Siria cumple una década de conflicto con 400.000 muertos y un frente abierto

Manuel Moreno EFE / BEIRUT

INTERNACIONAL

NAYEF ALABOUD | Europa Press

En diez años hubo 117.388 bajas civiles, de las que 22.254 eran niños

14 mar 2021 . Actualizado a las 13:52 h.

Al cumplirse el lunes una década del estallido de la revolución siria y su posterior desembocadura en una cruenta guerra, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos estimó este domingo en 400.000 muertos el coste humano del conflicto, mientras las miradas se centran en el último bastión opositor.

El balance difundido por esta oenegé con sede en el Reino Unido, que no tiene en cuenta a otras cerca de 88.000 personas que habrían perdido la vida en las cárceles y centros de detención gubernamentales, contabiliza 117.388 bajas civiles, de las que 22.254 eran niños.

La mayoría de estos ciudadanos perecieron en acciones de las fuerzas leales al presidente sirio, Bachar al Asad, la primera causa de los decesos seguida de las operaciones de las facciones opositoras, de la aviación rusa y, por último, de la turca, de acuerdo con la organización, con una amplia red de colaboradores sobre el terreno.

Los inicios del desastre

El arresto de 15 adolescentes por realizar una pintada contra Al Asad en la meridional Deraa es a menudo considerado el detonante de la revuelta de marzo del 2011, pero lo cierto es que ya el mes anterior se habían registrado en Damasco protestas en solidaridad con las manifestaciones en Egipto, Túnez y Libia.

«En cierto modo empezó en Deraa pero también en Damasco al mismo tiempo, por lo que la cuestión aquí es si la revolución comenzó desde el centro, desde la capital, o desde las periferias, desde ciudades secundarias como Deraa», destacó a Efe Kheder Khaddour, analista del Carnegie Middle East Center.

Bajo el lema «Una Siria sin tiranía», un grito contra los Al Asad, que entonces llevaban cuatro décadas en el poder, algunos sectores en el este del país encontraron motivación en la dura sequía vivida los años anteriores y en otros puntos se aferraron a otros factores sociales, políticos y económicos. Sin embargo, al igual que ocurrió en otros países alzados en el marco de las revueltas de la denominada Primavera Árabe, sí hubo un claro denominador común: el centro del movimiento fue una generación de jóvenes nacidos en la década de los ochenta y principios de los años noventa, en ebullición desde la llegada de Internet en los años 2000.

Khaddour recuerda cómo el país árabe bebió durante décadas de los canales oficiales de televisión como única fuente de información, «al igual que en cualquier régimen autoritario», y como «con la revolución de Internet» una nueva generación tuvo la oportunidad de crecer con imágenes que venían de fuera. Así, el Gobierno perdió influencia como único moldeador de la visión de los jóvenes sirios y «en cierto modo se cortó la relación entre ellos y el Estado central», aseveró.

La guerra y el último frente

Desde el principio, una serie de líderes mundiales lanzaron mensajes de apoyo al movimiento contra el Gobierno sirio, llevando ya desde el 2011 a un cierto grado de internacionalización, algo que se iría asentando con el paso de los años en forma de intervenciones directas e indirectas.