La OTAN refuerza su vínculo con Estados Unidos

La alianza pospone su decisión sobre Afganistán y acuerda incrementar hasta 4.000 sus efectivos en Irak

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg

Bruselas / Colpisa

Nuevo inquilino en la Casa Blanca, mejores sensaciones, reseteo y carta de renovación con horizonte en el 2030. Esa OTAN, que en el último lustro fue sparring de Donald Trump y líderes como el galo Emmanuel Macron -todavía resuena aquel «está en muerte cerebral» que le diagnosticó en noviembre del 2019- se reivindica. Comienza a salir de la atonía para aprovechar «la oportunidad única de abrir un nuevo capítulo en las relaciones entre Europa y Estados Unidos».

Toda una declaración de intenciones que pronunciaba este jueves desde Bruselas su secretario general, Jens Stoltenberg, en la primera reunión de ministros de Defensa (formato videoconferencia) que se ha celebrado con nuevo interlocutor desde Washington. Lloyd Austin, con traje de estreno como secretario de Defensa, quiere borrón y cuenta nueva. «Estados Unidos tiene la intención de revitalizar nuestra relación con la alianza», confirmaba un portavoz.

Así que pelillos a la mar y al lío. Y el lío es «proteger el orden basado en reglas, que se ve socavado por países que no comparten nuestros valores, como Rusia y China», destacaba Stoltenberg. El Pentágono hablaba de salvaguardar las cadenas de suministro y las tecnologías de los «competidores estratégicos». En el fondo, lo mismo. Coincidencia llana que vuelve a ser noticia tras la era de los bandazos en la relación transatlántica.

Pero que ha dejado muchos posos. El primero, el de la financiación. En la videoconferencia de dos días se ha vuelto a discutir el progreso en la distribución más justa de la carga (el perenne reproche de Donald Trump a sus aliados). El 2021 será el séptimo año consecutivo de incremento del gasto en defensa de los aliados europeos y Canadá. Según la información aportada por el secretario general de la OTAN, nueve países destinarán ya el 2 % de su producto interior bruto (PIB) a defensa frente a los solo tres que lo hacían en el 2014. «Desde ese año, han contribuido con un extra acumulativo de 190.000 millones de dólares. Y este año, veinticuatro aliados cumplirán la pauta de invertir al menos el 20 % de sus presupuestos de defensa en nuevos equipos. Así que estamos haciendo un progreso real», resaltaba el noruego, que emplazó a «seguir cumpliendo con los compromisos contraídos». En definitiva, a continuar invirtiendo.

Punto de inflexión en Afganistán

Otra herencia de Trump es el despliegue de tropas bajo mando de la Alianza en Afganistán. El expresidente pactó con los talibanes a finales del pasado año la retirada progresiva de efectivos. Y la OTAN se vio entre la espada y la pared. En diciembre (en la que fue última cita con el anterior secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo) se dijo desde la sede de Bruselas que el resto de los aliados no caería en la precipitación. Se mantenía el compromiso con la misión y el apoyo a las fuerzas de seguridad afganas en la lucha contra el terrorismo. Pero con matices. Stoltenberg habló de un punto de inflexión y le puso fecha: febrero, este mismo jueves.

¿El resultado? Patada hacia adelante. No habrá decisión hasta el 1 de mayo. «Nos enfrentamos a muchos dilemas y no hay opciones fáciles», aseguraba el responsable de la coalición. «Las discusiones continuarán en las próximas semanas. La OTAN no se irá hasta que no vea que ha llegado el momento adecuado», añadía. Pero los aliados europeos, con fuerte presencia en la zona, no quieren quedarse solos y perciben en Estados Unidos una actitud suavizada. La del «compromiso de apoyar el proceso de paz, con el objetivo de lograr una solución política justa y duradera y un alto el fuego permanente e integral», se lanzaba desde Washington. Así que a la espera hasta «asegurarnos de que tenemos un acuerdo político duradero que nos permita salir» de esta zona de tensión.

Más tropas en Irak

Donde la OTAN va a reforzar su presencia es en Irak. En concreto, se incrementará la presencia de tropas de entrenamiento en el país. Se pasará de 500 a 4.000 efectivos, de forma gradual, atendiendo así a la solicitud del Gobierno iraquí en su lucha contra el Estado Islámico (IE).

Asuntos espinosos todos ellos en los que la Alianza Atlántica parece volver a encontrar una senda sin recovecos. Primeros pasos en esa vuelta a la cohesión que se quiere refrendar con un proyecto que está encima de la mesa desde el pasado 25 de noviembre. El informe OTAN 2030 realizado por un grupo de expertos es la hoja de ruta a la que la organización parece fiar su vuelta a la escena internacional. Pandemias, terrorismo o cambio climático son algunos de los retos que definen el nuevo campo de juego en el que se tiene que revitalizar la entidad. La primera reflexión al más alto nivel debería producirse a finales de este año, en una cumbre en Bruselas con jefes de Estado y Gobierno que sería presencial si el coronavirus lo permite. El primer cara a cara con Joe Biden.

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