La caída de la mujer del Chapo, una exmiss que creció en el mundo de los narcos

Emma Coronel ha ido detenida en EE.UU. por trafico de drogas y conspiración para ayudar al capo a fugarse de la cárcel

Emma Coronel a su llegada al tribunal de Brooklyn donde era juzgado el Chapo en febrero del 2019
Emma Coronel a su llegada al tribunal de Brooklyn donde era juzgado el Chapo en febrero del 2019

redacción / La Voz

Desde hacía tiempo, el FBI seguía los pasos de Emma Coronel Aispuro, una exreina de la belleza que se convirtió hace trece años en la última esposa del narco Joaquín el Chapo Guzmán. El lunes fue detenida en el aeropuerto internacional de Dulles, en el norte del estado Virginia, muy cerca de Washington, por presunto tráfico de drogas. Este martes, una jueza federal ordenó mantenerla detenida sin fianza. Enfrenta una pena mínima de 10 años de cárcel y una máxima de cadena perpetua.

La mujer, de 31 años y de nacionalidad mexicano-estadounidense, está acusada de participar en un entramado para distribuir cocaína, metanfetaminas, heroína y marihuana hacia Estados Unidos, según el Departamento de Justicia de EE.UU. También se le acusa de conspirar con terceras personas para ayudar a Guzmán a fugarse de prisión de Altiplano, en la localidad mexicana de Almoloya de Juárez, el 11 de julio del 2015. 

Una vez que el Chapo fue arrestado de nuevo, en enero del 2016, su esposa planeó «otra escapada más de prisión», según la investigación estadounidense, junto a otros socios, antes de que el que fuera líder del cartel de Sinaloa fuera extraditado a Estados Unidos en enero del 2017.

HIja del principal socio del narco

Emma Coronel no es una persona ajena al mundo del trafico de drogas. Fu padre era Ignacio Coronel, uno de los principales socios del Chapo en el cartel hasta su muerte en el 2010, abatido por el Ejército. 

El Chapo y Emma se conocieron en el 2006. El capo se quedó prendado de ella cuando tenía tan solo 17 años y se coronó reina de la belleza de la feria del café y la guayaba, que se celebra cada año en Canelas, en Durango, estado vecino de Sinaloa. Ya entonces, el narco llevaba seis años escondiéndose de la policía, tras la primera de sus famosas fugas de prisión, en el 2001, escondido en un carrito de la lavandería de la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, en Jalisco. «Cuando cumplí los 18 años nos casamos en una ceremonia sencilla con solo la familia y amigos cercanos», contó la propia Emma en una entrevista a The New York Times. Era el verano del 2007 y el Chapo tenía entonces 50 años. El matrimonio tienen dos hijas gemelas, María Joaquina y Emalí Guadalupe, nacidas  en el 2011 en Los Ángeles. 

Hace dos años, Emma acaparó los flashes de los fotógrafos durante su asistencia al juicio en el tribunal de Brooklyn el que el jefe del cartel de Sinaloa fue condenado a cadena perpetua. Un poder mediático que ha sabido utilizar para blanquear el sucio negocio de la droga, como gusta hacer al Chapo.

Desde entonces se prodiga en las redes sociales y es toda una influencer en Instagram (en su última foto antes de su arresto, posa con un vestido de novia), y participó en el 2019 en Cartel Crew, un reality show sobre la vida de personajes ligados al crimen organizado.

Aunque siempre ha negado tener conocimiento de los asuntos ilícitos de su marido, la investigación del FBI considera que Emma maneja en la sombra el negocio como correo entre el cartel y su marido, preso en una cárcel de máxima seguridad en Colorado, gracias a los sobornos para evitar que fuera detenida por las autoridades mexicanas. Hasta ahora, nunca había sido inculpada de ningún delito ni en México ni EE.UU.

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