Alemania dicta la primera sentencia por crímenes contra la humanidad en Siria

Condena a un exagente de Al Asad como cómplice de asesinato y torturas

El acusado se cubre la cara durante la vista
El acusado se cubre la cara durante la vista

berlín / colpisa, efe

La Audiencia Superior de Coblenza, en el suroeste de Alemania, dictó este miércoles la primera sentencia en el mundo por crímenes contra la humanidad contra un ciudadano sirio por los excesos cometidos por el régimen de Damasco durante la guerra civil que todavía se libra en ese país.

El tribunal condenó a Eyad Alghareib a cuatro años y medio de cárcel como cómplice de crímenes contra la humanidad en forma de asesinato y tortura. Alghareib, de 44 años, fue miembro desde 1996 de los servicios de inteligencia sirios a las órdenes del presidente Bashar al Asad y participó en el traslado de prisioneros a cárceles donde eran torturados y en ocasiones asesinados.

El condenado llegó Alemania con la ola de refugiados del 2015 y solicitó asilo político en este país ocultando su pasado. Tuvo, sin embargo, la mala suerte de ser reconocido por varias de sus víctimas, refugiados como él en Alemania, que lo denunciaron a las autoridades.

La suya es la primera condena en el mundo por crímenes de lesa humanidad en Siria. Se espera para dentro de seis meses el veredicto de ese tribunal sobre el principal acusado del proceso, Anwar Raslan, exmando del Mujabarat -inteligencia militar- y responsable entre el 2011 y el 2012 de la cárcel de Al Jatib, en Damasco.

Fallo contra el jefe del EI

La Justicia alemana falló también este miércoles contra el presunto jefe de la organización terrorista Estado Islámico (EI) en Alemania, el iraquí Ahmad Abdulaziz Abdullah A., que fue condenado a diez años y medio de cárcel por sus actividades delictivas en este país, entre ellas el reclutamiento y envío de voluntarios para la lucha en distintas zonas de guerra del planeta, y la propaganda a favor de los yihadistas.

Tras tres años y medio de proceso, la Audiencia Superior de Celle encontró al acusado culpable de todos los cargos que se le imputaban. El procesado, de 37 años y conocido como Abu Walaa, se hizo famoso en el islamismo radical como el predicador sin rostro, ya que todos los vídeos en los que llamaba a la guerra santa y a sumarse a la lucha en las filas de EI fueron grabados a su espalda. Tres de sus cómplices fueron condenados en el mismo juicio a penas que oscilan entre los cuatro y los ocho años.

El tribunal considera que Abu Walaa y su red radicalizaron a docenas de jóvenes musulmanes en la cuenca del Ruhr y el estado federado de la Baja Sajonia y les ayudaron a viajar a las regiones de combate de EI. El jefe del grupo era imán de la mezquita de la asociación Círculo islamista germanoparlante de Hildesheim, uno de los más activos lugares de reunión y concentración de salafistas y yihadistas en Alemania y que fue prohibido en marzo del 2017 por el ministerio del Interior de la Baja Sajonia.

Uno de sus cómplices, un germano-serbio condenado a ocho años, usó su vivienda en Dortmund como centro de oración. En ella encontró refugio durante un tiempo el joven tunecino Anis Amri, autor del atentado con un camión pesado en diciembre del 2016 en Berlín, donde atropelló a numerosos asistentes a un mercado navideño en el centro de la ciudad y causó 12 muertos.

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