Una factura que sube como la espuma

José M. Camarero COLPISA

INTERNACIONAL

Oscar Vazquez

Nada será igual tras el «brexit». Coches, alimentos y casas verán restringido su «statu quo» de una u otra forma

31 dic 2020 . Actualizado a las 13:20 h.

Nada será igual tras el «brexit». Ya sea duro, blando o en condiciones intermedias. El proceso por el que Reino Unido abandone la Unión Europea tendrá un coste. Desde que los británicos decidieron abandonar el club comunitario, ambas partes no han parado de hacer cuentas sobre el impacto económico de este divorcio inaudito. A medida que se ha ido aproximando la fecha de la separación, el recibo se ha incrementado sin parar. Porque a mayor falta de acuerdo, más daño para ambas economías a ambos lados del canal de la Mancha.

El director de EsadeGeo, Ángel Saz, estima que la UE perderá, de media, un 3% de su Producto Interior Bruto (PIB). Reino Unido hasta un 5%. «Por supuesto que Irlanda caería muchísimo, también los neerlandeses y escandinavos, los franceses y alemanes con Italia y España por detrás», explica. «La paradoja de todo este proceso que ni Europa ni Reino Unido pueden permitirse ya más golpes». Sería letal para todos y cada uno de los sectores económicos que miran el reloj del 31 de diciembre con más miedo que esperanzas.

Automóviles

El mercado de vehículos es uno de los que más interacciones económicas han generado en los últimos años entre España y Reino Unido. En este atípico 2020, las exportaciones de coches a las islas británicas supera ampliamente los 2.200 millones de euros, hasta el pasado mes de julio, según el último dato disponible en el ICEX. Debido a la actual coyuntura, se trata de un 35% más que en el mismo período del año anterior. A las islas llegan todo tipo de vehículos para particulares, empresas, maquinaria agrícola, camiones...

También España recibe una buena parte de los vehículos que discurren por sus calles y carreteras de Reino Unido: se han realizado ventas por unos 600 millones, claramente inferior a las exportaciones. Cada año se envían a las islas 350.000 vehículos, frente a los 130.000 que llegan desde allí, según Anfac, la patronal del automóvil. A pie de calle todas estas cifras tienen también sus cuentas propias.

En el caso de un «brexit» abrupto, y por tanto bajo las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el arancel asciende al 10% para los turismos y del 22% para los vehículos comerciales e industriales. Así, un coche que valga 20.000 euros podría llegar a costar 22.000. Las estimaciones de Anfac apuntan a un impacto económico para el sector de unos 370 millones de euros al año.

Alimentación

El cambio de paradigma económico y empresarial que ha traído la pandemia también ha provocado un vuelco en la balanza comercial. El sector de la alimentación ha registrado hasta julio unas exportaciones por más de 2.500 millones, según el ICEX. Según un estudio del Banco de España, entre las regiones más afectadas por la salida de Reino Unido de la UE se encuentran las del arco mediterráneo, como Murcia o la Comunidad Valenciana. Su dependencia del sector hortofrutícola explica esta realidad. Según el supervisor, las exportaciones murcianas al mercado británico superan el 3 % del PIB regional, frente a un 1,5 % del conjunto de España, y suponen una proporción más elevada de las ventas totales al exterior (9,3 %).

En el 2019, según la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), las ventas hortofrutícolas españolas al mercado británico, el tercero en importancia tras Alemania y Francia, alcanzaron 1,5 millones de toneladas, y 1.779 millones de euros (entre ellas 220 millones por frutos rojos, 154 millones por mandarinas y 125 millones por tomates).

Pesca

Si el sector hortofrutícola puede verse afectado por el «brexit» en tierra, el de la pesca también corre el mismo riesgo en el mar. Las cofradías del Cantábrico, desde País Vasco hasta Galicia, pasando por Cantabria y Asturias, además de las gaditanas, así como las del Mediterráneo han estado pendientes hasta el último momento de los recortes en las capturas y en los días de faena. Al final, la flota pesquera española tendrá que hacer frente a recortes limitados durante los próximos cinco años y medio, especialmente en la merluza del norte.