Merkel acusa a Trump del desorden y cree que Biden abrirá otra etapa

Rusia critica por arcaico el sistema electoral norteamericano y mantiene que «la fiesta de la democracia ha terminado»


redacción / agencias

El mundo ha seguido con estupefacción las acciones con las que los seguidores del presidente Trump pretendían subvertir el resultado de las últimas elecciones legislativas en su asalto al Capitolio del pasado miércoles. Las democracias de Occidente no daban crédito a lo que ocurría al otro lado del Atlántico. La mayoría de los líderes europeos reaccionaron con llamamientos a la calma ante la gravedad de los sucesos en la sede del Congreso estadounidense y respaldando el resultado de las urnas del pasado noviembre que dio la victoria al demócrata Joe Biden.

La mayoría de los dirigentes internacionales han apelado a que se respete la voluntad mostrada por los electores en las urnas y han pedido una transición ordenada del poder.

Alemania. La canciller Angela Merkel mostraba su enojo y tristeza por los hechos ocurridos y señalaba a Donald Trump de ser el responsable por contribuir a caldear el ambiente al no reconocer su derrota y azuzar a sus seguidores para que tomasen el Capitolio. Mostró su confianza en la fortaleza de la democracia de EE. UU. y dijo que en dos semanas el presidente electo, Joe Biden, y su vicepresidenta, Kamala Harris, abrirán un nuevo capítulo en la democracia del país».

Francia. El presidente Emmanuel Macron, en un vídeo emitido en las redes sociales, señaló que lo ocurrido no es propio de EE. UU. y que no se puede ceder ante la violencia de unos pocos.

UE. Los líderes de las instituciones de la UE expresaron su preocupación y conmoción, al tiempo que dijeron confiar en que EE. UU. asegure que se respetan las reglas de la democracia y el traspaso pacífico de poder. «El Congreso es un templo de la democracia. Presenciar las escenas del Capitolio es una conmoción», aseguraron algunos de sus representantes. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se refirió a «la fuerza de las instituciones y democracia estadounidenses», en cuyo núcleo está «una transición pacífica del poder», y recalcó que Biden «ganó las elecciones».

El Reino Unido. El tradicional aliado de Washington también fue contundente. El primer ministro Boris Johnson calificó de «vergonzosas escenas» las que pudieron verse en el asalto al Capitolio. El premier no dudó en responsabilizar de los sucesos al saliente Donald Trump, pues no solo «alentó a la gente a asaltar el Capitolio», sino que «puso en duda el resultado de unas elecciones libres y justas». El dirigente conservador afirmó que el magnate se «ha equivocado completamente» con su actitud tras su derrota. «Todo lo que puedo decir es que estoy muy contento de que el presidente electo haya sido confirmado en el cargo y que la democracia haya prevalecido», agregó Johnson, informa J. Alonso, corresponsal en Londres.

Italia. A la condena de otros países de la UE se unió el jefe del Gobierno italiano. Para Giuseppe Conte, «la violencia es incompatible con el ejercicio de los derechos políticos y las libertades democráticas».

Canadá. El país vecino del norte, que ha tenido sus tira y aflora con Estados Unidos durante el mandato de Trump, vio los hechos con preocupación. El primer ministro, Justin Trudeau, subrayó que «la violencia nunca triunfará al anular la voluntad del pueblo»».

Rusia. «EE. UU. ha perdido su camino» o «la fiesta de la democracia ha terminado» son algunas de las reacciones de dirigentes rusos tras el asalto al Capitolio. «El sistema electoral estadounidense es arcaico, no cumple con las normas democráticas modernas [...] y los medios de comunicación se han convertido en un instrumento de lucha política», dijo la portavoz de la diplomacia rusa María Zajárova.

OTAN. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, escribió en Twitter: «Alarmantes escenas en Washington D.C.. El resultado de estas elecciones democráticas debe respetarse».

Venezuela. «Con este lamentable episodio, EE. UU. padece lo mismo que han generado en otros países con sus políticas de agresión», dice un breve comunicado de la cancillería que condena «la espiral de violencia» en el país.

La ultraderecha se divide: Le Pen reconoce a Biden y Bolsonaro a Trump

La ultraderecha europea se mantiene en silencio respecto a los acontecimientos ocurridos el pasado miércoles en Washington. Las principales formaciones se mostraban envalentonadas con Donald Trump en la Casa Blanca o el brexit del Reino Unido. Sin embargo, ahora optan por la discreción. Pero no todos. La líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, que hasta el momento se resistía a reconocer la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones en EE.UU., acabó ayer por admitirla, al tiempo que criticó la actitud de Donald Trump jaleando a los manifestantes que luego invadieron el Capitolio.

