Moscú abre una nueva crisis con la UE al expulsar a tres diplomáticos

Alemania, Suecia y Polonia advierten que habrá medidas de represalia si no reconsidera la expulsión de sus tres diplomáticos

Macron y Merkel, durante su encuentro telemático del viernes
Macron y Merkel, durante su encuentro telemático del viernes

Madrid / Colpisa

La expulsión de Rusia de tres diplomáticos de Alemania, Polonia y Suecia en plena visita del alto representante de la UE, Josep Borrell, desencadenó este viernes una ola de incredulidad y de rechazo entre los principales líderes comunitarios. Desde la propia Unión Europea hasta el presidente francés, Emmanuel Macron, y los jefes de Gobierno de los países donde pertenecen los expulsados, todos coincidieron en expresar su malestar a Moscú y, en algunos casos, emplazaron al Kremlin a reconsiderar su postura si no quiere represalias.

El Ministerio de Exteriores decidió echar del territorio ruso a los tres representantes bajo el argumento de que habían participado en manifestaciones a favor de la excarcelación del líder opositor Alexéi Navalni y, por tanto, vulnerado el «estatus diplomático». El Ejecutivo ruso se basaba en el Convenio de Ginebra de 1961 para declarar a las tres personas non gratas. Antes de su expulsión, el ministerio citó a la embajadora sueca, el encargado de negocios polaco y a un delegado de la Embajada alemana para expresarles su protesta por la participación de empleados de los consulados generales de Suecia y Polonia en San Petersburgo y la legación de Alemania en Moscú en las manifestaciones ilegales.

Las órdenes de expulsión continúan con la crisis de los diplomáticos abierta entre diciembre y el mes pasado, cuando Holanda expulsó a dos rusos de su territorio por espionaje y, a cambio, el Kremlin hizo lo propio con otros dos miembros de la legación de Países Bajos.

Lo singular del caso es que el ministerio haya anunciado sus decisiones en mitad de la visita de Josep Borrell, consciente de que agranda las diferencias entre Rusia y la Unión Europea, ya de por sí inmersos en una tensa relación tras la condena de Navalni y las reiteradas peticiones de la UE para su libreración. Para el jefe de la diplomacia, la expulsión también resulta embarazosa habida cuenta del cuestionamiento existente por parte de varios países comunitarios sobre la oportunidad de su viaje a Moscú.

Habrá respuesta europea

Alemania, Polonia y Suecia lamentaron «profundamente» la decisión de las autoridades rusas. La canciller germana, Angela Merkel, señaló que la expulsión no solo es «injustificada», sino una muestra más del alejamiento del Gobierno de Vladimir Putin del «Estado de derecho». Su ministro de Exteriores, Heiko Maas, incidió en este mismo punto al asegurar que la acción rusa «deteriora todavía más las relaciones con Europa». También pidió al Kremlin que «reconsidere una decisión» que «no quedará» sin respuesta. Tanto Merkel como Maas hicieron estas declaraciones en medio de la cumbre de seguridad francoalemana, lo que permitió al presidente galo, Emmanuel Macron, sumarse al rechazo. «Condeno todo lo ocurrido en relación a Navalni: desde su envenenamiento a su encarcelamiento y a la expulsión de los diplomáticos europeos».

Suecia también hizo oficial su protesta y tildó de «completamente infundados» los argumentos de Moscú. «Rechazamos categóricamente que nuestro diplomático participara en las protestas», zanjó. Polonia, por su parte, avisó que la expulsión de su diplomático tendrá consecuencias si no «revocan su errónea decisión».

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