Indignación por los «dedazos» en el partido de Morales, al que lanzaron sillas

Héctor estepa BOGOTÁ / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

MANUEL CLAURE | Reuters

El exmandatario asegura que los que protestan en sus actos son infiltrados

16 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Gritos de desaprobación. «¡Fuera, fuera!», se oía el lunes en un local del municipio de Lauca Ñ, en la región boliviana de Cochabamba. El oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales discutía en el que es uno de sus bastiones el liderazgo local, con la presencia del exmandatario indígena, criticado por las bases por imponer sus decisiones en la elección interna a candidatos a gobernadores y alcaldes en los comicios locales de marzo.

Parte de los presentes mostró su descontento con la decisión de nominar como candidato a la Gobernación de la vecina Santa Cruz al exministro de Gobierno, Carlos Romero. En ese momento se inició un abucheo, que acabó con el lanzamiento de sillas contra el estrado. Uno de los asientos de plástico rozó a Morales, que llamó a un receso, tras el cual nominó a otro candidato para la importante región. «Renovación», pedían los presentes. No es un incidente aislado. El viernes, en un acto parecido en el departamento de Potosí, Morales tuvo que ocultarse para evitar agresiones, según informó Efe.

«El MAS es el partido político más grande de la historia de Bolivia, y unos cuantos infiltrados, o unos cuantos que transaron con la derecha golpista, no van a poder con las férreas convicciones ni con la unidad del pueblo, que está del lado correcto de la historia», escribió ayer Morales en las redes sociales. Otros altos miembros de su partido insistieron en la idea de que quienes lanzaban las sillas eran infiltrados. El partido anunció ayer el inicio de un proceso judicial contra ellas.