Del golpe de Tejero al «tumulto» ocasionado por los alcaldes gallegos

«Me extraña que a la izquierda progre le parezca tan mal el asalto al Capitolio», ironizó Abascal


Madrid | La Voz

La clase política española se enzarzó ayer en un debate sobre si lo acontecido en el Capitolio podía equipararse a algún episodio reciente dentro del país.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, el secretario general del PP, Teodoro García-Egea, y el expresidente de Ciudadanos, Albert Rivera, coincidieron en comparar lo sucedido en Washington con el intento de torpedear la investidura de Rajoy en el 2016 mediante un «rodea el Congreso» impulsado por varios colectivos de izquierda, como la IU de Alberto Garzón, y alentado por Pablo Iglesias y Podemos. «Me extraña que a la izquierda progre le parezca tan mal el asalto al Capitolio. Aquí tenemos a un vicepresidente que llamaba a asaltar el Congreso», denunció Abascal. García Egea condenó la acción en Washington, pero recordó que en el 2016 los «populismos» en España «jalearon ataques con piedras a los diputados». Por su parte, Rivera, pese a que está retirado de la primera línea política, afirmó que «lo que está haciendo Trump es lo que ya hizo Podemos en el Congreso en 2016».

García-Egea y Rivera también rescataron el intento del PSOE andaluz y de Podemos del 2019 de boicotear la investidura de Juanma Moreno como presidente de la Junta. Por su parte, Abascal se fue a buscar su segundo ejemplo en Cataluña, donde «tenemos a una Generalidad gobernada por los que asaltaron el parlamento».

Desde el PSOE y Podemos rechazaron las comparaciones, incidiendo en la sustancial diferencia que existe entre «rodear» y «asaltar» el Congreso, motivo por el que la vicepresidenta Nadia Calviño recordó que la única vez que se «ocupó» el Congreso fue con el golpe de Estado de Tejero del año 1981. Otra diferencia sustancial reside en que muchos de los seguidores de Trump portan armas de fuego. Desde el entorno de la formación morada indicaron que lo más cercano que hubo en España a la toma del Capitolio fue una manifestación organizada por Jusapol, el sindicato mayoritario de la Policía, en la que los agentes reclamaban equiparación salarial con otros cuerpos de seguridad del Estado, llegando a romper el cordón policial dispuesto para la ocasión.

En clave gallega, el diputado del PSdeG Gonzalo Arangüena compartió en las redes una información de La Voz de noviembre del 2005, con el bipartito en el poder, de cuando unos 200 alcaldes y dirigentes del PP completaron una protesta en «O Hórreo» que concluyó en un «tumulto».

Sánchez confía en trabajar con Biden para que la democracia derrote «a los extremismos»

Iglesias alerta de paralelismos «con la ultraderecha» española

Fran Balado

Con una semana sin consejo de ministros, sin trabajo en el Congreso de los Diputados y con la agenda de los miembros del Gobierno empezando a retomar la actividad a la vuelta de las vacaciones, las principales reacciones de los miembros del Ejecutivo sobre el asalto al Capitolio se han reducido a la publicación de mensajes en las redes sociales.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras haber mostrado en la noche del miércoles su «preocupación» por las noticias que le llegaban desde Washington, compartió un mensaje ayer por la mañana al poco de confirmarse el triunfo en el Senado del presidente electo, el demócrata Joe Biden: «El Congreso de Estados Unidos confirma la victoria de Biden tras una trágica jornada. El ataque de ayer al Capitolio solo ha logrado reforzar los principios que compartimos. España trabajará con Estados Unidos por un mundo más justo y el triunfo de la democracia sobre los extremismos», afirmó, un mensaje que a continuación replicaría también en inglés.

