Biden retorna a la era Obama con su equipo

El Ejecutivo apuesta por la experiencia para resetear el país tras el agitado cuatrienio de Trump

Joe Biden y Kamala Harris escuchan la intervención del nuevo secretario de Estado de EE.UU., Anthony Blinken
Joe Biden y Kamala Harris escuchan la intervención del nuevo secretario de Estado de EE.UU., Anthony Blinken

REDACCIÓN / LA VOZ

El reloj de la Casa Blanca cambiará de hora este 20E. A las 18.30 hora española, las manillas se colocarán en una posición similar a la del mismo día de hace cuatro años, cuando abandonó el despacho oval Barack Obama para ser reemplazado por un Donald Trump triunfante en las urnas ante una Hillary Clinton que no acababa de creerse su derrota.

Por eso, Joe Biden quiere empezar en el mismo punto en el que lo dejó Obama. Y, quizá por ello, o por el conocimiento de algunas de las personas, ha decidido recuperar a varias piezas de aquella Administración para resetear el país después del cuatrienio del magnate en el que la pandemia y la polarización han aumentado las grietas de la sociedad estadounidense.

EL EQUIPO PRESIDENCIAL

Ron Klain, el timonel. Como Biden, Klain es un veterano de la Casa Blanca. Trabajó en los 80 en el Comité Judicial del Senado que presidía el propio Biden. También colaboró con el demócrata en su primera campaña, en 1987, y luego fue jefe de gabinete de los vicepresidentes Al Gore y Joe Biden, además de coordinar la lucha contra el ébola bajo las órdenes de Obama. Ahora dirigirá el equipo presidencial y será el guardián de los secretos del despacho oval. Junto a él estarán Jen O’Malley, exasistente de Obama y directora de la campaña del nuevo presidente, además de los tres principales responsables de la campaña electoral del nuevo inquilino de la Casa Blanca: Mike Donilon, Steve Richetti y Dana Remus.

En este grupo se incluye la nueva directora de Comunicación de la Casa Blanca, Jen Psaki, que ya ocupó el mismo puesto en el tramo final de la era Obama y dirigirá el primer equipo íntegramente formado por mujeres.

Los veteranos

Control de los puestos clave. Donald Trump pagó con numerosos errores su desconocimiento de la maquinaria burocrática. Sus promesas mitineras chocaban con un muro de realidad que le impedía desarrollar sus planes, incluso aquellos que parecían más lógicos. Ese pecado parece que no lo cometerá Biden, que no ha dudado en reclutar a veteranos de la política en Washington con los que ha coincidido a lo largo de su carrera y con un largo historial de servicio al Partido Demócrata.

Clave será el papel de Janet Yellen, la nueva secretaria del Tesoro, que fue presidenta de la Reserva Federal con Obama y será clave para reactivar la economía y el mercado laboral en medio de la pandemia del covid-19.

Otro puesto clave en la arquitectura política de la Casa Blanca es el de fiscal general, el equivalente al Ministerio de Justicia. El elegido es Merrick Garland, a quien Obama llegó a proponer poco antes de las elecciones del 2016 para sustituir al ultraconservador Antonin Scalia, una maniobra que bloquearon los republicanos y que frustró su ascendente carrera. Goza de enorme prestigio para restaurar un departamento muy debilitado por el uso partidista que intentó darle Trump en los últimos días de su mandato.

Tampoco se perderá en los laberínticos pasillos de Washington el nuevo secretario de Estado, Anthony Blinken. Tiene los galones de haber participado en las dos últimas Administraciones de los demócratas y lleva más de dos décadas colaborando estrechamente con Joe Biden, lo que demuestra su sintonía en un área que será clave para recomponer las relaciones internacionales que ha ido rompiendo o alterando Trump en función de discutibles intereses.

En esa tarea le ayudará otra ilustre compañera de filas, la afroamericana Linda Thomas-Greenfield, que relevará en la ONU a Nikki Haley después de haber sido directora de la Oficina de Asuntos Africanos con Obama y embajadora en Liberia.

Viejos colaboradores de Biden son también Lloyd Austin, el primer afroamericano al frente de Defensa, un general de cuatro estrellas que dirigió el despliegue en Irak en el 2008, Alejandro Mayorkas, nacido en La Habana y huido del castrismo, que se encargará de Seguridad Nacional, donde ya fue subsecretario con Barack Obama.

LOS VALORES EMERGENTES

De rivales a aliados. La candidatura de Biden fue fruto de una alianza de las principales familias demócratas para frenar el empuje en las primarias al izquierdista Bernie Sanders. Como consecuencia de la gran alianza antes del primer supermartes de la campaña, el ahora presidente se comprometió con varios de los que sacrificaron sus carreras a incorporarlos en su futuro equipo. El ejemplo más notable es el de Pete Buttigieg, el primer político abiertamente homosexual en llegar a un ministerio, el de Transportes. Es de los pocos que no conoce Washington por dentro, ya que su carrera se limitó a su ayuntamiento en Indiana.

Gina Raimondo, que fue gobernadora en Rhode Island, es otro ejemplo de la apuesta por incluir valores emergentes. Llevará Comercio y pertenece al emergente sector moderado del Partido Demócrata.

Susan Rice, exembajadora ante la ONU que llegó a ser una alternativa en la vicepresidencia, se encargará de Política Interior, con Avril Haines, que ya fue número dos de la CIA en la Administración Obama, como jefa de los espías.

Muchos ojos están puestos también en el latino Xavier Becerra, que asumirá la cartera de Salud en medio de la pandemia del covid-19 y que llega al Gobierno avalado por Kamala Harris, a quien reemplazó como fiscal en California tras crecer como congresista.

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