Diez años sin noticias del monstruo de Nantes

La Policía busca desde el 2011 a Xavier Dupont de Ligonnès por el asesinato de su mujer y sus cuatro hijos, un crimen que aún conmociona Francia

Colpisa
París

Diez años después de que la Policía encontrara los cuerpos de su mujer y sus cuatro hijos, el misterio continúa en torno al paradero del fugitivo francés Xavier Dupont de Ligonnès, principal y único sospechoso del quíntuple crimen. Hasta ahora todas las pistas para localizarle han acabado en punto muerto. De seguir con vida, el monstruo de Nantes, como le llama la prensa francesa, tendría ahora 60 años.

Agnés Dupont de Ligonnès, de 48 años y sus cuatro hijos (Arthur, Thomas, Anne y Benoît), de entre 13 y 21 años, fueron asesinados a principios de abril de 2011. La Policía no descubrió hasta el 21 de ese mes los cadáveres de la familia y sus dos perros. Los habían enterrado, envueltos en edredones y cubiertos con cal, en el patio de la casa familiar en Nantes. La autopsia reveló que habían sido drogados y asesinados a tiros con un rifle. Automáticamente el marido se convirtió en el principal sospechoso.

Días antes del crimen, el presunto asesino mandó una carta a sus allegados y amigos explicándoles que toda la familia se marchaba de Francia y que no podrían contactar con ellos. Decía que iban a acogerse al programa federal de protección de testigos de Estados Unidos después de que él hubiera presuntamente trabajado de forma encubierta para la DEA, la agencia antidrogas estadunidense.

El sospechoso, un hombre de negocios de familia aristocrática, está desde hace diez años en paradero desconocido. La última vez que se le vio con vida fue el 15 de abril de 2011 en Roquebrune-sur-Argens, una localidad de la Costa Azul. Una cámara de seguridad le grabó en el parking de un hotel. Dupont de Ligonnès estaba solo y se fue caminando.

Por aquel entonces, nadie sabía que su familia había sido asesinada. Nadie sospechaba de él. En un principio se pensó que el sospechoso podría haberse fugado a Italia o España.

¿Por qué mataría Dupont de Ligonnès a su familia? ¿Es el asesino? ¿Tenía cómplices? ¿Está vivo o muerto? ¿Se ha suicidado? ¿Puede alguien desaparecer sin dejar rastro durante diez años? «Tengo la certeza de que Xavier es culpable y sigue vivo», dijo recientemente en una entrevista en RTL Bruno de Stabenrath, amigo de infancia del presunto asesino y autor del libro «L'Ami impossible» (El amigo imposible, de Editorial Gallimard), Este caso de la crónica negra sigue fascinando a los franceses una década después, al igual que el asesinato del pequeño Grégory, un crimen sin resolver desde hace 36 años, o el falso médico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Jean Claude Roman, el asesino que inspiró el libro 'El adversario', de Emmanuel Carrère.

Un gran interés

La prensa y la televisión han dedicado en el décimo aniversario del crimen amplios reportajes a este caso, a pesar de que no hay grandes novedades que permitan resolver el misterio. El pasado verano, los franceses se lanzaron como locos a los quioscos para comprar los dos números de la revista «Society» dedicados a Dupont de Ligonnès. Imprimieron 270.000 ejemplares, frente a los 70.000 de un número normal. Y publicaron también el reportaje, fruto de cuatro años de investigación, en formato libro.

El interés por el monstruo de Nantes traspasa fronteras. Netflix le dedicó en 2020 un capítulo en su serie «Misterios sin resolver». Tras su difusión, hubo gente en todo el mundo que creyó haber visto al fugitivo. Una vez más, las pistas no llevaron a ningún sitio.

Frédérique Toudoire-Surlapierre, autora del libro «Le fait divers et ses fictions» (Los sucesos y sus ficciones, de la Editorial de Minuit), explicaba por correo electrónico este verano que «los relatos de sucesos son particularmente activos en periodos revueltos y agitados, por ejemplo, el caso Georges Arnaud durante la Ocupación francesa» o ahora en tiempos de Covid-19, pues «los sucesos permiten focalizar las angustias y los fantasmas de la población en ciertos asuntos particularmente turbios» como los crímenes. Toudoire-Surlapierre considera que otra explicación de la fascinación de los franceses por estos casos es el misterio que les rodea, como, por ejemplo, la doble vida de Jean-Claude Roman.

También hay un mayor interés si se producen «giros inesperados». Por ejemplo, en el 2017 unos fieles creyeron haber visto a Dupont de Ligonnès en un monasterio del Var (suroeste de Francia) y en el 2019 la Policía escocesa arrestó a un jubilado francés en el aeropuerto de Glasgow al confundirlo con el fugitivo. Pero diez años después, el caso sigue abierto.

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