Los populistas italianos apuestan por un Gobierno liderado por Draghi

Comienzan los malabarismo para consensuar un programa y elegir ministros

Matteo Salvini sale de la reunión con Draghi en la Cámara de Diputados
Matteo Salvini sale de la reunión con Draghi en la Cámara de Diputados

Venecia / E. La Voz

El encargo del presidente Sergio Mattarella al economista Mario Draghi de crear un nuevo Gobierno ha tenido el efecto de un tsunami en la política italiana. En primer lugar porque es posible que al final el Ejecutivo de Draghi obtenga en el Parlamento el mayor voto de confianza jamás conseguido por un Gobierno en la historia republicana de Italia.

El expresidente del Banco Central Europeo podría contar con la confianza de una mayoría formada por Libres e Iguales (LEU, izquierda), el Partido Democrático (centroizquierda), el Movimiento 5 Estrellas (M5E), el centrista Italia Viva, de Matteo Renzi; Forza Italia, de Silvio Berlusconi, y la Liga, de Matteo Salvini. Sería una auténtica novedad para Italia, donde desde hace años las relaciones entre los diferentes partidos son pésimas, y los tonos -especialmente entre los populistas- llegan a menudo a ser sumamente ásperos.

En la hipótesis más favorable, el Gobierno de Draghi podría obtener una mayoría de casi 600 diputados y de casi 300 senadores: un récord, sobre todo teniendo en cuenta que el Parlamento italiano ha estado siempre muy fragmentado, y que podría superar incluso la muy amplia mayoría obtenida por Mario Monti en el 2011, cuando el país estaba al borde del abismo financiero.

Tanto los populistas de la Liga como los de Cinco Estrellas parecen propensos a apoyar a Draghi. Que el partido euroescéptico y ultraderechista de Salvini apueste por votar a Draghi, «el hombre que salvó el euro», como le definen los medios italianos, también es noticia. En su primer encuentro con Draghi, Salvini afirmó que la Liga, «la primera fuerza política del país [en las encuestas] está disponible», y dijo confiar en que «el profesor Draghi sabrá implicar a todo el mundo». Muchos comentaristas italianos se han apresurado a señalar la repentina transformación del lenguaje de Salvini: menos euroescéptico, menos populista, más occidentalista.

Para la Liga, es importante que el Ejecutivo de Draghi apoye masivamente a las empresas y ponga como prioridad el desarrollo económico. Para el M5E, será igualmente importante que no se anule la renta de ciudadanía, la medida estrella de ese partido.

Fue el propio fundador de la formación antisistema, el cómico Beppe Grillo, quien encabezó la delegación que se reunió con Draghi. Cinco Estrellas ha prometido lealtad a Draghi a cambio de un Gobierno «solidario, ecologista y proeuropeo». Aunque es probable que los diputados más populistas del partido no voten a favor de la confianza de Draghi, parece que el ascenso del expresidente del BCE ha acelerado aún más el proceso de «acercamiento al centro» del M5E.

De momento, el único partido que no apoya a Draghi es Hermanos de Italia, el partido ultranacionalista dirigido por Giorgia Meloni. Su líder, que ya es una de las políticas más respetadas por los italianos, es por tanto candidata a convertirse en el rostro de la oposición a Draghi. 

Un Ejecutivo híbrido

En cualquier caso, el Ejecutivo de Draghi será un Gobierno híbrido, con ministros técnicos y ministros políticos, precisamente para recibir el mayor apoyo posible.

Ya se habla de Giuseppe Conte para ocupar la cartera de Justicia, de Roberto Speranza, la de Sanidad, y de Giancarlo Giorgetti, número dos de la Liga, la de Desarrollo Económico. Pero aún es pronto: el lunes y el martes Draghi se reunirá de nuevo con todas las partes, y ya se verá.

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