El asesinato policial de un niño de 13 años incendia Chicago

Mercedes Gallego COLPISA | NUEVA YORK

INTERNACIONAL

COPA | Reuters

El vídeo demuestra que no iba armado, como había argumentado la defensa. La cámara, instalada en el pecho del agente, captura lo que aparentemente no vieron sus ojos: la cara asustada del chico, en un callejón, en la oscuridad de la noche, manos en alto

16 abr 2021 . Actualizado a las 14:21 h.

Hay seis horas entre Chicago y Mineápolis pero apenas unas milésimas de segundo entre el disparo y la mecha de la indignación, que arde como un reguero de pólvora. Como el que quitó la vida hace dos semanas al niño de 13 años Adam Toledo, cuya muerte a manos de un policía nervioso se hizo pública este jueves en todo el país.

«Ningún padre tendría que ver en todas las televisiones los últimos segundos de vida de su hijo», lamentó la alcaldesa de Chicago Lori Lightfoot, que se ha resistido a difundir el vídeo policial por lo gráfico que resulta.

Tanto, que antes de presentarlo las autoridades de la ciudad apuntalaron los edificios municipales por temor a los disturbios. Han sido los padres del adolescente, que no lo vieron hasta ayer, los que tomaron la decisión de compartirlo con el público para que todo el mundo pudiera ver que su hijo no iba armado cuando recibió un disparo mortal en el pecho. De hecho, tenía las manos en alto, tal como le gritaba el policía.

Para notarlo hay que ralentizar el vídeo y detener la imagen en el momento en que la cámara, instalada en el pecho del agente, captura lo que aparentemente no vieron sus ojos: la cara asustada del chico, de pie, en un callejón, en la oscuridad de la noche. Varios policías intentaron reanimarlo sin éxito mientras el agente jadeaba nervioso y deambulaba alrededor. No lo lograron. La última secuencia muestra su mano lánguida.

La indignación se suma a la que tiene en llamas las calles de Mineápolis desde el domingo, cuando una mujer policía de la población de Brooklyn Center, a las afueras, dice que confundió la pistola de descargas eléctricas que habitualmente llevan en el lado contrario y le metió un disparo en el pecho a Daunte Wright, un joven de 20 años que también falleció en la escena. La agente, que al principio solo fue suspendida y dimitió el martes, fue detenida este martes acusada de homicidio imprudente.

Versión oficial refutada

Pero son las excusas y mentiras con que intentan encubrir a los policías de gatillo fácil lo que indigna a las masas. Tim Gannon, el jefe de policía de Brooklyn Center, que ha sido despedido, dijo el lunes en conferencia de prensa que se había tratado de «una descarga accidental».

La alcaldesa de Chicago, que «un adulto puso una pistola en las manos de un niño», repitiendo así la falsa defensa de que Toledo iba armado y trabajaba para bandas de drogas. El vídeo hecho público anoche lo desmiente.

También han desmentido los expertos que George Floyd muriese por problemas de corazón, sobredosis de drogas o incluso anhídrido carbónico, algunas de las razones expuestas por la defensa del policía Derek Chauvin, que le hincó la rodilla en el cuello durante más de nueve minutos hasta mucho después de que dejase de respirar.

Los abogados y la fiscalía terminaron de presentar sus casos este jueves, pero el juez no desea que el jurado se retire a deliberar hasta el lunes, para ahorrarles un fin de semana de secuestro judicial. Si uno de ellos no está totalmente convencido de la culpabilidad de Chauvin, el agente quedará libre o enfrentará una sentencia menor, por lo que todas las mechas podrían unirse en una traca como la que el año pasado desató los peores disturbios desde la muerte de Martin Luther King, espoleados por el vídeo que plasmó la asfixia de Floyd.

Tercera día de protestas en Brooklyn Center, Mineápolis

La Fiscalía acusa de homicidio a la agente que mató al joven negro Wright en Mineápolis

Esperanza Balaguer

Ni un error, ni un accidente, ni una confusión. Kimberly Potter, la expolicía que mató de un tiro al joven negro de 20 años Daunte Wright, durante una parada de tráfico el domingo en Mineápolis, fue detenida el miércoles acusada de homicidio en segundo grado.

El fiscal del condado de Washington, Pete Orput, confirmó la presentación de este cargo contra Potter que conlleva una pena máxima de 10 años de prisión y una multa de 200.000 dólares. La Fiscalía descarta así el asesinato involuntario alegado por el exjefe de policía del suburbio de Brooklyn Center, Tim Gannon, que renunció el martes después de sugerir que Potter confundió su pistola paralizante por el arma de fuego.

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