Los médicos tampoco pueden acceder al nuevo lugar de hospitalización de Navalni

Rafael M. Mañueco MOSCÚ / COLPISA

INTERNACIONAL

Los médicos de Navalni, el cardiólogo Yaroslav Ashijmin y Anastasia Vasilyeva, hablan con la prensa tras negarsele la entrada al hospital del penal IK-3.
Los médicos de Navalni, el cardiólogo Yaroslav Ashijmin y Anastasia Vasilyeva, hablan con la prensa tras negarsele la entrada al hospital del penal IK-3. TATYANA MAKEYEVA | Reuters

Sus partidarios han convocado una manifestación este miércoles coincidiendo con el discurso anual de Putin

20 abr 2021 . Actualizado a las 18:53 h.

Alexéi Navalni, bestia negra del presidente Vladimir Putin, fue transferido el lunes al hospital penitenciario que se encuentra en el territorio de la colonia número 3 (IK-3), en la región de Vladimir. Tal decisión ha sido interpretada por sus colaboradores como una señal de que se encuentra en estado crítico. Sus médicos acudieron este martes al penal con la esperanza de poder ver al dirigente opositor ruso, pero una vez más les fue impedido el acceso. Los que sí ha podido visitarlo son sus abogados. Uno de ellos, Olga Mijailova,  ha declarado que «está muy demacrado». «El lunes por la tarde tres enfermeras intentaron en seis ocasiones administrarle otra vez suero, pero no pudieron encontrar la vena. A eso se reduce el tratamiento de los servicios penitenciarios», ironizó otro de los letrados, Vadim Kobzev, según informa Efe.

En declaraciones a la publicación Open Media, el cardiólogo Yaroslav Ashijmin, aseguró que «llamamos por teléfono previamente a la colonia penitenciaria y no dijeron que podíamos ir a la ocho de la mañana. Tras hora y media esperando, nos comunicaron que a las dos de la tarde nos recibiría el director de la prisión o alguien de la dirección (...) no es seguro que nos terminen permitiendo ver a Alexéi».

El lunes, ante los micrófonos de la radio Eco de Moscú, el cardiólogo del Hospital Clínico número 29 de Moscú, Alexéi Erlij, afirmó que los análisis efectuados a Navalni «muestran signos de insuficiencia renal aguda» a causa de la alta concentración de potasio en sangre.

Con anterioridad, su médico de cabecera de Navalni, Anastasia Vasílieva, había señalado que el político opositor padece «un fallo renal que puede llevar en cualquier momento a una grave alteración de su ritmo cardíaco». De forma mucho más pesimista se expresó la portavoz de Navalni, Kira Yarmish, que advirtió que «Alexéi se está muriendo. Dado su estado, es cuestión de días».

Navalni lleva cerca de un mes intentando sin éxito conseguir que le vean sus médicos, no los de la enfermería de la prisión. Dice tener dolores en la espalda, mareos e insensibilidad en las piernas. Se declaró en huelga de hambre el pasado 31 de marzo en protesta por lo que considera conculcación de sus derechos legales y después dijo tener la sospecha de haber contraído la tuberculosis. El año pasado estuvo en tratamiento en Alemania, a donde fue enviado en estado de coma tras ser envenenado en Siberia en agosto del 2020.

Manifestación de apoyo

Sus partidarios han convocado una manifestación para este miércoles en varias ciudades rusas coincidiendo con el discurso anual de Putin ante el Parlamento y el Gobierno. Las autoridades moscovitas desautorizaron este martes el acto, mientras la Fiscalía General y el Ministerio del Interior advirtieron que la asistencia a actos no permitidos será perseguida y tendrá sanciones.

Mientras, la Justicia rusa anunció que comenzará a estudiar el próximo lunes la petición de la Fiscalía de declarar como «organización extremista» a varias organizaciones asociadas a Navalni entre ellos su Fondo de Lucha contra la Corrupción (FBK) y las oficinas regionales del opositor. 

De aprobarse el fallo judicial que «está buscando» la Fiscalía, «las actividades de estas organizaciones quedarían prohibidas y los miembros de su personal y simpatizantes podrían enfrentar un proceso penal y una posible pena de prisión», ha alertado la organización Human Rights Watch (HRW).

En los últimos años el Fondo de Lucha contra la Corrupción de Navalni ha acusado a numerosos altos funcionarios de enriquecimiento ilícito y ha destapado escándalos como el «palacio de Putin», lujosa mansión que le habrían construido sus amigos en el mar Negro.

Tras recuperarse del envenenamiento sufrido en Siberia, el disidente ruso regresó de Alemania el pasado 17 de enero y fue detenido nada más pasar el control de pasaporte. Después, el 2 de febrero, fue condenado a dos años y medio de prisión por una causa que data del 2014 y que él considera «amañada y motivada políticamente».