EE.UU. acusa al heredero saudí del asesinato del periodista Jamal Khashoggi

Se basa en la implicación directa de asesores y miembros de la seguridad de Bin Salman en el asesinato y en su peso en la toma decisiones en el reino

El príncipe heredero saudí, Mohammed Bin Salman
El príncipe heredero saudí, Mohammed Bin Salman

Nueva York / e. la voz, Efe

La Casa Blanca hizo público este viernes un informe de inteligencia que concluye que el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed Bin Salman, aprobó el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en el consulado de Estambul en lel 2018.

La revelación se produjo un día después de la conversación telefónica mantenida entre el presidente, Joe Biden, y el rey saudí, Salman Bin Abdulaziz, en la que acordaron reforzar los lazos para contrarrestar la amenaza de Irán.

La evaluación de inteligencia no es nueva, pero con su publicación, Biden da un giro a la política de proximidad seguida por su predecesor, Donald Trump, con el heredero y líder saudí de facto, al que nunca pidió responsabilidades por el crimen contra el periodista disidente, residente de Virginia y columnista del The Washington Post.

Sin sanciones contra el príncipe

El Gobierno de Estados Unidos anunció también este viernes restricciones de visado a 76 saudíes que «se cree que han estado implicados en amenazas a disidentes en el extranjero», algunos de ellos relacionados con el asesinato de Khashoggi. Pero no fue más allá y evitó imponer sanciones al príncipe Salman.

«Evaluamos que el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman, aprobó la operación en Estambul, Turquía, para capturar o matar al periodista saudí Jamal Khashoggi», dice el documento de inteligencia, de dos páginas, publicado por la Oficina de la Directora de Inteligencia Nacional de EE.UU., que recoge Efe.

El informe agrega que esta evaluación se basa en el control por parte de Bin Salman del proceso en la toma de decisiones en el reino, así como en la implicación directa de asesores y miembros de la seguridad del príncipe heredero en el asesinato, y en su apoyo al uso de medidas violentas para acallar a disidentes en el extranjero.

«Desde el 2017, el príncipe heredero ha tenido un control absoluto de las organizaciones de seguridad y de Inteligencia del reino, lo que hace altamente improbable que funcionarios saudíes llevaran a cabo una operación de esta naturaleza sin la autorización del príncipe», subraya el texto.

Acto seguido, el informe incide en que durante la época en que el periodista fue asesinado Bin Salman probablemente fomentó un ambiente en el que sus asistentes temían fracasar en los cometidos que se les encargaba, ante la posibilidad de ser despedidos o arrestados.

«Esto sugiere que es improbable que los ayudantes cuestionaran las órdenes de Mohamed Bin Salman o que emprendieran acciones delicadas sin su consentimiento», reza el texto.

Asimismo, añade que en el equipo que llegó a Estambul el 2 de octubre del 2018 para matar a Khashoggi había funcionarios que «trabajaban o estaban relacionados con el Centro Saudí para Estudios y Asuntos de los Medios de Comunicación (CSMARC, en inglés) en la Corte Real».

En aquella época, dicho centro estaba dirigido por Saud al Qahtani, que la Inteligencia estadounidense identifica como un asesor cercano a Bin Salman, quien en el 2018 afirmó públicamente que nunca tomaba decisiones sin la aprobación del príncipe.

El escuadrón de asesinos también incluía a siete miembros del equipo de seguridad personal de Bin Salman, conocido como Fuerza de Intervención Rápida, una rama de la Guardia Real saudí encargada de proteger al príncipe heredero y que únicamente responde a sus órdenes.

Khashoggi, de 59 años, residente en EE.UU. y colaborador del diario The Washington Post, era un gran crítico de la familia real saudí.

El 2 de octubre del 2018 entró en el consulado saudí en Estambul, del que nunca salió: fue asesinado por un grupo de personas, que mutilaron su cadáver, que nunca ha sido recuperado.

En declaraciones a los periodistas este viernes antes de la publicación del informe, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, señaló: «Creo que hay una serie de acciones que están sobre la mesa», sin ofrecer más precisiones.

 En Arabia Saudí, ocho individuos fueron condenados por la muerte de Khashoggi y cinco de ellos fueron sentenciados a la pena capital. Más tarde esas sentencias fueron conmutadas por la pena de 20 años de prisión.

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