En una entrevista en el canal de televisión France 2, Le Pen señaló que Trump «no ha medido el alcance de sus palabras para una parte de esas personas a las que la derrota ha exacerbado», en relación al discurso del todavía presidente estadounidense ante la multitud que se había concentrado ante la sede del Congreso, informa Efe.

Abundó en sus declaraciones al rechazar la violencia de los manifestantes trumpistas. «En una democracia -señaló-, hay que defender el derecho de cuestionar, el derecho de manifestar, pero pacíficamente». De esta forma, Le Pen reconoce al nuevo presidente, pero «a partir del momento en que se ha hecho la certificación de los votos», acto que se produjo después de que los congresistas norteamericanos reanudaran la reunión que intentaron abortar violentamente los simpatizantes de Trump.

Brasil, la otra cara

Le Pen y Bolsonaro comparten ideología, pero no talante. Porque, pese a lo ocurrido, el presidente de Brasil sigue defendiendo a Donald Trump. Ayer continuaba insistiendo en que sí se produjo fraude electoral en los comicios presidenciales del 3 de noviembre.

Después del asalto al Capitolio, Bolsonaro porfió en que «la gente tiene que analizar ahora lo que pasó en las elecciones estadounidenses. Básicamente, ¿cuál fue el problema, la causa de toda esta crisis? Falta de confianza en el voto», ha lamentado el dirigente.

Así, ha incidió en que «la gente votó y fortaleció el voto de la oficina de correos a causa de la pandemia y hubo gente que votó tres y cuatro veces». «Votaron hasta los muertos», subrayó, al tiempo que sostuvo la teoría que mantiene Trump y que los tribunales de justicia norteamericanos han descartado al rechazar las denuncias presentadas en este sentido.

El mandatario brasileño se ha convertido de este modo en uno de los pocos líderes que siguen respaldando a Trump, a pesar de lo sucedido el miércoles por la noche y después de que el Congreso certificara finalmente la victoria de Biden. También ha aprovechado la ocasión para volver a criticar a la prensa estadounidense, así como el uso de las redes sociales, en su opinión parciales y «manipuladoras».

Pese a todo, Jair Bolsonaro, que nunca ha ocultado ser aliado de Trump, al que considera su modelo a imitar, dijo seguir de cerca los acontecimientos que están sucediendo en Estados Unidos.

China acusa a EE.UU. de doble moral al comparar los disturbios de su país y los de Hong Kong

Funcionarios y medios de comunicación chinos reaccionaron con estupor a los disturbios en la sede del Congreso estadounidense. Pero también con cierto sarcasmo al resaltar que en EE. UU. se habla de «disturbios violentos» a manos de «extremistas», mientras que a los manifestantes de Hong Kong se les trata de «héroes por la democracia».

La portavoz del Ministerio de Exteriores del gigante asiático, Hua Chunying, afirmó que «China espera que los estadounidenses puedan disfrutar de paz, estabilidad y seguridad tan pronto como sea posible», pero instó a «reflexionar por qué hay gente y medios en Estados Unidos que ofrecen una narrativa tan diferente cuando se trata de protestas en ese país o en Hong Kong».

En otro momento de sus declaraciones, Hua agregó que Estados Unidos «pagará un alto precio por sus fechorías» en respuesta a las declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, quien amenazó con nuevas sanciones por la detención ayer de 53 políticos opositores y activistas en Hong Kong. La portavoz urgió de nuevo a EE. UU. a que deje de interferir en «los asuntos internos de China» e indicó que el país asiático tomará «todas las medidas necesarias para salvaguardar su soberanía».

En el centro de las críticas de medios como Global Times contra la injerencia norteamericana en Hong Kong estaba la demócrata Nancy Pelosi, quien definió lo sucedido en el Capitolio como un «vergonzoso ataque» contra la democracia y quien anteriormente había alabado a los manifestantes en Hong Kong como «luchadores por la libertad».

El diario también tuiteó una ilustración de un mapa roto de EE.UU. bajo el epígrafe «Los estados desunidos de la América de Trump».

Por contra, Joseph Cheng, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Hong Kong, indicó a Efe que ambos casos no son comparables: «La diferencia radica en que en Estados Unidos ya existe un sistema verdaderamente democrático, y en Hong Kong, no».

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