Por su parte, el vicepresidente segundo y secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, también empleó la misma plataforma para reaccionar al asalto del edificio que alberga las dos Cámaras del Congreso estadounidense, un episodio sobre el que trazó un paralelismo con la actuación de «la ultraderecha» en España. «Lo que estamos viendo es el modus operandi de la ultraderecha: la mentira descarada como arma política y el intento de subversión de los mecanismos institucionales cuando no le son favorables. Frente a su violencia y sus mentiras allí y aquí: democracia y antifascismo», señaló.

La «consternación» de Calviño

Ni el presidente ni el vicepresidente tenían ayer ningún acto en su agenda oficial. Tampoco la número dos del Ejecutivo, Carmen Calvo. Sí tenía actividad la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, que participó en una entrevista en la Cope en la que mostró su «consternación» y rechazó las comparaciones de la toma del Capitolio con el «Rodea el Congreso» alentado por Podemos en el 2016, señalando que la única vez que se llegó a ocupar la Cámara Baja fue en 1981, en el fallido golpe del 23F. No obstante, Calviño tampoco ocultó ciertos paralelismos entre la situación política de Estados Unidos y España, tales como «el discurso del odio, la crispación, el cuestionamiento de un Gobierno legítimo o que autoridades públicas hayan actuado en contra del orden constitucional».

Casado equipara el populismo de Vox y el de Podemos: «Unos defienden el asalto al Capitolio, y otros, rodear el Congreso»

Pese a que Pablo Casado no los citó de forma expresa, en Vox y en Podemos se dieron ayer por aludidos por unas declaraciones del presidente del PP en las que arremetió contra el «extremismo» y el «populismo». «Los extremismos, tanto a la izquierda como a la derecha, se retroalimentan y polarizan la política para intentar sacar réditos en un descontento social a base de populismo», comentó el jefe de la oposición en su visita a las instalaciones de una empresa de Lérida en la que estuvo acompañado por el candidato de su formación a la Generalitat el 14 de febrero, Alejandro Fernández.

Como en la moción de censura presentada por Vox hace un par de meses, Casado se sirvió del asalto al Capitolio para volver a desmarcarse del partido liderado por Santiago Abascal, denunciando que el ataque «a la sede de la soberanía nacional» es un acontecimiento «inaceptable» que «todos los demócratas» están obligados a condenar. «Y no entiendo cómo en España hay aún partidos que lo tratan de justificar», manifestó, en clara alusión a Vox.

De la misma manera, Casado indicó que tampoco comprende la existencia de «otros partidos que critican este asalto, pero que justificaban cuando aquí, en Cataluña, se intentó asaltar el Parlamento autonómico en dos ocasiones, en el 2010 y el 2017», en clara alusión a las principales formaciones independentistas, así como los intentos de justificación de convocatorias de rodear el Congreso alentadas por dirigentes de Podemos. «Los radicalismos y los extremismos acaban costando caro», manifestó, según recoge Efe. Abundaría en este mensaje en Twitter: «Unos defienden el asalto al Capitolio, y otros, rodear el Congreso».

El líder de los populares destacó que el asalto al Capitolio venía precedido de «una apelación a la división social» que «recuerda a circunstancias» que se han «sufrido» en España y que el PP «rechaza rotundamente».

El PP, «en la moderación»

Tras asegurar que el PP está «en la moderación y la centralidad», Casado pidió «responsabilidad» para que los partidos «extremistas» no tengan apoyo en las urnas que posteriormente les permita ostentar responsabilidades de Gobierno, porque «eso acaba en una frustración que conduce generalmente a polarización y a malas cifras económicas y de bienestar social». En el caso de Podemos, lamentó que su balance en el Gobierno de España sea «nefasto» para los intereses de los ciudadanos.

Finalmente, el líder popular mostró su confianza en que el presidente electo, Joe Biden, pueda recuperar la convivencia pacífica en los Estados Unidos, «una vez que el presidente saliente ha asumido que su mandato será de una legislatura», y que esta etapa permita intensificar la relación con la UE.

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