El comienzo del fin de la era Merkel

La CDU celebrará el 15 y 16 de enero un congreso virtual para elegir líder


berlín / e. la voz

Aunque para muchos alemanes resulta difícil de imaginar, Alemania deberá seguir siendo gobernada después de que la canciller Angela Merkel se retire de la política. Son más de quince años en primera línea de Gobierno en los que el país se ha consolidado como la principal potencia de Europa, ya no solo en materia económica, sino ahora también en política.

De ahí que la sucesión de la canciller no sea tarea fácil. Ayer la Unión Cristianodemócrata (CDU) anunció que llevará a cabo un congreso virtual los días 15 y 16 de enero para elegir la nueva presidencia del partido, paso previo a determinar el candidato conservador para las elecciones del próximo otoño.

Los aspirantes son tres: Armin Laschet, centrista y europeísta, actual presidente regional del land de Renania del Norte-Westfalia; Norbert Röttgen, exministro de Medio Ambiente, que tiene pocas opciones de liderar la formación; y Freidrich Merz, del ala más derechista del partido y declarado enemigo de la canciller Merkel, un hombre de negocios que cuenta con el apoyo del ala crítica del partido, huérfana de la derecha tradicional y conservadora.

Candidato con opciones

Un cuarto aspirante podría dar la sorpresa: se trata de Markus Söder, presidente regional de Baviera, presidente de la formación hermanada CSU (Unión Social Cristiana) y que goza de una gran popularidad. La decisión de quién representará a los conservadores se toma desde hace décadas entre la CDU y CSU, por lo que Söder cuenta con grandes probabilidades de éxito.

La canciller no ha preparado a un sucesor que cuente con las garantías suficientes para mantener su legado, algo que le reprochan desde algunos sectores de la opinión pública. Sin embargo, Merkel se empeña en seguir haciendo su trabajo y dejar los asuntos bien atados antes de su salida al frente del Gobierno y de su partido, siempre con la esperanza de que la pandemia no frustre los últimos meses de su carrera política. La crisis del coronavirus, «el mayor reto desde la Segunda Guerra Mundial», en sus propias palabras, no da tregua en Alemania, que marca estos días máximos diarios de fallecimientos y contagios.

A pesar de este repunte de la incidencia del covid-19, la popularidad de Merkel sigue al alza. La canciller «de teflón», como la llaman algunos por su capacidad de resistencia, ha demostrado que ni siquiera una pandemia global puede arrastrarla a una crisis. Para hacer frente al coronavirus, el Gobierno alemán ayudó a las pequeñas y medianas empresas, tomó medidas rápidas y trasladó mensajes a la población con el característico estilo merkeliano: tono sobrio, explicando su política con pedagogía y sin paternalismos, mientras otros líderes en Europa multiplicaban los discursos contradictorios o se mostraban superados por la situación.

«Algo que hemos aprendido de esta pandemia es que nos necesitamos los unos a los otros, necesitamos cooperación para superar esos retos. Y esto solo sucederá si los ciudadanos están con nosotros», declaró la canciller al término de la cumbre europea en la que se desbloqueó el fondo de recuperación.

«Brexit» y eje francoalemán

El papel de la canciller en esta cumbre volvió a ser fundamental. Alemania cierra el 31 de diciembre el semestre de presidencia rotatoria de la UE con éxito después de las maratonianas jornadas de negociaciones para desbloquear el veto de Polonia y Hungría a los presupuestos europeos. Consenso y desbloqueo, palabras que marcan la identidad de una mujer que llegó a la política con escaso carisma, pero que en estos años se ha convertido en indiscutible líder de Europa. Solo el posible fracaso de las negociaciones para un acuerdo posbrexit con el Reino Unido podría empañar esta etapa.

La reactivación del eje francoalemán es otro de sus logros en estos años. La sintonía con el presidente francés Emmanuel Macron hace presagiar ambiciosas reformas dentro de la Unión Europea, con el reto de una integración cada vez mayor.

Un proceso cuya culminación dependerá en gran parte de su relevo al frente de la CDU. En el encuentro de enero se podrá dilucidar qué corriente se impone entre los conservadores alemanes: si la europeísta, siguiendo el legado de Merkel, o la nacionalista y de corte conservador. De su sucesor y del camino que tomará el próximo ganador de las elecciones alemanas dependerá en gran medida el futuro de la Unión Europea.

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