Lucha contra reloj en Indonesia por hallar el submarino perdido

ivia ugalde MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

El jefe del Estado mayor de la Marina indonesia, Yudo Margono
El jefe del Estado mayor de la Marina indonesia, Yudo Margono MADE NAGI | EFE

Las autoridades estiman que el oxígeno puede durar 72 horas

22 abr 2021 . Actualizado a las 21:10 h.

El paso de las horas se ha convertido en Indonesia en una agónica cuenta atrás que consume las esperanzas de hallar con vida a los 53 ocupantes del submarino Kri Nanggala 402. Los fantasmas de la tragedia del Kursk han regresado con fuerza al ser cada vez más remotas las posibilidades de localizar a tiempo la nave, de la que no se tienen noticias desde que en la madrugada del miércoles se sumergió en las aguas al norte de Bali para hacer un simulacro de torpedo.

Seis barcos de la Marina indonesia y un helicóptero trabajan contra reloj para intentar dar con el paradero del submarino, cuyo contacto se perdió por completo 25 minutos después de pedir autorización para la maniobra. Se teme que el Kri Nanggala 402, fabricado en Alemania hace 44 años, haya podido caer «a una profundidad de 700 metros», según un comunicado de la Armada. La hipótesis más probable en la que trabajan los investigadores es que sufrió un fallo eléctrico. El apagón habría provocado que se perdiera el control y no pudieran llevarse a cabo los procedimientos de emergencia.

Tras una jornada de búsqueda infructuosa, en la que no se detectó ni una sola señal del sumergible, el presidente, Joko Widodo, compareció este jueves ante los medios para dejar claro que la «principal prioridad» son las personas que están a bordo. No en vano, como indicó el jefe del Estado mayor de la Marina indonesia, Yudo Margono, «las reservas de oxígeno se agotarán en 72 horas». Apenas disponen de margen hasta este viernes para rescatar a los 53 ocupantes: un capitán, tres expertos en armamento y 49 miembros de la tripulación.

Pocas esperanzas

El pesimismo ganaba terreno tras saberse que el Kri Nanggala 402 podría soportar una profundidad de hasta 250-500 metros. «Cualquier cosa más que eso puede ser bastante fatal, peligroso», señaló el portavoz de la Marina, Julius Widjojono. De ahí que voces expertas, como la del vicealmirante francés Antoine Beausssant, advirtieran que «si se ha posado a 700 metros, hay muchas probabilidades de que se haya roto».

En la misma línea, el ministro australiano de Defensa, Peter Dutton, señalaba que las informaciones oficiales hacen temer «una terrible tragedia».

Su compatriota Frank Owen, responsable del Instituto Submarino, añadía que «si el sumergible está a tal profundidad, hay muy pocos medios para sacar a la tripulación de ahí».

Los temores de que pudo producirse un fatal desenlace se vieron acrecentados con el descubrimiento el miércoles de una gran mancha de aceite en la misma zona donde el submarino había enviado su última señal cuatro horas antes. Las autoridades indonesias interpretaron el hallazgo como la prueba de un daño en las reservas del sumergible, de propulsión diésel, pero que funciona con baterías eléctricas.

No obstante, tampoco descartaban del todo que pudiera tratarse también de una forma de enviar la tripulación un mensaje de socorro.