Confusa liberación de los 300 niños secuestrados en Nigeria

gerardo elorriaga MADRID / COLPISA

INTERNACIONAL

El Gobierno duda de que fuese Boko Haram y niega el rescate

19 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La inesperada liberación de los más de 300 alumnos secuestrados en la escuela secundaria de Kankara, en el norte de Nigeria, ha sido acogida con estupefacción en el país. El gobernador del Estado de Katsina explicó a los medios que, a lo largo del jueves, los niños raptados fueron entregados a funcionarios de seguridad en la ciudad de Tsafe, a 60 kilómetros de donde tuvo lugar el rapto masivo, pero no supo precisar si el contingente incluía a todos los alumnos y aseguró que el desenlace se produjo tras conversaciones con los captores, pero sin el pago de ningún rescate.

La noticia no identifica a los captores ni especifica si han sido recuperados todos los menores. Solo se sabe, por ahora, que las víctimas han sido trasladadas a la ciudad de Katsina y conducidas a la residencia del gobernador.

Su homólogo de Zamfara, el estado vecino donde tuvo lugar la liberación, indicó, por su parte, que se habían producido tres negociaciones independientes y que los responsables del secuestro se quejaban del robo y muerte de su ganado y del acoso de los vigilantes. Esta sorprendente revelación lleva a deducir que los raptores son bandas de ganaderos de la tribu fulani, tradicionalmente enfrentados a los campesinos de la comunidad hausa por el control de pastos y acuíferos.

Las revelaciones parecen negar el protagonismo de Boko Haram, la milicia que unas horas antes divulgaba un vídeo con imágenes de los presuntos secuestrados. Algunas teorías apuntan un vínculo entre la guerrilla yihadista, instalada en el nordeste del territorio, y los grupos de asaltantes que perpetran crímenes a gran escala en el noroeste, donde está Kankara. Esa relación no ha sido probada y el factor religioso no ha resultado determinante en el proceder de las bandas armadas de pastores que actúan en el extremo meridional y el área central. Algunas voces apuntan que el intermediario en la operación de rescate ha sido la organización Miyetti Allah, que agrupa a ganaderos fulani de todo el país.

El rapto de los 300 niños tuvo lugar hace una semana y muestra, una vez más, la inconsistencia de la teóricamente primera potencia africana. La opinión pública se pregunta cómo el Ejército y la Policía fueron absolutamente ajenas al asalto de un centro educativo en una ciudad de más de 300.000 habitantes, o cómo los perpetradores pudieron trasladar tal número de estudiantes a más de 60 kilómetros de distancia. La inoperancia pública y la atmósfera de creciente violencia cuestionan la capacidad de gestión del presidente Mohammed Buhari.