Duque negocia para tratar de parar las protestas en un clima de escepticismo

Héctor estepa BOGOTÁ /E. LAVOZ

INTERNACIONAL

Los manifestantes aseguran que no abandonarán la calle hasta que se atiendan sus peticiones, entre ellas el fin del cuerpo antidisturbios

06 may 2021 . Actualizado a las 19:39 h.

El presidente de Colombia, Iván Duque, ha iniciado sus contactos con representantes de distintos sectores sociales, en un intento por aplacar las manifestaciones en el país, que dejan al menos 24 víctimas mortales en la última semana, según la Defensoría del Pueblo, aunque otras organizaciones de la sociedad civil elevan la cifra hasta los 40.

Quienes están en las calles ven, sin embargo, esas negociaciones con escepticismo y denuncian que no están representados los convocantes de las huelgas contra el Gobierno, además de pedir la inclusión de representantes estudiantiles.

Las protestas se iniciaron por una polémica reforma tributaria que fue retirada el domingo, pero los manifestantes han seguido en las calles, reclamando, especialmente, que se desmantele el cuerpo antidisturbios. Numerosas oenegés han alertado de violaciones a los derechos humanos por parte de los agentes, como el uso de munición real, que ha sido documentado por los medios locales.

La Fiscalía calcula que la policía es responsable de, al menos, 11 de las muertes en el contexto de las protestas, que también dejan un agente fallecido, cuando intentaba evitar un saqueo.

Este miércoles hubo disturbios en varias ciudades. En Bogotá fueron disueltas dos manifestaciones con gases lacrimógenos. Pero los hechos más graves ocurrieron en la ciudad de Pereira, en el eje cafetero. Un grupo de jóvenes protestaban en uno de los puentes de la ciudad, durante la noche, cuando fueron tiroteados por desconocidos que iban a bordo de un vehículo. Tres de los manifestantes resultaron heridos. Uno de los jóvenes estaba en situación de muerte cerebral.

Se trata de un hecho muy preocupante. El Gobierno ha denunciado la presencia de miembros de grupos narcotraficantes, paramilitares y guerrilla en las protestas. Sucesos de este tipo muestran que el devenir de las manifestaciones, en su mayoría pacíficas, podría estar escapando al control de las autoridades y de sus organizadores.

La policía, criticada por numerosos organismos internacionales -la ONU llegó a denunciar un ataque contra uno de sus convoys- ha denunciado también ser objeto de ataques. Al menos 15 estaciones de policía fueron incendiadas en Bogotá hace dos noches, una de ellas con una decena de agentes dentro, que pudieron salvarse de las llamas.

Los manifestantes han elaborado un pliego con sus peticiones al Gobierno. Piden, además de acabar con los antidisturbios, una renta básica equivalente a un salario mínimo, la defensa de la producción nacional, el retiro de una polémica ley de salud, matrícula universitaria a coste cero, el fin de las privatizaciones, y acabar con la discriminación de género. No están dispuestos a abandonar las calles hasta que se cumplan sus condiciones.