Johnson reivindica en Escocia la unidad británica ante el pulso independentista

Cree que la independencia es «irrelevante» para la mayoría de los escoceses

El primer ministro británico, Boris Johnson, saluda a un soldado en un centro de vacunación en Glasgow el pasado 28 de enero
El primer ministro británico, Boris Johnson, saluda a un soldado en un centro de vacunación en Glasgow el pasado 28 de enero

Londres / E. La Voz

Boris Johnson se mantiene firme en su negativa de permitirle a Escocia celebrar un segundo referendo sobre su independencia del Reino Unido. Sin embargo, ahora el primer ministro británico no solo justifica su decisión en el hecho de que apenas han trascurrido seis años desde la primera consulta, sino que asegura que el asunto es «irrelevante» para la mayoría de los habitantes de la región.

«Creo que hablar sin fin de un referendo, sin una descripción clara de cuál sería la situación constitucional después de él, es completamente irrelevante ahora para la mayoría de la gente (…) No creo que lo correcto sea hablar sin cesar de otro referendo cuando el pueblo de Escocia lo que quiere es luchar contra esta pandemia», dijo ayer el mandatario tory desde Glasgow, en la que es su primera visita a la región en lo que va del año.

Pero Johnson no se quedó allí y tras asegurar que no perderá el tiempo en «disputas constitucionales inútiles», llamó a los nacionalistas escoceses a dejarla cuestión a un lado y a enfocarse en el covid-19 y en la reconstrucción de la economía.

Las encuestas más recientes revelan que si hoy se celebrara un nuevo referendo sobre la secesión, la opción de separarse del resto del Reino Unido ganaría por hasta cinco puntos de ventaja (49 % frente a 44 %). Sin embargo, otros sondeos encargados por los partidarios de mantener la unión señalaron que el 63 % de los ciudadanos creen que la creación de un Estado independiente no su prioridad en este momento, sino la mejora de la economía, de la salud y de la educación.

Operación encanto

El viaje de Johnson, que fue duramente criticado por la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, forma parte de lo que desde el 10 de Downing Street llaman «ofensiva encantadora», con la que busca revertir el auge de las ansias independentistas.

En su gira, en la que visitó un laboratorio y se reunió con militares, el mandatario apeló a la unidad. «Los grandes beneficios de la cooperación dentro del Reino Unido han quedado claros durante los últimos meses. Hemos proporcionado 8.600 millones de libras [9.000 millones de euros] al Gobierno escocés para apoyar los servicios públicos y al mismo tiempo proteger los puestos de trabajo de más de 930.000 trabajadores en Escocia», declaró.

El fin de semana Sturgeon presentó su hoja de ruta para celebrar una segunda consulta y dijo que si gana las autonómicas de mayo la organizará, sin importar lo que digan desde Londres. Las encuestas auguran una abrumadora victoria a su formación, el Partido Nacionalista Escocés, y una debacle a los tories.

En el referendo del 2014 la opción de la permanencia en el Reino Unido se impuso por 10 puntos a la de la separación y supuestamente con ello el asunto quedaba zanjado por una generación, pero el brexit reabrió el debate.

El conflicto por el embajador de la UE condiciona el visto bueno al tratado «posbrexit»

La disputa en relación al estatus del embajador de la Unión Europea (UE) en el Reino Unido está levantando ampollas en las instituciones comunitarias. Ayer, la Presidencia del Consejo Europeo pospuso la primera reunión que mantendría con el representante de Londres en Bruselas y después el Parlamento Europeo instó a las partes a resolver el asunto antes de que sus miembros voten el acuerdo posbrexit.

«No querría que [el conflicto diplomático] se reflejara de manera negativa en el proceso de ratificación del tratado», declaró durante un debate el eurodiputado Christophe Hansen.

El acuerdo comercial y de seguridad que el Reino Unido y la Unión Europea firmaron para regular su relación tras el brexit entró en vigor provisionalmente el 31 de diciembre, pero aún falta que la Cámara de Estrasburgo le dé su visto bueno.

Reunión aplazada

La declaración del Parlamento Europeo se produjo después de que desde la oficina del belga Charles Michel aplazaran, sin fecha en el calendario, la reunión que iban a mantener con Lindsay Croisdale-Appleby, quien este mes fue designado como embajador británico en la UE.

El impasse tiene su origen en la negativa del Gobierno de Boris Johnson de darle al portugués João Vale de Almeida el mismo tratamiento que al embajador de un país soberano, por considerar que la UE no es una organización internacional y no un Estado.

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