Serguéi Lavrov, el negociador de hierro de la corte de Putin

Rafael M. Mañueco MOSCÚ / COLPISA

INTERNACIONAL

Seguéi Lavrov, durante su reunión con Borrell el 5 de febrero
Seguéi Lavrov, durante su reunión con Borrell el 5 de febrero RUSSIAN FOREIGN MINISTRY | Reuters

El ministro de Exteriores ruso ha continuado lanzando una ofensiva contra Europa después de la visita de Josep Borrell

15 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Inasequible al desaliento, implacable, negociador duro y correoso, pero también cautivador y carismático, son algunos de los apelativos que figuran en distintas biografías para definir al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. El pasado 5 de febrero le soltó a su homólogo europeo, Josep Borrell, que «los líderes independentistas catalanes están en prisión por organizar un referendo (...) es un ejemplo de decisiones judiciales motivadas políticamente». Lo dijo después de que Borrell exigiera la puesta en libertad del principal disidente ruso, Alexéi Navalni.

Pero nunca antes Lavrov ni ningún otro alto responsable ruso había dirigido a España un reproche tan demoledor. La réplica que recibió de su homóloga española, Arancha González Laya, en cuanto a que «España es una de las 23 democracias plenas en el mundo mientras que Rusia está en el puesto 124 de 167 países», provocó la mofa de María Zajárova, la portavoz de Lavrov. «Ahora tengo un nuevo ídolo democrático. Esta vez es una mujer», dijo de la ministra. Y se refirió a su frase de que «en España no hay presos políticos, hay políticos presos», tachándola de «tecnología avanzada de la propaganda occidental».

En el fuego cruzado que Rusia mantiene desde hace tiempo con Estados Unidos, Francia, Alemania o Reino Unido, por no hablar de los más beligerantes hacia el Kremlin, como Polonia, Suecia o las tres repúblicas bálticas, España había conseguido mantenerse entre los Estados considerados por Moscú fiables, aunque sin llegar a la proximidad lograda por Italia, Grecia y, sobre todo, Serbia.