en una competición para ganar el siglo XXI», dijo Biden en un comunicado, tras conocer el apoyo demócrata y republicano al texto, que tendrá que ser ratificado por la Cámara Baja.

La principal preocupación de Washington es la dependencia nacional a los semiconductores, fabricados en Asia, claves para sectores como la industria automotriz y las comunicaciones; un sector donde la UE tiene sus propios intereses con la empresa holandesa ASML dominando el mercado de las máquinas que necesitan las empresas chinas para fabricar los chips para dispositivos como los teléfonos inteligentes. El impulso del Congreso llegó cinco días después de que Biden firmara una orden ejecutiva que prohíbe a sus ciudadanos y empresas estadounidenses invertir en 59 firmas chinas del sector de la seguridad y la defensa, con el objetivo de atajar las amenazas que suponen para la seguridad nacional.

Esta postura de bloqueo no la comparten los principales países de la UE, pese a haber endurecido sus relaciones con China. El 4 de mayo, los 27 decidieron paralizar el acuerdo de libre comercio, bajo el nombre Tratado de Inversiones (CAI en sus siglas en inglés), acordado en diciembre con la segunda economía del mundo. La decisión se tomó después de las sanciones de Pekín a Bruselas como respuesta al castigo coordinado con EE.UU., el Reino Unido y Canadá a funcionarios chinos por el trato a los uigures en la provincia noroccidental de Xinjiang. «Hemos avanzado bastante con Europa en China», declaró un alto funcionario del Departamento de Estado, tras este movimiento.

Coacción económica

Biden espera forjar las coaliciones europeas para censurar a China por la represión de los movimientos a favor de la democracia en Hong Kong y la agresiva actividad militar en los mares del sur y el este de China con la coacción económica como arma. El problema al que se enfrenta es cómo traducir ese cambio de tono a acuerdos tangibles cuando todavía mantiene los aranceles impuestos por Trump al acero, el aluminio y varios productos agrícolas europeos, entre otros.

El vicepresidente económico de la Comisión Europea, Vladis Dombrosvkis, pidió ayer al mandatario que se olvide de las «buenas intenciones» y pase a las «acciones concretas» cuando se reúnan la próxima semana en Bruselas. Su llegada a la Casa Blanca disparó las expectativas europeas de recuperar las relaciones. Queda por ver qué pasos concretos se producen para aliviar las tensiones comerciales y digitales.