Indignación por los «dedazos» en el partido de Morales, al que lanzaron sillas

El exmandatario asegura que los que protestan en sus actos son infiltrados


bogotá / E. La Voz

Gritos de desaprobación. «¡Fuera, fuera!», se oía el lunes en un local del municipio de Lauca Ñ, en la región boliviana de Cochabamba. El oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales discutía en el que es uno de sus bastiones el liderazgo local, con la presencia del exmandatario indígena, criticado por las bases por imponer sus decisiones en la elección interna a candidatos a gobernadores y alcaldes en los comicios locales de marzo.

Parte de los presentes mostró su descontento con la decisión de nominar como candidato a la Gobernación de la vecina Santa Cruz al exministro de Gobierno, Carlos Romero. En ese momento se inició un abucheo, que acabó con el lanzamiento de sillas contra el estrado. Uno de los asientos de plástico rozó a Morales, que llamó a un receso, tras el cual nominó a otro candidato para la importante región. «Renovación», pedían los presentes. No es un incidente aislado. El viernes, en un acto parecido en el departamento de Potosí, Morales tuvo que ocultarse para evitar agresiones, según informó Efe.

«El MAS es el partido político más grande de la historia de Bolivia, y unos cuantos infiltrados, o unos cuantos que transaron con la derecha golpista, no van a poder con las férreas convicciones ni con la unidad del pueblo, que está del lado correcto de la historia», escribió ayer Morales en las redes sociales. Otros altos miembros de su partido insistieron en la idea de que quienes lanzaban las sillas eran infiltrados. El partido anunció ayer el inicio de un proceso judicial contra ellas.

El «dedazo» de Morales para elegir candidatos de cara a las elecciones locales parece estar creando división en el partido. Un grupo de personas se manifestó en El Alto, otro bastión del MAS, esta semana para exigir respeto a la decisión de las bases de nombrar a la exjefa del Senado, Eva Copa, como candidata a la alcaldía de ese municipio.

Los sucesos se registraron mientras el presidente del país, Luis Arce, estaba en Brasil, haciéndose un chequeo médico ordinario, tras haberse recuperado de un cáncer en el 2017. El resultado fue satisfactorio y el mandatario regresó ayer al país.

En Bolivia se especula con un posible distanciamiento entre Morales y Arce, quien fue postulado por el líder indígena para aspirar a la presidencia.

La situación sería similar a la de otros países donde influyentes expresidentes se niegan a dejar la primera línea, como en Colombia, con Álvaro Uribe, o en Argentina, con Cristina Fernández. Ambos están logrando coexistir e incluso influir decisivamente en los actuales mandatarios Iván Duque y Alberto Fernández. En el caso ecuatoriano, Lenín Moreno sí llegó a romper abruptamente con su antecesor y antiguo correligionario, el ex presidente Rafael Correa.

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